Rafaela Cortés, gobernadora del Meta. | Crédito: Gobernación del Meta
“Aquí la paz se cultiva con cacao, café y oportunidades”: Rafaela Cortés, gobernadora del Meta
En entrevista con CAMBIO, la mandataria destacó el potencial productivo y agroindustrial del departamento. Desde Expomalocas 2026, la feria agro más importante de la Orinoquia, Cortés también habló sobre la seguridad de la región y sus dificultades de comunicación con el Gobierno nacional. Su llamado fue a unirse entre gobernadores para “dar la pelea por la descentralización”.
Por: Luis Chía
CAMBIO: Gobernadora, hábleme del sector agro. ¿Cuál es el potencial productivo del departamento?
Rafaela Cortés: El departamento del Meta es el hermano mayor de la Amazorinoquia. Se ha dicho incluso que esta es la última frontera agrícola del país con más de 15 millones de hectáreas, de las cuales, el departamento tiene 4,5 millones para explotar de manera eficiente. Por supuesto, es una producción de los suelos cuidando las fuentes hídricas, el paisajismo y generando condiciones desde la Gobernación como la ordenanza de ganadería sostenible que aporta a una expansión productiva sostenible.
La gran pregunta que nos hemos hecho es: ¿cómo logramos hacer una transición para pasar de ser un departamento dependiente de los hidrocarburos a un departamento productor de alimentos? Ese será el petróleo de nuestro futuro: lograr producir 3,5 millones de toneladas de comida con un potencial de producción de 16 millones de toneladas.
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CAMBIO: ¿Cómo ha logrado articular la agroindustria con el turismo?
R.C.: Este es el cuarto departamento más grande del país. Tenemos seis parques naturales y estamos a una hora y 20 de Bogotá. Imagínense el valor del departamento del Meta: contamos con sitios turísticos como las piscinas del Güejar, Caño Cristales, el Cañón del Guape, Manacacías o la Laguna del Amor en Puerto Rico. Hay tantos sitios por visitar. Por supuesto, como Gobernación del Meta y, con eventos importantes como Expomalocas, estamos mostrando el departamento al país. Fueron 35 hectáreas de feria. Ustedes podrán imaginar la dimensión de este encuentro: nadie tiene en el país un centro de eventos tan grande como el Parque de la Cultura Llanera Las Malocas, donde durante el fin de semana se aglutinaron más de 22 departamentos del país, más de 2.000 animales, entre bovinos y equinos, y una agenda académica que brilló con temas ganaderos. Somos un departamento que viene creciendo.
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CAMBIO: ¿De qué manera están involucrando también a las víctimas del conflicto en estas apuestas productivas?
R.C.: De los nueve pabellones que tuvimos en la feria debo destacar el de cacao y café. Ahí estaban las asociaciones de café y de cacao de personas que raspaban coca, personas que estaban en grupos insurgentes y que le dijeron “no más a la guerra, vamos a jugarnos todo por la paz”. Hace unos días les entregamos tractores y motocargueros para que tecnifiquen sus emprendimientos. Aquí, en el Meta, se produce el cacao que fue premiado en Amsterdam como uno de los mejores del mundo. Aquí, la paz se cultiva con cacao, café y oportunidades.
Por supuesto, recordemos que estos grupos y asociaciones del sur del departamento pertenecen a los cuatro municipios que durante la época del despeje le dijeron “no” a la guerra, a lo ilegal. Ahora se dedican al turismo de aventura, a la sostenibilidad y a la productividad del cacao y el café. Nuestro compromiso siempre será seguir apostando por la paz.
CAMBIO: ¿Y la fuerza pública?
R.C.: Apostar por la paz es también generar condiciones e inversión para la fuerza pública. Este Gobierno es de los que más ha invertido en carros, drones y en blindaje para la fuerza pública, porque cuando hay seguridad hay productividad, la gente invierte y hay riqueza. Esa riqueza genera condiciones para todo el mundo. En el departamento del Meta seguiremos apostando por el empresariado, por las asociaciones y, por supuesto, por la paz.
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CAMBIO: Otro tema importante para usted es el de la industria del entretenimiento. ¿Cómo va el Meta en ese objetivo de convertirse en un centro cultural y de eventos?
R.C.: Este es un barrio de Bogotá prácticamente. Uno se demora más saliendo de Bogotá que llegando a Villavicencio. Para que dimensionen, durante este fin de semana recibimos a más de 250.000 visitantes. El año pasado hacíamos un cálculo y me decía el encargado de Tránsito que entre el 7 y 20 de diciembre habían entrado casi un millón de personas al departamento del Meta, por supuesto, a conocer nuestros 29 municipios. Les quiero contar también que durante la feria tuvimos conciertos que lograron convocar a más de 15.000 personas en el escenario principal del Parque Malocas. Artistas como el Cholo Valderrama, Carlos Vives, Arelys Henao y Luis Alfonso se lucieron. Cada vez que se hace un concierto la afluencia de público es grande por la cercanía que tenemos con Bogotá, a través de una vía que conecta al país con la Orinoquia. Aquí está el Guaviare, Guainía, Casanare, Vaupés, muchos departamentos que tienen como única salida esta, la arteria principal de toda una región.
