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Lunes 4 de mayo de 2026
Crédito: Contraloría General de la República (CGR).

Crédito: Contraloría General de la República (CGR).

“Esto es progreso”: el puente que llevó alegría al otro lado del río Vaupés, en el Amazonas

Gracias al apoyo de la Contraloría General de la República y a la labor de los veedores ciudadanos, seis comunidades indígenas celebran su conexión con el casco urbano de Mitú. El puente de concreto y estructuras metálicas que esperaron durante casi 10 años, por fin, es una realidad.

Por: Luis Chía

Lejos de las edificaciones de las grandes ciudades, en el pulmón del mundo, un anhelo se hace realidad. Al frente de Mitú, capital de Vaupés, las comunidades indígenas, que no solo protegen el tesoro natural sino también su riqueza ancestral, tienen un nuevo motivo de orgullo. Después de 10 años de espera, pudieron cruzar a la otra orilla del río —que lleva el mismo nombre del departamento— sobre un nuevo puente peatonal que los conecta con el casco urbano del municipio.

La alegría, sin duda, llegó a la otra orilla del río Vaupés, donde comunidades como la 13 de junio, Cubay, Guamal, La Libertad y Valenciatano celebran la obra que hace una década parecía inviable. El esfuerzo —como la propia cosmovisión indígena— fue colectivo: la Contraloría General de la República, la Gobernación, la Alcaldía y las poblaciones aledañas se unieron para entregar el puente el 18 de junio de 2025.

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Antes de este día, cruzar el río era una completa hazaña. Los más de 200 metros de ancho del afluente, solo se podían atravesar en el potrillo, una vieja y desgastada canoa techada que durante años fue el único medio de transporte hacia la orilla que comunica con Mitú. Trabajar la tierra, dirigirse al puesto de salud o asistir al colegio implicaba para los pobladores estar a bordo de la frágil nave.

“Los papás cruzaban todos los días a los niños que iban para sus escuelas en canoa. Los que íbamos a trabajar también teníamos que subirnos. No había ningún otro medio para cruzar el río”, cuenta el veedor ciudadano y miembro de la comunidad 13 de junio, Jair Augusto Baylon Prieto.

Casi una década de espera

En Vaupés, donde el 80 por ciento de la población es indígena, la selva lo cubre casi todo. Llegar solo es posible a través de aviones pequeños o por el río. Aisladas del resto del país, desde 2015, las comunidades indígenas de esta zona tenían la esperanza de conectarse no solo con Mitú, la capital, sino también con la educación, el comercio, el emprendimiento y la tradición que también habitan en el otro lado del río.

Precisamente, debido al difícil acceso y a las condiciones climáticas de la región, hubo retrasos en el transporte de materiales para la construcción del puente. Sumado a esto, la obra que fue incluida desde el año 2020 en la estrategia Compromiso Colombia de la Contraloría, requirió ajustes en diseños, planos, detalles constructivos y diseño estructural de la cimentación profunda.  

Durante más de nueve años, específicamente 3.460 días, y después de 11 prórrogas en el contrato de la obra y ocho suspensiones, los vaupenses, con una acérrima vigilancia, lograron que lo que fue una promesa se convirtiera en una realidad de concreto y metal.

Jair Augusto, y otros veedores de las comunidades a la orilla del río, fueron testigos del proceso. Con el apoyo de la Contraloría Departamental de Vaupés, se realizaron 46 diálogos de seguimiento participativo con los pobladores, quienes hicieron seguimiento a los avances del proyecto. Con una inversión final de 11.379 millones de pesos y después de las pruebas de carga y finalización oficial de la obra, la espera terminó para los más de 12.545 habitantes del territorio.

“El impacto social ha sido muy positivo, no solamente para nosotros como comunidad indígena, sino también para la gente de acá de la parte urbana del municipio. Por fin las entidades del Estado pueden también llegar a nuestro territorio y realizar sus actividades. Desde que tenemos el puente que, por supuesto también ha traído consigo retos en seguridad, sí hubo un antes y un después para todos”, comenta Baylon Prieto.

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Para Danny Rodríguez Villegas, capitán de la comunidad 13 de junio, en medio de la selva, este puente se levantó no sólo como una obra de infraestructura, sino también como símbolo de progreso en una región olvidada por el resto del país. “Esperamos casi 10 años. Fueron años y meses aislados del casco urbano de nuestro municipio. Ahora queremos trabajar con las autoridades de la zona para que a través de este puente no entre la inseguridad, sino el turismo”, destaca.

En el pueblo indígena Cubeo también hay alegría. Según el líder y artesano de la comunidad Cubay, Rodrigo López, como pueblos no podían ir en contra del progreso. Con el puente también llegaron más oportunidades para que tanto los habitantes del casco urbano de Mitú como las personas del resto del país conozcan las tradiciones que durante años las comunidades han mantenido con vida.

“Por fin hay acceso y facilidad para que más personas crucen el río. Los habitantes del municipio también pueden llegar hasta aquí y conocer nuestros emprendimientos. Pueden conocer lo que hacemos y nosotros podemos mostrar nuestros productos. Queremos que la gente conozca, por ejemplo, cómo se labra un remo, cómo se elabora una olla en barro o cómo se teje un frutero”, asegura, entusiasmado, Rodrigo López.

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Así, a orillas del río Vaupés, la historia dio un vuelco. Una población decidida y aferrada a su herencia, no permitió que la selva ni el olvido se tragaran el puente que los conectaría con el resto del mundo.

*Contenido elaborado con apoyo de la Contraloría General de la República.

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