El 12 de febrero de cada año se conmemora el Día de las Manos Rojas en contra del reclutamiento y la utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado.
Foto: Colprensa
Infancias en la guerra: el reclutamiento vuelve a aumentar en Colombia y así es el negocio que hay detrás
En 2024 se reportaron más de 620 casos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados. Una cifra que podría ser mucho mayor si se tiene en cuenta el subregistro por el miedo de los padres a denunciar. ¿Qué está pasando en el país?
Por: Santiago Luque Pérez
Cada año, cientos de niños, niñas y adolescentes son reclutados de manera forzosa en todo el país. No siempre el rapto es violento: falsas promesas, celulares lujosos, un cambio de vida e incluso huir de los problemas familiares son algunas de las razones por las que los enfilan en grupos armados ilegales. Cada menor tiene un precio que suele ser pagado a un reclutador que se pasea por estas organizaciones buscando el mejor postor.
Este delito, al igual que otros relacionados al conflicto armado, alcanzó sus cifras más bajas en 2016, cuando se firmó el Acuerdo Final de Paz con la extinta guerrilla de las Farc y el ICBF reportó poco más de 100 casos. Sin embargo, los casos van en aumento y, para 2024, según el más reciente informe del International Crisis Group, se registraron más de 620 denuncias de reclutamiento de menores. Pero se estima que la cifra es mayor, ya que en muchos casos los padres y familiares no denuncian por temor a represalias.
En la actualidad, según la Policía Nacional, todos los grupos armados ilegales tienen menores en sus filas. Estos son utilizados en la primera línea de combate y en labores de alto riesgo.
“Los grupos armados y criminales identifican sistemáticamente los hogares en los que los menores viven en condiciones precarias y las redes de traficantes se encargan de atraerlos deliberadamente. Los niños suelen incorporarse con la falsa esperanza de gozar de una vida mejor o escapar de hogares difíciles. Pero una vez en sus filas, suelen sufrir abusos, una alta mortalidad y son castigados incluso con la muerte si se les sorprende intentando escapar”, asegura la directora adjunta de Crisis Group para América Latina y el Caribe, Elizabeth Dickinson.
Reclutamiento de menores: redes sociales y falsas promesas
Edgar Tumiña era un líder social indígena que rescataba menores del reclutamiento forzado en el departamento del Cauca. En marzo de 2025 fue asesinado después de que denunciara que los niños, niñas y adolescentes eran vendidos como mercancía al mejor postor por reclutadores.
“Cada niño tiene un valor, según sus características. Son 500.000 pesos por cualquiera y hasta 2’000.000 de pesos por una niña de ‘buen cuerpo’”, le dijo a International Crisis Group antes de su asesinato en Toribio. Otras de las técnicas para atraer a los menores están relacionadas con mostrar los lujos a los que supuestamente acceden quienes pertenecen a los grupos armados ilegales.
Un líder indígena le dijo a Crisis Group que los grupos ilegales tienen campamentos cerca a las instituciones educativas para tratar de cautivar menores: “Mantienen presencia afuera de los colegios, con sus carros, sus motos, sus celulares, y hasta tiendas de trago, para que [los niños] vean ‘la vida buena’”. De igual manera, un niño cuenta que hace un año tenía muchas ganas de enfilarse a un grupo armado: “Principalmente porque en el colegio en el que estaba uno veía pasar a la gente con las armas, en las botas o cargadas de todo. A mí se me hacía chévere”
Las técnicas para reclutar menores en los grupos ilegales se han ido transformando con la tecnología y las redes sociales han jugado un nuevo rol. Por medio de Facebook y TikTok los grupos armados ilegales comparten videos que glorifican la guerra y la vida de los alzados en armas.
Un informe publicado por la organización Vivamos Humanos en diciembre de 2025 detalla que: “Los contenidos con mayor alcance incluyen música popular, imágenes de armas, dinero y jóvenes reclutados ‘exitosos’. Algunos videos superan las 250.000 reproducciones y son compartidos incluso por cuentas que no aparentan vinculación directa con grupos armados”.
Las cifras más recientes de la Defensoría del Pueblo indican que los grupos presuntamente responsables del reclutamiento en 2025 son: Estado Mayor Central, con el 47,1 por ciento; otras disidencias, con el 15,6 por ciento; Ejército de Liberación Nacional, con el 11,7 por ciento; Ejército Gaitanista de Colombia, con el 8,2 por ciento; otros grupos y estructuras de crimen organizado, con el 7,7 por ciento; Estado Mayor de Bloques y Frente, con el 6,6 por ciento; y Segunda Marquetalia, con el 3,1 por ciento.
%%imagen%%1
Los riesgos para los menores reclutados
Lejos de las promesas de lujos y una mejor vida, los menores que son reclutados sufren las peores consecuencias de la guerra. De acuerdo al informe de International Crisis Group, los niños suelen ser enviados a la primera línea de combate a pesar del poco entrenamiento. También se les da pocas provisiones ya que consideran que aguantan más sin alimentarse.
Como lo reveló CAMBIO, entre 2015 y noviembre de 2025, las cifras de Medicina Legal mostraban que 214 menores de edad fueron reportados como muertos por acciones atribuidas a integrantes de la Policía Nacional o de las Fuerzas Militares Esto no es casual, ya que de acuerdo al informe presentado este jueves: “Con un entrenamiento mínimo, es común que los niños en la primera línea de combate sufran muchas bajas. El EMC pone a los reclutas más jóvenes en una formación de ‘cortina’, rodeando a los principales combatientes como forma de protección”.
El documento también detalla que los menores son utilizados en labores de alto riesgo como la fabricación y detonación de explosivos porque se les considera “expertos en tecnología, rápidos para aprender y capaces de seguir manuales de instrucciones, que suelen encontrarse en internet”.
Además, las niñas que son reclutadas por los grupos armados sufren de violencias y abusos sexuales. Se les obliga a usar anticonceptivos e incluso se permite su explotación sexual por otros miembros de la organización a cambio de dinero. Por ejemplo, en el Catatumbo hay reportes de que las menores vírgenes son vendidas a un precio mayor.
“Proteger a la niñez no es una opción; es una responsabilidad indelegable del Estado y una condición esencial para construir una paz duradera en Colombia”, dijo la defensora del Pueblo, Iris Marín, este 12 de febrero en la conmemoración del Día Mundial de las Manos Rojas.
Los esfuerzos que hace el estado para proteger a los menores siguen siendo insuficientes. “Los programas existentes carecen de recursos suficientes y son excesivamente burocráticos, por lo que no tienen la agilidad necesaria para intervenir cuando los niños se encuentran en peligro inminente. Las fuerzas de seguridad rescatan a la mayoría de los menores que logran escaparse de los grupos criminales, pero los programas para ayudarlos a regresar a sus hogares y comunidades no son suficientes”, asegura Elizabeth Dickinson.
Por último, la experta dice que se debe mejorar la seguridad en las escuelas, darles apoyo a las defensas de las comunidades locales y reforzar las investigaciones judiciales sobre las redes de reclutamiento. De no hacerse algo, los menores no solo seguirán aumentando las filas de los grupos armados, sino que seguirán siendo los primeros en morir en combate y en sufrir explotación sexual.