CAMBIO: ¿Ha hablado con el presidente sobre proyectos estratégicos de la región como el corredor férreo Villavicencio-Puerto Gaitán?
R.C.: Con el presidente nunca hemos charlado. Me preguntan si me he tomado un tinto con el presidente y no, nunca lo he hecho. Solamente estuvimos en una reunión en Palacio una o dos veces. La comunicación con el presidente es cero y, por supuesto, con los ministros es nula también. Solo dos o tres le pasan a uno el teléfono. Aquí no hay comunicación con los gobiernos subnacionales. Él ha hablado de una vía férrea entre Villavicencio y Puerto Gaitán, pero yo me hago siempre esta pregunta: no hemos logrado hacer el tramo de la vía Bogotá-Villavicencio, que es una arteria primordial, ¿cómo vamos a pensar en lo férreo? No porque no queramos, claro que queremos la reactivación férrea, pero primero mantengamos la conectividad del país y después miremos qué sería lo mejor para el departamento.
CAMBIO: ¿Cómo los afectó el decreto de emergencia económica con los ajustes sobre el impuesto al consumo de licores y cigarrillos que la Corte suspendió temporalmente?
R.C.: Mire, ha sido muy difícil. Yo le decía hace poco a los gobernadores que la pelea no es entre los aguardientes. Ni entre el Antioqueño, el Amarillo y el Llanero. Aquí la pelea es con el whisky, el tequila y los otros licores. Lo que tenemos que hacer es unirnos como en México donde se creó la Ruta del Tequila. En ese sentido, las empresas licoreras de las regiones deben articularse para combatir uno de los mayores problemas: el contrabando que es el espíritu de los licores adulterados. Ese decreto lo único que hacía era aumentar el contrabando.
Por ese motivo, cuando los gobernadores hablamos del decreto, hablamos de la intromisión en el presupuesto y en la autonomía fiscal de los departamentos. Ese impuesto al consumo, que es de licores y cigarrillos, rige sobre plata dirigida a la salud, a la educación y a los deportes. Más del 80 por ciento es para la salud: plata que nosotros les giramos a los hospitales. En el Meta tenemos 19, de los cuales dos son de tercer nivel y de alta complejidad. Uno de ellos es el Hospital Departamental de Villavicencio que atiende a siete departamentos. Cuando se anunció el decreto ustedes podrán imaginar la alerta de los gobernadores porque esto afectaba directamente el derecho a la salud de los habitantes de nuestro departamento. En vista de la centralización que tiene el Gobierno nacional donde los gobernadores y alcaldes van con una carpeta a tocar en los ministerios para pedir recursos no avanza, debemos, como departamentos, dar la pelea y unirnos.
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CAMBIO: ¿Cómo avanza el trabajo entre gobernadores por esa descentralización de los recursos?
R.C.: El año pasado avanzamos en el Congreso con el aumento del Sistema General de Participaciones. El objetivo siempre ha sido que se aumente la plata para lograr la descentralización de la que se habló en la Constitución del 91. Esperamos la Ley de Competencias. ¿Qué es eso? Pues es que nos dan una plata, pero necesitamos que nos digan en qué la vamos a gastar. Queremos que esa plata llegue para mejorar las instalaciones de las sedes educativas, hospitales, el saneamiento básico, y las condiciones de la gente en el territorio.
Desafortunadamente, este es un año complejo: hay elecciones de Congreso y de presidente. Esperamos que a pesar de todo eso logremos avanzar en el Legislativo. Gracias a Dios tenemos una democracia donde hay separación de poderes. De no ser así, estaríamos muy preocupados, más de lo que estamos ahora, porque no hemos podido generar una buena articulación con el Gobierno nacional. Le quedan pocos meses al presidente Petro, y solo espero que él pueda reconciliarse, retomar el rumbo del barco y sentarse a dialogar con los gobiernos departamentales.
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CAMBIO: Para cerrar, gobernadora, ¿cuál es su compromiso con los campesinos, los agricultores, los pequeños productores y las víctimas del conflicto armado en el Meta?
R.C.: Yo creo que lo primero que uno tiene que generar como gobernador es seguridad. Si hay seguridad en el departamento, la gente viene a invertir. Si hay seguridad, la gente viene a estos eventos importantes, viene a comercializar, viene a generar negocios. Necesitamos más inversión en seguridad y más dotación para la fuerza pública. Pese a todo, este es uno de los pocos departamentos donde aún tenemos control de la seguridad.
De forma desafortunada, en los límites con el Guaviare, ustedes han escuchado noticias sobre enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla. En medio de todo, aún tenemos el control del departamento para generar condiciones en eventos de este nivel. La gente vino a Expomalocas, vio ganadería, agricultura, desarrollo, turismo y el progreso de los campesinos. A eso le apostamos, a espacios de este tipo y a seguir generando herramientas para nuestros pequeños productores para que se involucren en iniciativas de paz.