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Lunes 4 de mayo de 2026
Jhon Alexander Cárdenas, secuestrado y desaparecido. Foto: JEP.

Jhon Alexander Cárdenas, secuestrado y desaparecido. Foto: JEP.

El duelo permanente: el clamor de la familia de Jhon Alexander, secuestrado y desaparecido por las Farc hace 23 años

Jairo Cala, exintegrante del Bloque Magdalena Medio de las Farc, se comprometió a buscar información que permita ubicar los restos óseos de Jhon Alexander Contreras, quien fue secuestrado por las Farc en agosto de 2002 en Yondó, Antioquia.

Por: Alejandra Bonilla Mora

“Jhon Alexander tendría 44 años si las Farc no lo hubieran retenido. En 2002 tenía solo 21 años. Era hijo, esposo y un padre maravilloso. Amante del futbol, del billar, del tejo, compinchero y un hombre que a su corta edad ya sabía que era tener un hogar”. Adriana Isabel Cárdenas recuerda con amor, hoy, 23 años después, a quien era su compañero y el padre de su hijo Gilberto.

Lo hace con valentía a instancias de la Jurisdicción Especial para la Paz, de frente a tres exmandos medios de las Farc que tuvieron un rol clave en el Bloque Magdalena Medio de las antiguas Farc que secuestró bajo dos modalidades: parea ejercer control social y con fines extorsivos para financiar su propio funcionamiento. 

Adriana, con la foto de Jhon al lado, le dijo a Jairo Reinaldo Cala, conocido en la guerra como ‘Jairo Mechas’, que el padre de su hijo era un hombre trabajador, que le encantaba tejer atarrayas y que todavía tiene una en su caja de recuerdos que quedó completa, “así como la vida de Jhon”. Tenían sus vidas en Barrancabermeja, pero Jhon, con apenas 21 años, había decidido irse a trabajar en una finca de Yondó.

Lo hizo sin problema por dos meses. Jhon volvió a casa para celebrar el primer cumpleaños de Gilberto y el 17 de agosto de 2002 agarró camino de nuevo para una finca en el corregimiento de San Francisco. Nunca volvió. “Hasta la fecha no sabemos qué pasó”, dijo Adriana que hizo lo humanamente posible por encontrarlo. 

“El amigo que lo había llevado a trabajar en la finca nos informó que las Farc lo retuvo. El domingo 18 de agosto hay una incursión paramilitar en el corregimiento y Jhon es acusado de ser colaborador de paramilitares”, contó Adriana quien incluso logró llegar hasta el campamento de la guerrilla. Allí le dijeron que Jhon estaba en investigación porque supuestamente era colaborador de paramilitares.

“Son 23 años de incertidumbre, de zozobra. Nos hemos visto obligados a vivir con duelo, con angustia diaria. Hoy a recodar a Jhon me invade la tristeza”, agregó Adriana quien, a la fecha, tampoco tiene conocimiento de alguno de qué hizo la Fiscalía con la denuncia que radicó en 2010 por su desaparición y quien ahora tiene sus esperanzas en la JEP y la Unidad de Búsqueda de personas Dadas por Desaparecidas.

El compareciente Cala Suárez le dijo a Adriana que harán lo posible. “Desafortunadamente el calvario que ustedes han tenido que vivir se prolongó un poco más del tiempo porque la información que recibimos no nos llegó detallada”, dijo. Según Cala, el secuestro de Jhon Alexander no lo hizo la compañía Raúl Eduardo Mahecha que él lideró sino otra, una compañía de apoyo que estaba en la zona porque en el territorio había presencia paramilitar.

Con los diálogos privados que víctimas y comparecientes han tenido, Cala dijo que tienen suficiente información para ratificar que las Farc son responsables del secuestro, el asesinato y la desaparición forzada de Jhon. “Asumimos el compromiso de recoger la información de donde puede estar su cuerpo”, indicó.

“Esperamos que algún día nos puedan perdonar:” exintegrantes de las Farc

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En audiencia realizada en Bucaramanga, reconocieron responsabilidad tres antiguos comandantes de estructuras del Bloque Magdalena Medio de las extintas Farc, quienes fueron imputados por la JEP por su responsabilidad en secuestros y otros crímenes cometidos durante el cautiverio en Santander y en zonas de Norte de Santander, Antioquia, Bolívar, Boyacá y Cesar.​

La JEP les imputó crímenes de guerra de toma de rehenes y crímenes cometidos contra las personas secuestradas como homicidio, tortura, tratos crueles, atentados contra la dignidad personal, violación y violencia sexual, y desplazamiento forzado. 

También se les atribuyen crímenes de lesa humanidad de graves privaciones de la libertad y otros crímenes contra las personas secuestradas como desaparición forzada, asesinato, tortura, otros actos inhumanos, violación y violencia sexual y desplazamiento forzado. 

