El evento concluyó en la necesidad de garantizar acceso oportuno a nuevas tecnologías, fortalecer la atención, priorizar la prevención del VSR y reconocer sus beneficios sociales y económicos.
Virus sincitial respiratorio: un enemigo silencioso que exige acción inmediata
En un espacio de trabajo organizado por CAMBIO y la Sociedad Colombiana de Pediatría, expertos coincidieron en la urgencia de fortalecer la prevención y garantizar equidad en el acceso a nuevas herramientas de protección frente al virus. Bogotá ya tiene luz verde para empezar la inmunización.
Por: Daniel Murcia
Los participantes abordaron en medio del encuentro el impacto del virus sincitial respiratorio (VSR) en la salud de los niños menores de dos años y las oportunidades de prevención. La conversación giró en torno a los elementos clave para garantizar el acceso oportuno a estas tecnologías, lo mismo que la experiencia con los esquemas de atención y tratamiento disponibles, la costo-efectividad de un enfoque preventivo frente al VSR y los beneficios sociales y económicos indirectos, como la reducción de hospitalizaciones y del ausentismo laboral de los cuidadores.
El encuentro tuvo dos momentos. En el primero, el doctor Carlos Torres, infectólogo, pediatra y miembro del Comité de Vacunas de la Sociedad Colombiana de Pediatría, realizó una exposición magistral en la que explicó que el virus sincitial respiratorio dejó de ser un problema marginal para convertirse en una de las principales amenazas en salud pública. “Ya no es un ‘por si acaso’, sino una necesidad: nos guste o no, debemos estar protegidos contra esta infección temible”, advirtió.
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Colombia: consenso científico y llamado a la acción
En julio de 2025, las principales sociedades científicas del país —entre ellas la Asociación Colombiana de Neonatología, la Sociedad de Infectología, la Sociedad de Pediatría y ACIN— publicaron un documento de consenso que define la inmunización contra el VSR como prioridad nacional.
Las recomendaciones incluyen:
- Aplicación universal de anticuerpos monoclonales a todos los recién nacidos.
- O un esquema mixto: vacunación en gestantes más anticuerpo para grupos específicos.
- Monoclonales obligatorios para prematuros (<32 semanas), bebés nacidos menos de 14 días tras la vacunación materna, hijos de madres no vacunadas, nacidos fuera de temporada de vacunación (en países sin estacionalidad definida), hijos de madres inmunosuprimidas o desnutridas y niños de alto riesgo antes cubiertos con Palivizumab.
El costo económico y el problema de la resistencia
El virus tiene además un impacto económico considerable. Multiplica el uso de antibióticos y broncodilatadores, a pesar de ser un virus, lo que alimenta la crisis de resistencia antimicrobiana. Torres recordó que presentará en un congreso internacional en la Universidad de Florida cómo la inmunización es una estrategia eficaz para reducir esta resistencia.
Las cifras globales son contundentes: el VSR causa unas 100.000 muertes anuales y 3,5 millones de hospitalizaciones, más del 95 por ciento en países de ingresos bajos y medios como Colombia. No obstante, los programas de prevención más sólidos se concentran en naciones de altos ingresos, donde se ha demostrado que cada dólar invertido puede generar hasta dos dólares de retorno económico.
La mortalidad en menores de seis meses concentra el 45 por ciento de las muertes atribuibles al virus y el 80 por ciento de las hospitalizaciones. La mayoría de los casos graves ocurre en niños previamente sanos. Actualmente, Colombia destina unos 20 millones de dólares al año en un producto que cubre apenas al 2 por ciento de los niños y con una efectividad de entre el 45 por ciento y el 50 por ciento.
Monoclonales de acción prolongada y vacunación materna: resultados sin precedentes
En medio de su exposición, Torres sostuvo que los anticuerpos monoclonales de acción prolongada aplicados en una sola dosis al nacer han mostrado una eficacia de entre 80 por ciento y 90 por ciento para reducir infecciones respiratorias bajas y hospitalizaciones. La evidencia en vida real es aún más contundente:
- 86 por ciento menos hospitalizaciones.
- 80 por ciento menos ingresos a UCI.
- 73 por ciento menos consultas en urgencias o ambulatorias.
Hasta diciembre de 2024 se habían publicado 28 estudios de efectividad en distintos países, algo sin precedentes para una intervención en tan corto tiempo. Chile se convirtió en referente regional: aplicó el anticuerpo monoclonal al 97 por ciento de los recién nacidos, alcanzó un 91 por ciento de aceptación parental y redujo entre 76 por ciento y 84 por ciento las hospitalizaciones. El análisis económico mostró un retorno de dos dólares por cada dólar invertido, además de liberar camas hospitalarias para cirugías y trasplantes represados.
