De izquierda a derecha: Paula Bravo, editora general de CAMBIO; Rafael Vargas, director de Gestión Electoral de la Registraduría; Estefanía Velásquez, consejera nacional de Juventudes por el Distrito de Medellín; Sandra Velásquez, directora del Departamento de Estudios Filosóficos y Culturales de la Universidad Nacional; Juan Camilo Portela García, docente investigador del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia; Camilo Sierra, coordinador del Programa Democracia Joven de la Secretaría de Juventud de Medellín; y María Alejandra Lozano, politóloga experta en temas de democracia y participación política. | Foto: CAMBIO
'Grandes por elección: decide hoy, lidera mañana': Medellín pone a sus jóvenes en el corazón de la democracia
Los jóvenes de la capital antioqueña demostraron que la democracia no se hereda, se ejerce. Con más listas, más candidatos y más participación, reclaman un lugar central en la política y confirman que ya no son solo futuro: son presente.
Por: Daniel Murcia
CAMBIO, en alianza con la Registraduría Nacional del Estado Civil, la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional, desarrolló el conversatorio “Grandes por elección: decide hoy, lidera mañana”. El encuentro no fue una cita más en la agenda académica: fue la demostración de que los jóvenes reclaman un lugar central en la construcción de la política y la vida pública.
Para Rafael Vargas, director de Gestión Electoral de la Registraduría Nacional del Estado Civil, el valor de estos consejos radica en algo que él mismo vivió en carne propia: la ausencia histórica de canales de participación juvenil. “Yo fui personero en mi colegio y participé en las elecciones al consejo de mi universidad, pero no había un espacio real donde la voz juvenil pudiera traducirse en decisiones. Hoy, con los Consejos de Juventud, esa brecha se está cerrando. Son escenarios de confianza, concertación y construcción de consensos que fortalecen la democracia y la institucionalidad”, aseguró.
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Los números confirman el entusiasmo: en comparación con la primera elección, hoy se registra un 15 por ciento más de listas inscritas, 10 por ciento más de candidatos y un 14 por ciento más de jóvenes que tramitaron su documento de identidad para votar. A nivel nacional, se elegirán por voto popular 1.099 consejos municipales y 33 locales, además de curules especiales para campesinos y afrodescendientes. “Si eso no es un llamado a la institucionalidad para escucharlos, no sé qué lo sea”, enfatizó Vargas.
Rafael Vargas, director de Gestión Electoral de la Registraduría, aseguró que uno de los grandes aprendizajes de los Consejos de Juventud en 2021 fue simplificar la participación. “Nuestro principio ha sido claro: facilitar”, afirmó.
El rediseño de la tarjeta electoral fue clave: se eliminaron divisiones confusas, se usaron colores y números únicos para cada lista y se amplió el espacio gráfico. “La pedagogía ahora es simple: se vota una sola vez”, explicó.
Vargas recordó que el voto en blanco no tiene efectos jurídicos en estos comicios y destacó que los jóvenes de 14 a 17 años podrán sufragar en el puesto más cercano a su residencia. “Queremos que la participación no se quede en 1.200 como en 2021, sino que logremos una cifra mucho más amplia”, concluyó.
La voz de los protagonistas
El entusiasmo no oculta las dificultades. Estefanía Velásquez, consejera nacional de Juventudes por el Distrito de Medellín, reconoce que la llegada de los primeros consejeros en 2022 fue todo un reto: “No había claridad sobre nuestro rol; la institucionalidad no sabía ni dónde ponernos ni cómo tratarnos. No tenemos salario, estudiamos, trabajamos y venimos de realidades diversas. Aun así, hemos logrado avances en agendas rurales y campesinas. Hoy quienes lleguen tendrán bases más sólidas”.
Su reflexión es clara al señalar que si los jóvenes no ocupan estos espacios, alguien más tomará decisiones por ellos. Y ese alguien, muchas veces, “desconoce de raíz sus problemáticas”.
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Sin embargo, la relevancia de este proceso no se limita al día de las elecciones. Camilo Sierra, coordinador del Programa Democracia Joven de la Secretaría de la Juventud de Medellín, explicó que para miles de adolescentes entre 14 y 17 años, este será su primer contacto con un ejercicio democrático real, incluso antes de poder votar en elecciones generales. “Se trata de comprender quién me representa, quién recoge mis ideas y mis preocupaciones. Es un aprendizaje que marcará toda su vida ciudadana”.
