Saltar a contenido
Lunes 4 de mayo de 2026
A pesar de emitir menos del 0.6 por ciento de las emisiones globales, Colombia se ubica como el cuarto país más vulnerable del mundo a sus efectos según Unicef | Crédito: Colprensa

A pesar de emitir menos del 0.6 por ciento de las emisiones globales, Colombia se ubica como el cuarto país más vulnerable del mundo a sus efectos según Unicef | Crédito: Colprensa

¿Cómo va Colombia con su política climática? Avances, retos y recomendaciones

Colombia es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Aunque cuenta con un marco normativo amplio y la reciente actualización de la NDC 3.0, expertos advierten que aún hay vacíos en participación, financiamiento y articulación que ponen en riesgo la respuesta del país frente a los impactos ambientales que ya se sienten en los territorios.

Por: Valentina Giannini

En la última década, las lluvias extremas asociadas a La Niña, las sequías intensificadas por El Niño y la deforestación en la Amazonia han dejado miles de damnificados, afectaciones a la infraestructura, pérdidas agrícolas y presión sobre ecosistemas estratégicos.

Sumado a ello, el país enfrenta un aumento en las temperaturas, cambios en los patrones de lluvia, eventos extremos y el riesgo de un incremento del nivel del mar. Todo esto amenaza no solo a los territorios y a la economía, sino también a las comunidades más vulnerables.

Frente a esta realidad, el país ha actualizado su política climática a través de la NDC 3.0 declarativa (2025–2035), aprobada por la Comisión Intersectorial de Cambio Climático en septiembre de 2025. Se trata de la tercera versión de la Contribución Nacionalmente Determinada, un compromiso que los países ratifican y deben revisar cada cinco años con mayor ambición, lo que refleja la obligación de Colombia de renovar y fortalecer sus metas climáticas a la luz de los avances científicos y las crecientes presiones socioambientales.

%%imagen%%2

Para entender qué significa esta actualización y cuáles son sus principales retos, CAMBIO consultó a Andrea Prieto Rozo, coordinadora del programa Justicia Ambiental y Climática de la Asociación de Ambiente y Sociedad (AAS).

Colombia: un país altamente vulnerable que necesita actuar con urgencia

Colombia es especialmente vulnerable al cambio climático por sus características geográficas, económicas, sociales y de biodiversidad.

Por eso, Prieto insiste en que las decisiones que el país tome hoy son determinantes. “En nuestro país, que es altamente vulnerable al cambio climático, el problema no es la ausencia de metas, sino la falta de aterrizarlas en acciones concretas: planes con cronogramas, responsables, recursos y mecanismos de seguimiento. Esta falta de operacionalización puede traducirse en pérdidas crecientes de vidas, territorios, biodiversidad y medios de subsistencia. Cada año sin una hoja de ruta concreta y financiada es tiempo perdido para prevenir desastres y fortalecer la resiliencia local”, explica.

La experta señala que esto incluye acelerar la transición energética justa, reducir la deforestación, mejorar la adaptación y robustecer los sistemas de monitoreo.

Además, menciona que “la transición climática no puede decidirse únicamente desde Bogotá; debe reflejar la diversidad territorial, social, étnica y ecológica del país”.

Las NDC 3.0: avances importantes, pero aún insuficientes

La NDC 3.0 reúne los compromisos climáticos de Colombia para el periodo 2025–2035 guiado por las metas del Acuerdo de París. Esta versión declarativa presenta mejoras en narrativas, cobertura, enfoque social y claridad respecto a versiones anteriores. Sus ocho enfoques estratégicos son:

  • Biodiversidad y servicios ecosistémicos.
  • Recursos hídricos.
  • Seguridad alimentaria y agricultura.
  • Salud humana.
  • Infraestructura.
  • Gestión del riesgo.
  • Patrimonio cultural.
  • Hábitat humano.

Sin embargo, la Asociación de Ambiente y Sociedad advierte que las mejoras no son suficientes. Aunque “las NDC presentadas hasta septiembre de 2025 muestran una mejora en claridad, alcance y coherencia”, Prieto afirma que “siguen quedando cortas para cerrar la brecha climática”, pues su implementación agregada “solo proyecta una reducción del 17 por ciento de emisiones respecto a 2019”.

También persisten brechas de financiamiento y falta de claridad sobre cómo se movilizarán los recursos que permitirían convertir los compromisos en acciones reales en los territorios.

%%imagen%%1

La AAS resalta que, a pesar de que Colombia cuenta con un marco normativo climático sólido, la implementación sigue siendo el punto débil.

“Colombia cuenta con un marco normativo climático amplio y avanzado [...] nuestro principal reto no es la ausencia de normas, sino su falta de articulación, coherencia y aplicación real”, dice Prieto.