En Argentina, los estudios confirmaron la efectividad con coberturas del 63 por ciento y evidenciaron que el momento de aplicación de la inmunización materna (IM) es determinante: administrarla al menos 14 días antes del parto aumenta significativamente la protección en el recién nacido. Tras esta experiencia, los expertos concluyeron que para lograr un verdadero impacto en salud pública resulta indispensable contar también con el anticuerpo monoclonal.
Una amenaza creciente para la salud infantil
En un segundo momento, expertos del sector salud, la academia y entes reguladores analizaron el impacto del virus y las medidas necesarias para enfrentarlo. Coincidieron en que el virus sincitial respiratorio (VSR) se ha consolidado como una de las principales amenazas para la salud infantil en Colombia, debido a su creciente peso en las hospitalizaciones y en las unidades de cuidado intensivo pediátrico.
“Es la causa más frecuente de neumonía y ocasiona alrededor del 30 por ciento de los casos”, explicó el doctor Germán Camacho, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología. Recordó que esta infección es la que más mortalidad causa en el mundo, especialmente en lactantes y menores de dos años, y que su impacto no solo se mide en secuelas clínicas, sino también en la presión que ejerce sobre un sistema de salud ya saturado.
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En temporada alta del año, entre marzo y julio, los servicios pediátricos colapsan. “En la Clínica La Misericordia, con cuatro UCI pediátricas y 75 camas, no damos abasto, todo se llena”, relató Camacho. La situación obliga a retrasar cirugías de niños con cardiopatías, quienes deben esperar hasta que se libere una cama.
El doctor Mauricio Guerrero, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, coincidió en que el virus no afecta únicamente a los más frágiles. “La mayoría de pacientes que vemos son niños sanos, sin comorbilidades”, subrayó. Por eso, insistió en que la prevención debe ir más allá de los prematuros y llegar a toda la población pediátrica.
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Más allá de los prematuros: un reto de equidad
La visión de la doctora Jimena Hurtado, coordinadora de la Unidad Neonatal del Hospital de Kennedy, refuerza ese mensaje: “El 80 por ciento de los casos de VSR no se presentan en bebés prematuros, sino en niños sanos”. Casi la mitad de los contagios ocurre en menores de seis meses, lo que plantea desafíos frente a la cobertura de vacunas y anticuerpos monoclonales.
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El acceso desigual a tratamientos como el Palivizumab agrava la situación: requiere cinco dosis, algo difícil de cumplir en regiones con barreras de acceso al sistema. Diagnosticar el virus en recién nacidos tampoco es sencillo. Los síntomas suelen ser atípicos y, en muchos casos, la urgencia se da por episodios de apnea sin signos respiratorios claros.
La doctora Diana Arias, pediatra neonatóloga del Hospital San José, resaltó la importancia de articular esfuerzos para garantizar equidad en la prevención. Propuso replicar el rol que tuvieron los ginecólogos en la vacunación contra la tosferina y destacó el programa Canguro como un apoyo vital para los prematuros. “El virus sincitial circula durante todo el año. Puede haber picos, pero nunca desaparece”, recordó.
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Vacunación y control prenatal: un reto pendiente
El doctor Luis Jorge Hernández, coordinador del Observatorio de Salud Pública de la Universidad de los Andes, insistió en que se requieren ambas plataformas —inmunización materna y anticuerpo monoclonal— dentro de una estrategia híbrida. Sin embargo, advirtió que esto solo funcionará con un sistema sólido de control prenatal, algo que hoy es desigual: en Bogotá, la cobertura supera el 90 por ciento, pero en La Guajira está por debajo del 50 por ciento. Además, la captación temprana de gestantes ha disminuido y las coberturas de TDAP, influenza y COVID entre las semanas 32 y 36 siguen siendo bajas.
Según los expertos, una estrategia híbrida contra el VSR funciona combinando la aplicación de anticuerpos monoclonales de acción prolongada y vacunación materna.
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La visión institucional
Desde el Instituto Nacional de Salud, su directora Diana Pava aclaró que el VSR no se vigila de manera independiente, sino dentro del conjunto de la Infección Respiratoria Aguda (IRA). Presentó cifras de mortalidad confirmada en laboratorio: 178 muertes en 2022, 143 en 2023, 142 en 2024 y 38 hasta la semana 14 de este año. También resaltó la importancia de la vigilancia genómica para diferenciar los virus que afectan a los menores de dos años.
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Por su parte, Julián Fernández, subsecretario de Salud de Bogotá, aseguró que la ciudad está lista para iniciar la inmunización contra el VSR, con capacidad probada en coberturas y experiencia en campañas masivas como la de COVID-19.
