Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP).
Foto: ACP
“Es momento de revisar la posibilidad de nuevos contratos de exploración de petróleo y gas”: Frank Pearl
En entrevista con CAMBIO, el presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, habló de la necesidad de garantizar mayores reservas de hidrocarburos. Aseguró que el país debería planear “una transición energética a la colombiana”, acorde con las condiciones del país y de las economías regionales.
Hace unos días la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) publicó su más reciente informe de reservas y recursos, el cual evidenció una caída de las reservas de petróleo y de gas que tiene Colombia.
CAMBIO conversó con Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), quien aseguró que el país debe retomar los contratos de exploración para aumentar las reservas, adaptar la transición energética a las condiciones locales y trabajar en pro de las economías departamentales.
CAMBIO: ¿Cómo ve la reducción en las reservas de petróleo y gas?
Frank Pearl: Las reservas de petróleo cayeron, en relación con el año anterior, de 7,5 años a 7,1 años. En gas la disminución es mayor, del 15 por ciento; bajamos de 7,2 a 6,1 años, lo cual es preocupante porque significa que los recursos descubiertos y en producción de gas que hay hoy se acaban en 2029. Este escenario de petróleo y gas es un gran campanazo de alerta que nos está diciendo que hay que hacer algo distinto para garantizar el suministro, para garantizar la seguridad y la soberanía energética y para garantizar una transición bien hecha.
CAMBIO: La estrategia que ha planteado el Ministerio de Minas es impulsar la producción con los contratos existentes. ¿Es suficiente para incrementar las reservas?
F.P.: Hay un mensaje muy positivo ahí, pero eso no es suficiente, es marginal. Curiosamente, si no aumentamos la exploración y aumentamos la producción, estaríamos agotando las reservas más rápido. Estamos de acuerdo en que hay que subir la producción a un millón de barriles y a mucho más, pero simultáneamente llegó el momento de revisar la posibilidad de que haya nuevos contratos de exploración para petróleo y gas.
CAMBIO: La política de este Gobierno es no firmar contratos nuevos de exploración, ¿Cuál es el riesgo?
F.P.: Los riesgos son enormes. La invasión de Rusia a Ucrania dejó una lección a Europa: los costos de no tener soberanía energética para el suministro de gas. Estamos poniendo en peligro la garantía del suministro para las industrias y 36 millones de hogares; estamos poniendo en peligro nuestra propia soberanía como país.
Depender de fuentes externas de gas es una decisión equivocada. El gas en Colombia genera inversión, adopción de tecnología, empleos formales bien remunerados, impuestos y regalías, y estabilidad en los precios. No solo es la competitividad de la industria, es también el bolsillo de los colombianos. La mejor decisión es fomentar los proyectos que tenemos para tener gas colombiano. Tanto en petróleo como en gas es el momento de revisar la posibilidad de nuevos contratos de exploración.
CAMBIO: ¿Qué más se puede hacer para impulsar la producción de gas?
F.P.: Hay que hacer cuatro cosas. A corto plazo se debe garantizar la ejecución de 18 proyectos que entre un año y medio y dos años podrían dar un suministro adicional de 250 millones de pies cúbicos. En segundo lugar, revisar el esquema tarifario, para que los incentivos en inversiones de conectividad del sistema sean apropiados. En tercer lugar, lograr la conexión de las fuentes de oferta con los diferentes mercados y, en cuarto lugar, una solución a mediano plazo es asegurar que los proyectos costa afuera entren en operación lo más pronto posible. Si eso sucede, Colombia no solo podría ser autosuficiente sino también un importador de gas.
CAMBIO: ¿Cuáles son los mayores retos que enfrenta el sector?
F.P.: La seguridad. Las condiciones de seguridad se han deteriorado enormemente en gran parte del territorio nacional y no se está cumpliendo la ley. Estamos de acuerdo con el derecho a la manifestación y la protesta pacífica, pero eso en una democracia implica que se respeten los derechos de los demás. El año pasado hubo en promedio tres bloqueos diarios. Hace tres meses tuvimos en el Meta bloqueos que duraron cerca de diez días y le costaron al país 10.500 millones de dólares. ¿Cuántas viviendas de interés social se pueden construir con esos recursos? ¿Cuántas vías terciarias o cuántos acueductos?
CAMBIO: ¿Cómo ve la política del Gobierno para la transición energética?
F.P.: Compartimos los objetivos de lograr una transición para descarbonizar gradualmente la economía colombiana y de diversificar el PIB para que las regiones en las que hay producción de hidrocarburos no dependan solo de esta industria, pero para ello se requiere de agendas regionales.
La transición energética debe ser a la colombiana. Los recursos que genera el sector en regalías e impuestos deben utilizarse para resolver la inequidad, disminuir los niveles de pobreza y resolver los dramas humanitarios que tenemos en algunas regiones.
Para eso necesitamos que el sistema de regalías funcione bien, desafortunadamente todos sabemos que la plata de las regalías se ha perdido. Es muy importante que esos recursos efectivamente aterricen en las regiones y le lleguen a la gente. No a título de subsidios permanentes, sino como inversiones que permitan una transformación gradual de las economías.
CAMBIO: ¿Percibe un impacto negativo sobre las inversiones de las empresas en el sector?
F.P.: La actividad ha bajado y el número de taladros ha bajado, pero curiosamente para este año la inversión va a mantenerse principalmente por Ecopetrol, aunque hay empresas que siguen invirtiendo. Los inversionistas curtidos en este sector saben que tiene ciclos y que esto son inversiones de muy largo plazo. El principal factor que está afectando nuevas inversiones puntuales es la inseguridad física que impide las condiciones de operación en el terreno.
CAMBIO: Esta semana la ACP llevará a cabo su III Foro de Sostenibilidad, ¿qué está haciendo la industria para ser más sostenible en línea con lo que hoy demanda el mercado internacional?
F.P.: No son caminos excluyentes. En el sector hay inversiones de millones de dólares al año que han permitido la reducción de emisiones, aumentar las compensaciones y la adopción de tecnologías. La transición energética justa en el mundo no está definida, hay parámetros generales, pero no está definido si debieran ir primero los países de ingresos altos, si primero unos sectores que otros.
Colombia es responsable del 0,5 por ciento de las emisiones a nivel global. La transición energética debe tener en cuenta la producción de cada país. Este sector puede cumplir un papel importantísimo por su capacidad de aportar recursos, pero también por el aporte técnico para identificar proyectos que nos lleven a eso.