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El gusto por el alcohol, una herencia de los primates
Un estudio sugiere que el gusto de las personas por el alcohol proviene de los hábitos alimenticios del primate que fue antepasado común de humanos y chimpancés.
Un estudio publicado en septiembre en la revista Science Advance escrito por Robert Dudley y Aleksey Maro, del Departamento de Biología Integrativa de UC Berkeley muestra cómo el apetito humano por el alcohol era heredado de nuestros ancestros primates. Esta hipótesis conocida con el nombre del “mono borracho” generó escepticismo en muchos científicos, pero, con los años, más primatólogos reportan haber visto a monos y simios comiendo frutas maduras y hasta fermentadas, lo cual significa una importante concentración de alcohol.
Los chimpancés, a lo largo de la historia han sido grandes consumidores de frutas cuyo contenido de etanol es importante. “En todos los sitios, los chimpancés machos y hembras están consumiendo alrededor de 14 gramos de etanol puro por día en su dieta, lo que equivale a una bebida estadounidense con alcohol estándar”, dijo Aleksey Maro.
Los primatólogos que han estudiado la dieta de los chimpancés han hallado que estos animales consumen alrededor de 4,5 kilogramos de fruta al día (aproximadamente tres cuartas partes de su dieta), dentro de la cual el alcohol es un componente habitual. Quizás también fue una parte de las dietas de nuestros ancestros humanos.
El consumo de fruta ocurre a lo largo del día y los chimpancés no muestran signos evidentes de intoxicación, dijo Maro. De hecho, para emborracharse, un chimpancé tendría que comer tanta fruta que su estómago se hincharía. Pero la exposición crónica a niveles bajos sugiere de alcohol que los ancestros comunes de los humanos y los chimpancés –nuestros parientes vivos más cercano entre los simios– también estuvieron expuestos diariamente al alcohol de la fruta fermentada, un nutriente que está ausente en las dietas de los chimpancés en cautiverio y de muchos humanos hoy. “Los chimpancés consumen una cantidad de alcohol similar a la que podríamos consumir si comiéramos alimentos fermentados a diario”, dijo Maro. “La atracción humana por el alcohol probablemente surgió de esta herencia dietética de nuestro ancestro común con los chimpancés”.
El motivo por el cual los animales buscan el etanol es que su olor los ayuda a encontrar alimentos con un mayor contenido de azúcar. Esto, con el tiempo, les proporciona mayores retornos de energía. El alcohol también puede aumentar el placer de comer, de manera similar a como lo hace tomar vino durante la cena. También es posible que compartir fruta con infusión de alcohol cumple un papel en el vínculo social entre primates u otros animales.
No sólo los mamíferos obtienen una dosis diaria de alcohol de su dieta. En un artículo publicado a principios de este año, Dudley y sus colegas de Berkeley informaron que las plumas de 10 de 17 especies de aves analizadas contenían metabolitos secundarios de alcohol, lo que indica que su dieta –néctar, grano, insectos e incluso otros vertebrados– incluía cantidades sustanciales de etanol. Así pues, “el consumo de etanol no se limita a los primates”, dijo Dudley. “Es más característico de todos los animales que comen fruta y, en algunos casos, de los animales que se alimentan de néctar”.
Fuente:
In the wild, chimpanzees likely ingest the equivalent of several alcoholic drinks every day
A survey of the ethanol content of fruits eaten by chimps suggests they are chronically exposed to alcohol
Universidad de California en Berkeley
María Fernanda Gutiérrez
Viróloga, divulgadora científica.
Directora general de INNCISO SAS
Innovación, Ciencia y Sociedad
[email protected].