Justamente, el Ministerio de Salud aprobó oficialmente incorporar nuevas tecnologías contra el VSR en el Programa Ampliado de Inmunizaciones de Bogotá. Con esta decisión, anunciada el pasado 10 de septiembre, la ciudad se convierte en pionera en la implementación de una estrategia híbrida que protegerá tanto a gestantes como a recién nacidos.
“El impacto de inmunizar en Bogotá será enorme, porque aquí viven ocho millones de personas, más que en países como Uruguay o El Salvador, y contamos con capacidad programática probada en campañas masivas como la de COVID-19”, afirmó Julián Fernández, subsecretario de Salud de Bogotá.
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El VSR ha sido la principal causa de hospitalización en menores de 5 años y estuvo asociado al 40 por ciento de muertes por infección respiratoria aguda en 2024 en la capital. Frente a esta carga de enfermedad, el Distrito lideró un proceso riguroso entre 2024 y 2025 que incluyó estudios de costo-efectividad, impacto presupuestal y consenso con sociedades científicas y la academia. Los resultados confirmaron que Abrysvo en gestantes y Nirsevimab en recién nacidos son seguros, efectivos y generan grandes ahorros al sistema.
El Ministerio respaldó la estrategia propuesta por Bogotá: vacunar a gestantes con Abrysvo a partir de la semana 32 y aplicar Nirsevimab a recién nacidos, priorizando a los prematuros y a los hijos de madres no vacunadas.
La implementación está prevista para el primer trimestre de 2026. Según Fernández, la decisión permitirá avanzar hacia la protección universal de los recién nacidos, la reducción de hospitalizaciones en picos respiratorios y una mayor equidad en salud.
“Este logro es fruto de un proceso transparente, técnico y participativo, con academia, sociedades científicas, pacientes y el respaldo del gobierno nacional. La inmunización es una de las estrategias que más salud, bienestar y equidad generan, y estoy convencido de que será uno de los hitos más importantes de esta administración”, concluyó el funcionario.
Fabian Fernando Quintero, evaluador de vacunas del Invima, mencionó que ambas estrategias de prevención contra el VRS se encuentran en proceso de aprobación en el país y reiteró el compromiso del Invima de acompañar a los laboratorios para agilizar trámites y evitar devoluciones. Recordó además que, aunque el registro sanitario es clave para la cobertura nacional, la normativa permite adquirir vacunas y anticuerpos a través de la OPS y el Fondo Rotatorio antes de contar con dicha aprobación, siempre que no se comercialicen en el mercado privado.
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Desde la Defensoría del Pueblo, Jorge Medina celebró que varias intervenciones puedan ser costo-efectivas e incluso costo-ahorradoras, pero pidió priorizar a la población vulnerable en las primeras fases de implementación.
Finalmente, Julio Rincón, directivo de la Corporación Colombiana de Secretarios de Salud Municipales (COSESAM), planteó que la discusión sobre el VSR debe abrir un debate más amplio sobre el futuro de la atención primaria. “Invertir en prevención y en una atención primaria efectiva no es un gasto: es asegurar que nuestros niños y nuestra población puedan desarrollarse sin las cargas de enfermedades evitables”, enfatizó.
Voces de la sociedad civil
Martha Herrera, directora de la Fundación Inspirat, pidió garantizar el acceso a la vacunación en zonas vulnerables. Recordó que su organización ha acompañado a 4.836 familias con niños afectados por virus respiratorios, pero que persisten barreras como desinformación y falta de integración de la vacunación en los servicios de salud. Propuso la creación de un Grupo Colombiano en Virus Respiratorios para articular esfuerzos entre pacientes, academia, sociedades científicas y Gobierno.
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En la misma línea, Gloria Zuccardi, directora ejecutiva de la Sociedad Colombiana de Pediatría, anunció la creación de una coalición por la infancia, cuyo primer eje será el fortalecimiento de las inmunizaciones. “La idea es dejar de trabajar en iniciativas aisladas y construir un esfuerzo colectivo y sostenido que garantice avances reales”, dijo.
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Como primer paso de una serie de encuentros, el evento dejó claras las prioridades: garantizar el acceso oportuno a nuevas tecnologías, fortalecer los esquemas de atención, valorar la prevención frente al VSR y reconocer sus beneficios sociales y económicos. Sin embargo, también quedó en evidencia la urgencia de que Invima y el Ministerio de Salud agilicen todos los procedimientos necesarios para que la inmunización contra este virus pueda implementarse de manera rápida y efectiva a nivel nacional, siguiendo el ejemplo de los programas de vacunación que hoy lidera Bogotá.