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Lunes 4 de mayo de 2026
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El inesperado ancestro de la papa moderna

Un cruce ancestral entre tomates y especies silvestres de Suramérica hizo posible la aparición de la papa, uno de los alimentos más importantes de la dieta de los humanos. El origen de la papa había sido un enigma para los científicos. El estudio del genoma de papas cultivadas y silvestres permitió resolverlo.

Por: María Fernanda Gutiérrez

“Finalmente hemos resuelto el misterio de dónde provienen las papas”. Esta contundente afirmación resume el reciente hallazgo que revela que la papa moderna se originó a partir de un cruce natural en la naturaleza. 

Este evento tuvo lugar hace aproximadamente nueve millones de años en Suramérica, donde plantas de tomate y especies silvestres parecidas a la papa se hibridaron espontáneamente. Según un estudio publicado en la revista Cell, de Cell Press, este cruce ancestral desencadenó la formación del tubérculo, la estructura subterránea agrandada que hoy conocemos por almacenar nutrientes en plantas esenciales como papas, ñames y taros.

“Nuestros hallazgos demuestran cómo un evento de hibridación entre especies puede desatar la evolución de nuevas características, permitiendo incluso el surgimiento de más especies”, explica Sanwen Huang, del Instituto de Genómica Agrícola en Shenzhen, China.

A pesar de ser uno de los cultivos más importantes del mundo, el origen de la papa había sido un enigma para los científicos. A simple vista, las plantas de papa modernas son casi idénticas a las de la especie Solanum etuberosum. Sin embargo, estas últimas no producen tubérculos. La clave de la relación se encontró al secuenciar sus genomas, donde se mostró que las papas están genéticamente más estrechamente relacionadas con los tomates.

Para comprobar esta afirmación, el equipo de investigación analizó 450 genomas de papas cultivadas y 56 de especies de papas silvestres. A pesar de que “las papas silvestres son muy difíciles de muestrear, este conjunto de datos representa la colección más completa de datos genómicos de papas silvestres jamás analizada”. Los hallazgos demostraron que cada especie de papa contenía una mezcla estable y equilibrada de material genético tanto de etuberosum como de plantas de tomate. Esto sugiere que las papas surgieron de una antigua hibridación entre ambas. Aunque el etuberosum y los tomates son de especies distintas, compartieron un ancestro común hace unos 14 millones de años y dieron origen a las primeras plantas de papa con tubérculos hace unos nueve millones de años.

Esta innovación evolutiva coincidió con el rápido levantamiento de la Cordillera de los Andes, un período en el que surgían nuevos entornos ecológicos. La capacidad de almacenar nutrientes bajo tierra en un tubérculo permitió a las primeras papas adaptarse rápidamente al entorno cambiante, sobreviviendo al clima severo de las montañas.

Los tubérculos les confieren a las plantas de papa una ventaja reproductiva única: pueden crecer nuevas plantas simplemente brotando de las yemas del tubérculo, sin necesidad de semillas o polinización. Esta característica les permitió expandirse rápidamente y ocupar diversos nichos ecológicos, desde pastizales templados hasta los altos y fríos prados alpinos de América Central y del Sur. “Evolucionar un tubérculo les dio a las papas una enorme ventaja en ambientes hostiles, impulsando una explosión de nuevas especies y contribuyendo a la rica diversidad de papas que vemos y de la que dependemos hoy”, concluyó Huang.

Fuente: 
Potato evolved from tomato 9 million years ago
Cell Press

María Fernanda Gutierrez
Viróloga, divulgadora científica.
Gerente de INNCISO SAS
Innovación, Ciencia y Sociedad
[email protected].

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