El nuevo estadio 20 de enero de Sincelejo (Sucre) | Crédito: Contraloría General de la República
El nuevo 20 de enero: el corazón del sueño beisbolero que abrió sus puertas en Sucre
La pasión beisbolera resiste como una herencia histórica en Sincelejo. El nuevo 20 de enero, uno de los estadios de béisbol más importantes del país, hoy enorgullece a los amantes del juego de la pelota caliente. Gracias a una ciudadanía vigilante y al apoyo de la Contraloría General de la República, esta obra, que por poco se convierte en un elefante blanco, sigue sembrando un legado de gloría deportiva.
Por: Luis Chía
Desde hace décadas, en Sucre —como en otros departamentos del Caribe colombiano— no se habla ni se respira otra cosa que no sea el béisbol. La pasión de orígen inmigrante, cubano y panameño, tocó suelo cartagenero por primera vez en 1987 pero se expandió por el resto de la región en los años siguientes. En tierras sabaneras, el deporte se fue colando entre los ojos y oídos de los sucreños con la misma fuerza y velocidad con la que una bola es golpeada durante un jonrón.
En los años ochenta, el estadio 20 de enero, ubicado en el barrio del mismo nombre en el nororiente de Sincelejo, fue el punto de encuentro para una euforia deportiva que cada vez tomaba más fuerza en los barrios. Más allá de ser un escenario deportivo, este campo de béisbol se convirtió en una tierra de recuerdos y memorias imborrables. Sin embargo, mientras el sueño de niños y jóvenes por convertirse en grandes beisbolistas crecía, el recinto se fue quedando corto.
“Nuestra ciudad que más que una cultura futbolística, tiene una cultura beisbolera. El estadio más grande y representativo aquí era el 20 de enero. Allí se realizaban todos los eventos deportivos pero con los años surgió la necesidad de construir un estadio que cumpliera con cualidades más profesionales, teniendo en cuenta que Sincelejo tiene su propio equipo, los Toros. Era más que necesario construir un estadio a la altura de los jugadores sucreños que ya están en grandes ligas”, cuenta Luis Gonzaga Portacio, un pamplonés cautivado por la historia deportiva de Sucre.
%%imagen%%2
Después de seis décadas de semblanza, juegos intensos y alegría colectiva, el deterioro estaba consumiendo no solo las instalaciones deportivas sino la herencia de todo un departamento. Fue en ese momento, cuando la entonces Alcaldía de Sincelejo anunció lo irremediable: el estadio 20 de enero sería demolido bajo la promesa de construir uno nuevo, más moderno y de la talla de eventos nacionales e internacionales. La esperanza de los sincelejanos —que habían dejado de gritar con la misma intensidad los jonrones y ponches— se elevó tanto como una pelota caliente en pleno juego.
En octubre de 2020, cuando se firmó el contrato de la obra, la expectativa era alta: con una inversión millonaria, el ´nuevo estadio 20 de enero prometía ser un recinto bajo estándares y normas de la Major League Baseball (MLB), es decir, uno de las Grandes Ligas.
%%imagen%%1
“No era un diamante”
Si hay algo que distingue al béisbol es la forma del campo de juego. Su zona central definida por el plato, la primera, segunda y tercera base dan forma a un figura similar a la de un diamante o un rombo. De acuerdo a las normas internacionales, entre cada una hay una distancia de 90 pies, un poco más de 27 metros.
Para Milady Sánchez España, expresidenta de la Liga de Béisbol de Sucre, se trata de términos con los que ha estado familiarizada desde hace más de 25 años. Su promesa de vida la tiene clara: “Mi labor es sacar a los jóvenes de los malos hábitos. Que tengan su mente sana. Yo busco acompañarlos desde niños para que encuentren en el béisbol su camino. Lo que buscamos, como comunidad, es que se masifique esta disciplina. Eso es lo que más me llena, la transformación social”.
%%imagen%%3
Tiene un hijo de 19 años, beisbolista y habla orgullosa de él y sus recuerdos representando a Sucre en torneos nacionales. Milady fue la más emocionada con el nuevo 20 de enero, el lugar donde esperaba ver crecer a cientos de jugadores sucreños. No obstante, su ilusión cayó en picada cuando fue citada, junto algunos exbeisbolistas, para conocer los diseños del estadio: un bullpen o área de calentamiento con especificaciones incorrectas; los dugouts, que son las bancas y camerinos de los equipos eran muy pequeños y, lo más insólito para los amantes de la pelota caliente, un campo sin forma de diamante.
A esto se sumó una falta de recursos y la llegada de la pandemia que frenaron la construcción del estadio. Las falencias de los estudios y los errores en la ejecución del proyecto alertaron a la Contraloría General de la República. Con la vigilancia de Marabis Morales, contralora provincial de Sucre, y la inclusión de la obra en la estrategia Compromiso Colombia, la realidad del 20 de enero empezó a mejorar.
Desde el 2 de enero de 2023, se realizaron las modificaciones necesarias en el diseño, la ampliación y adecuación de los espacios y la adición de los recursos faltantes. Desde el Grupo de Participación Ciudadana adscrito a la Gerencia Departamental Colegiada de Sucre se desarrollaron 16 mesas de diálogo y nueve visitas junto a la comunidad del barrio 20 de enero. Para Morales, la veeduría ciudadana fue crucial para la construcción del nuevo recinto.
“Los veedores, la comunidad y el papel de los ciudadanos vigilantes hizo posible todo esto”, cuenta la contralora provincial. Una de las veedoras más activas fue Milady, quien no pudo ocultar su orgullo cuando el 2 de noviembre de 2024, vio cómo el nuevo estadio 20 de enero abrió sus puertas. Con una inversión de 36.391 millones de pesos, el hogar de la memoria deportiva de los Sucre regresó para quedarse.
“En Sincelejo no se piensa en fútbol sino en béisbol. Desde los más chiquitos hasta los más grandes, toda la gente de nuestra tierra se apasiona por el deporte. De ahí venía el anhelo de ver pronto este escenario porque, especialmente, los más jóvenes lo necesitaban. Hoy el 20 de enero ha sido la sede de grandes encuentros y puedo decir, sin temor, que se trata del segundo estadio de béisbol más importante del país después del Edgar Rentería en Barranquilla”, sostiene, emocionada, Sánchez.
El estadio terminó beneficiando también a más 7.500 sincelejanos, quienes encontraron en este recinto un punto de encuentro para la comunidad, para la actividad física y para la formación de nuevos talentos del juego de la pelota caliente. “La verdad es que sí se ha sentido el impacto de esta obra. Sin duda, llegó no solo como un espacio deportivo para nuestro equipo, los Toros, sino también para todos los habitantes del municipio. Niños, jóvenes y adultos mayores están fascinados con el lugar”, asegura Marabis Morales.
El 20 de enero ya ha sido escenario de grandes encuentros para el deporte nacional e internacional. Hace casi un mes abrió sus puertas a la ‘The Pro Experience Series’, una de las series de más alto nivel del béisbol global que tuvo como protagonistas, por supuesto, a los Toros. Ahora, como en los viejos tiempos, el estadio sigue alimentando el hambre de victoria y profesionalismo de los sincelejanos, así como inmortalizando nuevos recuerdos de un deporte que une generaciones.