Puma captado por cámara trampa en el sur del Tolima
Foto: Cortolima
Señal clave para la biodiversidad: captan por primera vez a un puma con ‘cámara trampa’ en el sur del Tolima
Gracias al uso de ‘cámaras trampa’, un grupo de vigilancia comunitaria logró captar en video a un puma en el municipio de San Antonio, Tolima, un hecho que marca un hito para la investigación y el conocimiento de la fauna silvestre en el departamento.
Por primera vez, una ‘cámara trampa’ logró captar a un puma (_Puma concolor_**) en el sur del Tolima.** El hallazgo fue posible gracias al colectivo comunitario Los Rupícolas, con apoyo técnico de Cortolima, dentro de la estrategia ‘Guámbitos, guardianes de la biodiversidad del Tolima’ para monitorear la fauna y fortalecer su conservación.
Es la primera evidencia en video de este gran felino en las serranías de esta parte del departamento. Las imágenes del puma, considerado el segundo felino más grande de América, muestran a un animal de cuerpo atlético, movimientos sigilosos y rasgos característicos, lo que para los expertos es una señal positiva sobre el estado del ecosistema donde habita. Su presencia indica que aún existen condiciones favorables para la conservación de especies clave.
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Fernando Poveda, profesional de la Subdirección de Planificación Ambiental de Cortolima, recordó que el puma cumple un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas andinos. “Invitamos a la comunidad a proteger esta especie. Su caza está prohibida y su conservación es esencial para mantener la cadena trófica”, señaló. En el Tolima se han identificado cinco de las siete especies de felinos reportadas en Colombia: el jaguar, el puma, el jaguarundí, el ocelote y el tigrillo, lo que convierte al departamento en una zona estratégica para la conservación de estos carnívoros.
El desafío de contar y monitorear a los pumas en Colombia
Las estimaciones indican que en Colombia podrían haber unos 16.000 pumas, pero obtener un número preciso es muy complejo. Según Esteban Payán Garrido, miembro del Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el conteo es difícil porque estos felinos no tienen marcas individuales visibles. “Son de tonos habanos, cafés o amarillos y no presentan manchas distintivas, son muy difíciles de contar y a esto se le suma que el puma es el mamífero nativo con mayor distribución natural en el continente americano. En Colombia, hoy en día las grandes poblaciones de Puma están asociadas a las grandes áreas de bosque y también a los llanos. Entonces, la Amazonía, los llanos, el Chocó, todo lo que es la Depresión momposina y la Sierra Nevada de Santa Marta son los grandes núcleos." explica. Esa enorme capacidad de adaptación y su amplia distribución hacen que su monitoreo sea un verdadero reto.
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El puma es considerado el ‘ingeniero del ecosistema’ porque regula las poblaciones de herbívoros y evita el sobrepastoreo, lo que protege la vegetación y mantiene la biodiversidad. También se le reconoce como especie focal, ya que su presencia sostiene múltiples procesos ecológicos.
Según Payán, si desaparecieran estos depredadores ocurriría un efecto en cadena: “En el momento en que hay ausencia de pumas, es como quitar un corcho. Las presas y los herbívoros aumentan sin control y eso repercute en el consumo de frutos, hojas, flores, árboles y arbustos, cambiando la arquitectura y los patrones de crecimiento del bosque”.
Ese desequilibrio también afectaría el agua. Al alterarse la cobertura del bosque, cambian los niveles de sombra, la temperatura de las fuentes hídricas y se incrementa la erosión. “Todo esto genera un efecto en cascada: el bosque se empobrece y el agua que llega a quebradas, ríos y acueductos se vuelve más turbia, lo que obliga a invertir más recursos públicos para hacerla potable”, explica el experto. Sin embargo, su gran capacidad de adaptación también los expone a nuevos riesgos y amenazas.
Las amenazas que hoy acorralan al puma en Colombia
La principal amenaza para los pumas en Colombia es la pérdida de hábitat, asociada directamente a la deforestación a gran escala. Cuando los bosques desaparecen, los pumas se quedan sin refugio ni presas naturales. “No hay casa ni comida para el puma, entonces termina comiendo ganado, y ahí lo rematan a punta de plomo”, señala Payán, refiriéndose a la cacería retaliatoria por ataques a animales domésticos.
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Por eso, quienes trabajan en conservación de felinos insisten en la coexistencia entre humanos y fauna silvestre. “Trabajamos con comunidades y ganaderos para evitar conflictos, y eso funciona muy bien”, afirma Payán, quien resalta que todo está conectado: deforestación, pérdida de presas y persecución del animal. Otra amenaza importante es la infraestructura vial sin planificación ambiental. “Vemos muchos pumas atropellados en Colombia, pero también en Brasil, Costa Rica y otros países de la región, porque las carreteras no están bien señalizadas y atraviesan hábitats de conservación”, advierte.
A diferencia del jaguar, el puma no es tan perseguido por el tráfico ilegal de partes para la medicina tradicional, ya que no tiene manchas distintivas. “Siempre hay algo de comercio, pero no es significativo”, concluye.
Qué hacer ante la presencia de un puma
Para reducir riesgos y promover una convivencia responsable con la fauna silvestre, Cortolima recomienda:
- No dejar restos de comida ni residuos cerca de las viviendas que puedan atraer animales silvestres.
- Respetar los corredores ecológicos por donde los pumas se desplazan y cazan.
- Si se observa un ejemplar herido o en peligro, reportarlo de inmediato a la línea de rescate de Cortolima: 318 632 2529.
- Participar en jornadas de educación ambiental sobre la importancia del puma y la protección de la biodiversidad.
Desde el punto de vista científico, el puma no representa una amenaza para las personas en Colombia. Según Payán, los ataques registrados en otros países, especialmente en Norteamérica, responden a condiciones distintas: “Allá los pumas son más grandes, cazan presas más grandes como alces y venados, y además deben soportar climas extremos. Su comportamiento es diferente”.
Payán explica que en esos casos los ataques suelen ocurrir cuando una persona corre o va en bicicleta dentro del hábitat del animal, lo que puede parecer una presa en huida. “En Colombia no hay reportes de ataques de puma a humanos”, aclara. Aun así, recomienda tomar precauciones básicas, especialmente con niños en zonas rurales. “Los menores de 12 años no deberían cruzar solos los bosques. Muchos niños recorren largas distancias para ir a la escuela, y ahí se debe tener más cuidado”, señala.
También insiste en aplicar el sentido común: no acercarse si se ve un puma, no intentar tocar a los cachorros pues la madre suele estar cerca, y no interferir con el animal. “Los ataques de felinos son reactivos, no planeados. El puma no busca al humano: reacciona si se siente amenazado”, concluye.
Como dice un viejo llanero: ‘El jaguar y el puma no ofenden, se defienden’.
Esteban Payán Garrido, miembro la UICN.