A esto se suma que la NDC 3.0 presentada es de carácter “declarativo”, lo que implica que aún falta traducir sus principios en una hoja de ruta concreta, financiada y medible.

Participación: el centro de la acción climática

Uno de los elementos más destacados por Prieto es el rol de las comunidades en la toma de decisiones climáticas. Según la AAS, este proceso debe volverse realmente participativo y no limitarse a consultas superficiales.

%%imagen%%3

Por eso, la organización propone tres condiciones mínimas para fortalecer la participación:

  • Participación incidente y no solo consultiva: asegurar espacios donde las comunidades tengan influencia en las decisiones.
  • Garantías de derechos de acceso y protección de defensores: medidas de seguridad, sistemas de alerta temprana y reconocimiento público.
  • Fortalecimiento de capacidades y educación climática: formación que incorpore interseccionalidad y enfoque territorial.

Prieto insiste en que los territorios deben estar en el centro de estas decisiones porque es donde se experimentan directamente los impactos del clima y quienes tienen conocimientos clave para las soluciones.

Transparencia, financiación y coherencia: retos urgentes de la política climática

Además de la participación, la Asociación de Ambiente y Sociedad ha identificado otros frentes en los que Colombia debe avanzar con mayor decisión: transparencia, financiamiento y ambición climática.

Esto significa contar con transparencia real sobre avances, impactos y uso de recursos; financiamiento suficiente y accesible para proyectos territoriales; y coherencia institucional, es decir, capacidad de articular decisiones climáticas entre sectores.

Esto implica, por ejemplo, articular la información climática con instrumentos como los Planes de Ordenamiento Territorial, los planes de desarrollo y acuerdos como Escazú. También exige fortalecer los sistemas de monitoreo, la pedagogía climática y la formulación de proyectos en los territorios.

Analistas internacionales advierten que, pese a las metas de país, como reducir sus emisiones en 51 por ciento para 2030 y lograr la neutralidad de carbono a 2050, las contribuciones actuales no cumplen todavía con los niveles de ambición requeridos.

COP30: lo que se discutió y por qué importa para el país

La COP30, celebrada en noviembre de 2025 en Belém, Brasil, puso sobre la mesa la urgencia de acelerar las acciones globales para mantener la meta de 1,5 °C. Para Colombia, este espacio fue clave para defender sus prioridades como país altamente vulnerable y para proyectar liderazgo internacional al impulsar discusiones sobre la eliminación progresiva de combustibles fósiles y al anunciar su intención de blindar la Amazonía de la gran minería. Pero Belem también dejó un mensaje directo para el país: la actualización de la NDC 3.0 ya no puede seguir siendo un ejercicio declarativo.

%%imagen%%4

Sin embargo, como analizó Ambiente y Sociedad, ese protagonismo se dio en medio de un contexto marcado por avances limitados, tensiones políticas sobre el fin de los combustibles fósiles y una conferencia donde, pese a la narrativa del “Mutirão Global”, las decisiones transformadoras no llegaron. Por eso Belém dejó un mensaje directo para el país: la actualización de la NDC 3.0 ya no puede seguir siendo un ejercicio declarativo, sino una herramienta operativa con financiamiento, cronogramas, responsables y participación vinculante.

Recomendaciones de la AAS para fortalecer la acción climática

La Asociación de Ambiente y Sociedad plantea varias acciones prioritarias para que Colombia aumente su ambición climática y cierre la brecha entre los compromisos y la realidad:

  • Alinear la senda de emisiones con los porcentajes globales para 2030–2035.
  • Establecer un plan operativo de salida de combustibles fósiles.
  • Presentar un plan financiero sólido que garantice recursos para los territorios.
  • Fortalecer la arquitectura de transparencia para cumplir con el Marco Reforzado de Transparencia.

Convertir compromisos como Escazú, la OC-32/25 y la Declaración de Derechos de los Campesinos en metas concretas de participación y protección.

%%imagen%%5

Una década decisiva

Colombia ha construido un marco normativo sólido y ha dado pasos importantes con la actualización de su NDC 3.0. Sin embargo, la brecha entre lo escrito y lo ejecutado sigue poniendo en riesgo a las comunidades, los ecosistemas y la economía.

El país debe transformar sus compromisos en acciones claras, financiadas y verificables, que incluyan a los territorios y protejan a quienes defienden el ambiente. Solo así podrá enfrentar los riesgos crecientes y avanzar hacia un futuro más seguro y sostenible.

*Contenido elaborado con apoyo de la Asociación Ambiente y Sociedad.

Finalización del artículo

Artículo de libre acceso