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Lunes 4 de mayo de 2026
Musk

Elon Musk, el multimillonario más rico del mundo. Créditos: Reuters

El imperio industrial de Elon Musk

Más allá de los relatos futuristas, las empresas de Elon Musk conforman un entramado industrial y financiero con implicaciones económicas, políticas y culturales de gran alcance. Ambición personal, poder tecnológico y riesgo sistémico comienzan a entrelazarse.

Por: Eduardo Sánchez

Los dos objetivos perseguidos actualmente por Elon Musk, el hombre más rico del mundo, con una fortuna estimada en 670 mil millones de dólares, son: aumentar exponencialmente su riqueza personal y conquistar el universo o, por lo menos, colonizar Marte. La semana pasada, Musk dijo haber dado un gran paso hacia la consecución de esas metas: la fusión de dos de sus empresas, SpaceX y xAI en una sola, convirtiéndola en la empresa de mayor valor en el mundo, con más de un billón (un millón de millones) de dólares. Con una eventual entrada en bolsa, posible este verano, Musk podría recaudar unos 50 mil millones de dólares.

De acuerdo con un comunicado enviado a sus empleados y revelado por el New York Times, “SpaceX ha adquirido xAI para formar el motor de innovación más ambicioso e integrado verticalmente en la Tierra (y fuera de ella), con IA, cohetes, internet espacial, comunicaciones directas con dispositivos móviles y la plataforma de información y libertad de expresión en tiempo real más importante del mundo”.

Antes de analizar las que podrían ser las verdaderas razones de esta fusión, veamos en qué consisten estas dos empresas.

xAI

Es la empresa de inteligencia artificial (IA) de Musk, desarrolladora del chatbot Grok, rival de ChatGPT, y propietaria de la red social X (antigua Twitter). Al igual que otras empresas de IA, sus costos de desarrollo son enormes, con grandes pérdidas: se calcula que los costos mensuales de sus infraestructuras, materiales y recursos humanos son de mil millones de dólares, para unos ingresos de 100 millones de dólares y una pérdida neta de 12 mil millones de dólares en 2025, en medio de una gran competencia con empresas como OpenAI (ChatGPT), Anthropic (Claude) y Google (Gemini). Musk invierte actualmente en un nuevo centro de datos, Colossus 2, que podría costar cerca de 20 mil millones de dólares. Además, Musk utiliza Grok y X como herramientas políticas, vectores de difusión de sus ideas de extrema derecha.

SpaceX

Es la empresa espacial de Musk, responsable del diseño y el envío de cohetes y satélites espaciales, para uso propio y para clientes externos (incluida la NASA). Es igualmente la propietaria de Starlink, el proveedor de internet por satélite, de gran importancia civil y militar. Contrariamente a xAI, SpaceX es un enorme éxito comercial: sus ingresos en 2025 fueron de alrededor de 15 mil millones de dólares, para unas ganancias de 8 mil millones. Y con una entrada en bolsa prevista para este año, su capitalización podría pasar a 1,5 billones de dólares, con una recaudación de 50 mil millones. La gran idea de Musk es disminuir el costo de los centros de datos utilizados para el entrenamiento de las herramientas de IA, construyéndolos en el espacio, con una red de hasta un millón de satélites: de esta manera, los costos de energía disminuirían gracias a la utilización de la energía solar, y la comunicación con la Tierra se haría gracias a la tecnología de Starlink. Problema: esta solución supondría el lanzamiento de cerca de un millón de satélites (actualmente hay menos de 20 mil en órbita alrededor de la Tierra), con enormes cantidades de material, un mantenimiento de gran dificultad, con una tecnología enteramente nueva. Es decir, con la fusión de xAI y SpaceX, Musk controla un conjunto de tecnologías importantes, pero los problemas que deben resolverse todavía implican grandes desafíos tecnológicos y económicos.

El imperio industrial de Musk

SpaceX y xAI no son las únicas empresas de Musk: hay que añadir Tesla, la más conocida, y orientada actualmente hacia la producción de robots humanoides; Boring Company, especializada en la construcción de túneles; Neuralink, especializada en las interfaces cerebrales. Este conjunto de empresas, que puede llamarse fácilmente un imperio industrial, y que gracias a las fusiones sucesivas podría convertirse en una sola compañía, cubre una amplia paleta de las tecnologías que están transformando el mundo y controlando la economía, la cultura y la política. Musk siempre ha utilizado este imperio como una fuente común de dinero, contribuyendo a salvar empresas con pérdidas gracias a las ganancias de otras: como la mayor parte no cotizan en bolsa, estas decisiones pueden tomarse de manera casi privada. Por ejemplo, en 2016 salvó SolarCity, una empresa de energía limpia, con el dinero de Tesla y recientemente xAI compró X.

En el documento revelado por el New York Times, aparecen los sueños de ciencia ficción de Musk**: “las capacidades que desbloquearemos al hacer realidad los centros de datos espaciales financiarán y permitirán bases autosuficientes en la Luna, toda una civilización en Marte y, en última instancia, la expansión al Universo”**. Pero, además de contribuir con los sueños políticos y de ciencia ficción de Musk, no hay que olvidar sus intereses personales: recientemente, Tesla aprobó una prima salarial de un billón de dólares para Musk, si se logran unas metas que esta fusión podría ayudar a alcanzar. Y, por supuesto, no hay que olvidar los sueños de controlar el mundo expresados de diferentes maneras por los oligarcas de Silicon Valley, especialmente por los dos grandes amigos Peter Thiel (sponsor de J. D. Vance y Bernie Moreno) y Elon Musk, tal vez los dos más claramente portadores de una ideología de extrema derecha, que quieren ayudar a imponer en el mundo occidental (antes de llegar a Marte…).

¿Hay alguna esperanza de escapar a estos sueños de grandeza, que harían pasar a Musk de líder de un imperio industrial a Gran Líder de un Imperio económico y político? Sí, queda una esperanza: que las empresas de IA, globalmente deficitarias, entren en una burbuja económica que estallará necesariamente. En efecto, estas empresas funcionan actualmente con un financiamiento circular, donde una invierta en otra a condición de que la segunda invierta en la primera. En el centro de este círculo de financiamientos se encuentra la única empresa con beneficios (enormes) de este entorno: Nvidia, el fabricante de los microprocesadores utilizados de manera casi monopolística por todos los grandes centros de datos. El año pasado, Nvidia anunció la inversión de 100 mil millones de dólares en OpenAI, que a su vez compraría los chips de Nvidia. Pero Nvidia acaba de anunciar que la inversión se reduce a 20 mil millones. Y la mayor parte de las acciones tecnológicas experimentaron bajas esta semana. Crucemos los dedos…

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