Foto: Colprensa/Prensa/Redes sociales
Alias el Cura: ¿el nuevo segundo al mando del Clan del Golfo?
Tras la muerte de alias Gonzalito en una zona rural de Tierralta, Córdoba, alias el Cura habría sido nombrado por Chiquito Malo, máximo jefe del Clan del Golfo, como su reemplazo y segundo en la línea de mando dentro de la estructura criminal.
Por: Javier Patiño C
En medio de las aguas de la quebrada La Esmeralda, pobladores de la comunidad indígena La Pita, en zona rural del municipio de Tierralta, Córdoba, rescataron el cuerpo sin vida de un hombre vestido con camuflado, chaleco antibalas y que portaba un arma de largo alcance.
Tras varios minutos, los habitantes lograron reconocer su rostro: se trataba de alias Gonzalito, señalado como segundo al mando del Clan del Golfo, quien solía transitar por esa zona en compañía de hombres armados.
Con precaución, los pobladores trasladaron el cuerpo hasta una vivienda cercana y dieron aviso a las autoridades. Según las primeras versiones, quien era uno de los hombres más buscados en esa región habría fallecido tras un accidente en la lancha en la que se desplazaba hacia una zona de ubicación temporal, dentro de los acercamientos entre el Gobierno nacional y el Clan del Golfo, un proceso que continúa en fase de preparación.
En un comunicado de prensa, el Clan del Golfo aseguró que alias Gonzalito se movilizaba junto a su esquema de seguridad con el objetivo de adelantar “actividades pedagógicas” relacionadas con el ingreso de integrantes del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) a las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), creadas por el Gobierno colombiano como parte de los diálogos socio-jurídicos con esa organización criminal.
Como suele ocurrir tras la muerte de un alto mando dentro de la estructura armada, en la región comenzó a tomar fuerza el nombre de alias el Cura, señalado como uno de los principales ideólogos políticos del Clan del Golfo.
Su influencia dentro de la organización le permitió ascender rápidamente en el organigrama criminal, en gran medida por su cercanía con alias Otoniel, exmáximo cabecilla del grupo armado, que lo consideraba uno de sus asesores políticos y principal ideólogo en las subregiones de Urabá y Córdoba.
Tras la muerte y captura de varios cabecillas, Casarrubia, conocido como alias el Cura, fue designado como tercero al mando y es reconocido por las autoridades como uno de los actuales negociadores del Clan del Golfo en los acercamientos con el Gobierno nacional.
Organismos de inteligencia indican que, luego de la muerte de alias Gonzalito, quien habría fallecido por ahogamiento en el accidente ocurrido en Tierralta, Córdoba, alias el Cura fue designado por alias Chiquito Malo como el nuevo segundo al mando de la organización criminal.
Historia criminal
A finales de 1985, Elkin Casarrubia, un joven de escasos recursos, vivía en las calles de su natal Montería. Allí se enteró sobre la posibilidad que tenía de ingresar al Ejército Popular de Liberación (EPL), una guerrilla que comenzaba a ganar fuerza en varios municipios de Córdoba.
Durante seis años participó en operaciones armadas contra la fuerza pública y la población civil en la región de Urabá antioqueño, como integrante del frente Bernardo Franco. Se desmovilizó el 19 de octubre de 1996 junto a otros miembros de esa estructura guerrillera.
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Su experiencia en el conflicto armado lo llevó a ser reclutado por los hermanos Vicente y Carlos Castaño, quienes buscaban ampliar su influencia criminal en el norte del país a través de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá (ACCU).
Más de 60 exintegrantes del EPL aceptaron la propuesta de los jefes paramilitares, atraídos por mejores salarios, permisos de salida y la posibilidad de vivir con sus familias, a diferencia de la vida en campamentos. Su objetivo principal era enfrentar al bloque Caribe de las Farc.
Casarrubia y sus compañeros ingresaron a distintas estructuras de los hermanos Castaño en Córdoba y Antioquia, aunque la mayoría permaneció en la región de Urabá.
De guerrillero a paramilitar
Su experiencia en combate y en técnicas de seguridad lo llevó a integrar el esquema de seguridad de Carlos Castaño y, después, de Salvatore Mancuso. Sin embargo, al considerar que estaba alejado de la confrontación directa, propuso la creación de un grupo especial para mantener el control de varios municipios del norte de Córdoba.
Permaneció seis meses en esa zona, hasta que fue trasladado de nuevo a Urabá, para contrarrestar a varios frentes de las Farc que disputaban el control de la región bananera. Allí, gracias a su conocimiento del territorio, contribuyó a que las autodefensas conservaran el dominio.
Según las autoridades, Casarrubia hizo parte del grupo de paramilitares trasladados al Guaviare en dos aviones militares procedentes de Urabá, con el objetivo de ejecutar la masacre de Mapiripán, uno de los hechos más emblemáticos de la incursión paramilitar en los Llanos Orientales.
“La misión del grupo era penetrar la región de Mapiripán para, supuestamente, golpear a la guerrilla de las Farc. Para ello se aliaron con estructuras paramilitares locales como los Buitrago, los Carranceros y el grupo de alias Pirata, que ya operaban en Meta, Casanare y parte de Cundinamarca”, señala la investigación de las autoridades.
Su cercanía con la fuerza pública quedó documentada en la imputación realizada por la Justicia Especial para la Paz (JEP) al general retirado Emiro Barrios, en la que se evidenció la connivencia entre el Ejército y las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).
En su testimonio, Elkin Casarrubia, alias el Cura, afirmó que actuaron de manera conjunta con el Batallón Vélez para contrarrestar al bloque noroccidental de las Farc en Apartadó. Este accionar incluyó torturas, amenazas, homicidios y desplazamientos forzados.