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Domingo 3 de mayo de 2026
Arrecife de coral blanqueado tras olas de calor marinas, evidencia del impacto del cambio climático en los océanos

Arrecife de coral blanqueado tras olas de calor marinas, evidencia del impacto del cambio climático en los océanos

Foto: Freepik

Más de la mitad de los arrecifes del mundo están muriendo por el calentamiento de los océanos, según estudio

Los arrecifes de coral enfrentan una presión creciente en todo el planeta. Nuevos análisis científicos indican que el daño acumulado por el calor oceánico ya supera registros históricos y podría acercar a estos ecosistemas a un punto de no retorno, con consecuencias directas para la biodiversidad y las economías costeras.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

Una gran parte de los arrecifes de coral del mundo ya fue severamente afectada por el calentamiento de los océanos, y los científicos advierten que el deterioro podría intensificarse en los próximos años. Investigaciones recientes señalan que el impacto del calor extremo en los mares no solo fue histórico, sino que sigue aumentando sin que estos ecosistemas tengan tiempo suficiente para recuperarse.

Un estudio internacional liderado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, junto con la Universidad James Cook y especialistas vinculados a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), documentó el alcance global del llamado tercer evento masivo de blanqueamiento coralino, ocurrido entre 2014 y 2017.

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Durante ese periodo, más del 50 por ciento de los arrecifes del mundo experimentaron blanqueamiento significativo y cerca del 15 ciento registró mortalidad considerable. El análisis combinó datos satelitales de temperatura del océano del sistema Coral Reef Watch con miles de observaciones directas en arrecifes de distintas regiones.

Según el científico del Smithsonian Sean Connolly, el trabajo representa la evaluación geográfica más amplia realizada hasta ahora sobre este fenómeno, con aportes de casi 200 investigadores de más de 40 países.

Calor extremo sin precedentes

El exdirector de Coral Reef Watch, C. Mark Eakin, explicó que la intensidad del calor oceánico fue tan elevada que el sistema de monitoreo tuvo que crear nuevas categorías de alerta, nunca antes necesarias. Además, señaló que el planeta atraviesa actualmente un cuarto episodio global de blanqueamiento que podría ser aún más grave que el anterior.

El investigador Scott Heron advirtió que muchos arrecifes fueron expuestos al calor extremo en repetidas ocasiones durante el mismo evento, lo que redujo su capacidad de recuperación. Un ejemplo emblemático es la Gran Barrera de Coral, que ha sufrido varios episodios consecutivos de blanqueamiento en la última década.

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Los corales son organismos formados por pequeños animales emparentados con las medusas que viven en simbiosis con algas microscópicas. Estas algas producen energía mediante la luz solar y permiten que los arrecifes mantengan sus colores y su crecimiento. Cuando el agua se calienta demasiado, esa relación se rompe: el coral expulsa las algas, pierde su color y queda debilitado. Si el estrés térmico persiste, el organismo puede morir por falta de energía.

El calentamiento de los océanos está estrechamente vinculado al cambio climático. En las últimas tres décadas, la Tierra ha perdido aproximadamente la mitad de sus corales, en gran parte porque los mares absorben el exceso de calor generado por la quema de combustibles fósiles.

Un impacto que va más allá del mar

La degradación de los arrecifes no solo afecta la biodiversidad marina. También amenaza actividades económicas y servicios ambientales esenciales. El director del Smithsonian en Panamá, Joshua Tewksbury, subrayó que los beneficios que los arrecifes aportan, como pesca, turismo, protección de costas y desarrollo de medicamentos, se estiman en cerca de 9,8 billones de dólares anuales a nivel global.                         

Además, estos ecosistemas albergan aproximadamente una cuarta parte de la vida marina del planeta y actúan como barreras naturales contra el oleaje, reduciendo significativamente la fuerza de las tormentas sobre las zonas costeras. La ecóloga marina Molly Timmers, vinculada a la National Geographic Society, explica que cuando un coral se blanquea no está muerto inmediatamente, pero queda en una situación crítica, como si estuviera en soporte vital.

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El biólogo acuático Michael Sweet, de la Universidad de Derby, advierte que, sin sus algas simbióticas, los corales pierden capacidad de crecimiento, reproducción y defensa frente a enfermedades, lo que acelera su desaparición si las condiciones no mejoran rápidamente.

Los científicos exploran diversas estrategias para proteger estos ecosistemas, desde restauración de corales resistentes al calor hasta áreas marinas protegidas o técnicas experimentales para enfriar el agua. Sin embargo, coinciden en que la solución principal sigue siendo reducir el calentamiento global.

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La evidencia científica muestra que los arrecifes enfrentan una presión creciente y continua. Sin acciones climáticas urgentes, advierten los expertos, uno de los ecosistemas más valiosos del planeta podría sufrir daños irreversibles. Pero también insisten en que, si se actúa a tiempo, todavía existe la posibilidad de recuperación.

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