El primero en aceptar sus crímenes fue Erasmo Traslaviña, conocido como ‘Jimmy Guerrero’, quien estuvo 34 años en las Farc. Se enlistó luego que la violencia  del grupo narcoparamilitar conocido como ‘Muerte A Secuestradores’, MAS, ejerció en la zona que hoy se conoce como San Vicente del Chucurí y que le arrebató a familiares y amigos. Fue comandante de los frentes 20 y 33 y fue parte de la comandancia del Bloque Magdalena Medio. 

“Hoy estoy aquí cumpliendo con mi compromiso con el acuerdo de paz y de las víctimas. Hoy entiendo que los secuestros cometidos fueron graves crímenes que causaron mucho daño en las víctimas, sus familias y comunidades”, dijo Traslaviña, leyendo un escrito que preparó para la diligencia, pero señalando que lo que hizo, fue en cumplimiento de las directrices de los integrantes del Secretariado de las Farc Rodrigo Londoño y Pastor Alape.

“Reconozco mi responsabilidad por los secuestros con fines de control territorial en las zonas donde operé como los secuestros de 11 políticos en el sur de Santander, los cuales ordené como coordinador del área sur, siguiendo las orientaciones del comandante del Bloque Pastor Alape”, dijo.

“Hoy reconozco mi responsabilidad como mando de las tropas que ocasionaron crímenes contra secuestrados que no tienen ninguna justificación: son daños irreparables. Les quitamos su libertad, su dignidad, con el tiempo perdían el sentido del lugar y de día, vivían siempre con el miedo de morir por la naturaleza o por un rescate. Hoy sé que todo eso hizo un daño muy grande. Estos hechos afectaron el buen nombre de sus familias y de las víctimas porque fueron señaladas injustamente de colaborar con grupos armados. Todo esto dejó un sufrimiento muy grande que todavía pesa en las comunidades”, dijo.

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Luego habló Pedro Trujillo Hernández, quien se unió a las Farc con apenas 12 años en Puerto Rico, Caquetá. Fue un cartógrafo de las Farc: hacía mapas para precisar dónde y como operaban cada uno de sus frentes, fue guardia de Alfonso Cano y en 1999 fue enviado a la zona de distención para recibir curso de comandante de parte de ‘Manuel Marulanda’. Luego pasó a instruir para la guerra a otras personas y en 2012, cuando Alape salió del Bloque Magdalena Medio, asumió la comandancia del área centro de esa unidad.

“Reconozco y asumo la responsabilidad individual por los graves crímenes cometidos y las afectaciones a las víctimas. Quiero señalar que estas conductas y crímenes se dieron dentro del marco del cumplimiento de los planes de las conferencias de las Farc y por el Secretariado. Reconozco a las víctimas que reclaman justicia. Comprendo la gravedad de las conductas. Manifiesto que mis funciones de mando las ejercí guiado por los materiales que nos regían en las Farc”, dijo.

Trujillo admitió que no evitó los secuestros ni sancionó a las personas que bajo su mando infundieron malos tratos a las víctimas. “Admito que les arrebatamos su libertad, hicimos en medio de todo lo que se presentaba, las victimas perdían la noción del tiempo y se vivía en una constante incertidumbre, con miedo de morir”, dijo.

Jairo Cala, quien ingresó a las Farc en marzo de 1982, hizo parte de varias estructuras, recibió el curso de formación en El Caguán y lideró el frente 11, hoy dice que asume responsabilidad individual por hechos que perpetraron las Farc, pero que, de muchas víctimas, como el caso de Jhon Alexander, no tienen conocimiento concreto que permita dar tranquilidad a las víctimas.

“Vengo a asumir mi responsabilidad como mando y como miembro de la dirección del área centro del Bloque del Magdalena Medio. Aquí hay unas víctimas y hoy sentimos vergüenza de asumir responsabilidad de algunos hechos, pero la asumo porque fui miembro de esa dirección y porque no fui capaz en mi caso particular de asumir las medidas que pudieran evitar que ese tipo de hechos ocurrieron”, dijo.

En todo caso, Cala se comprometió a trabajar para que los restos óseos de las víctimas, como los de Jhon Alexander, puedan ser recuperados. “Hasta donde nosotros nos sea posible, vamos a seguir trabajando para proporcionales esa verdad. Vamos a estar con ustedes hasta que sus corazones puedan tener la tranquilidad de la verdad de lo que realmente sucedió en el Magdalena Medio. Solo nos queda decirles que esperamos que algún día ustedes puedan considerar la posibilidad de otorgarnos el perdón por todo el sufrimiento que les causamos”, precisó.

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