Sierra también lanzó una advertencia: los Consejos deben blindarse de prácticas políticas tradicionales. “El papel de los candidatos y de la institucionalidad es garantizar que no haya alguien detrás diciéndoles qué hacer. La autonomía y la capacidad juvenil son la esencia de este proceso”, señaló.
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La academia también habla
Para la academia, los Consejos de Juventud son una oportunidad para romper el mito de la apatía política juvenil. “Los jóvenes representan alrededor del 25 por ciento de la población colombiana y su peso demográfico debe traducirse en incidencia real”, afirmó Juan Camilo Portela García, docente investigador del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.
Portela recordó que esta generación ha sido protagonista tanto de problemáticas como de transformaciones: son quienes más sufren la violencia —hasta el 40 por cientode las muertes de jóvenes se deben a homicidios—, pero también quienes han liderado luchas sociales, como en el estallido de 2021. “Los Consejos institucionalizan esa energía transformadora y enseñan tanto a los jóvenes como a la sociedad a dialogar de manera distinta”, subrayó.
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Sandra Velásquez, directora del Departamento de Estudios Filosóficos y Culturales de la Universidad Nacional de Colombia, añadió que la formación ciudadana empieza en la escuela: “La personería estudiantil, la representación de grupo o incluso los debates en clase son semillas de participación. La política no es ajena, está en lo cotidiano, en la forma como aprendemos a dialogar y representar a otros”.
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Por su parte, María Alejandra Lozano, politóloga experta en democracia y participación, explicó que en la primera elección el reto fue pedagógico: “Era necesario convencer a los jóvenes de municipios apartados de que ellos también podían ser parte de estas instancias. Hoy hay mayor visibilidad, más campañas cercanas y más dinamismo. Lo importante es que esto no se quede en un evento cada cuatro años, sino que se consolide como un proceso constante que deja cambios año tras año”.
El mensaje más poderoso del encuentro es que los jóvenes no son solo futuro, son presente. Con más listas, más candidatos y más participación, los Consejos Municipales y Locales de Juventud demuestran que existe una generación dispuesta a tomar decisiones y a liderar transformaciones sociales desde lo local hasta lo nacional.
Lejos de ser un simple ejercicio electoral, estos espacios se están convirtiendo en un laboratorio de democracia viva, donde la diversidad, la autonomía y la colaboración se imponen sobre el desencanto político. Una apuesta que, como dijo Rafael Vargas, “empieza beneficiando a los jóvenes, pero termina irradiando a toda la comunidad”.
¿Cuál es la mirada de las universidades?
Durante el encuentro, Max Yuri Gil, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, destacó el compromiso de la institución con la formación de profesionales integrales que, además de conocimientos técnicos, asuman responsabilidades ciudadanas frente a los desafíos colectivos.
“Tenemos casi 40.000 estudiantes en Medellín y en nuestras sedes regionales, y nuestra apuesta es que no solo sean buenos profesionales, sino también ciudadanos preocupados por los grandes problemas de la sociedad. Desde la investigación y el debate buscamos aportar a soluciones frente al cambio climático, la violencia y la inequidad”, señaló Gil.
El académico insistió en la necesidad de fortalecer una democracia de alta intensidad, que vaya más allá de los mecanismos electorales y se fundamente en el debate abierto de ideas, el respeto a la diferencia y el reconocimiento del adversario sin convertirlo en enemigo. “Colombia ha eliminado a demasiadas personas por razones políticas. Necesitamos un pacto democrático para sacar la violencia de la política”, advirtió.
Por su parte, Diego Martínez, decano (e) y profesor del Departamento de Ciencia Política en la Universidad Nacional, resaltó el papel histórico de los jóvenes en los procesos de cambio del país.
“Hablar de participación política juvenil abre diálogos y reflexiones sobre la vida pública y la democracia. La democracia se renueva continuamente con ideas que vienen, muchas veces, de generaciones nuevas. Los jóvenes han sido fundamentales para abrir caminos de transformación en Colombia”, afirmó.
Martínez subrayó que este tipo de espacios no solo deben beneficiar a quienes asisten, sino también a las instituciones que velan por el fortalecimiento de la democracia, desde la formalidad electoral hasta los procesos de participación ciudadana en la vida cotidiana.