Crédito: Colprensa. Virgen del Carmen.
Las denominaciones aceptadas por el Vaticano para referirse a la Virgen María: ¿cómo podemos decirle a la madre de Cristo?
Después de un prolongado debate entre teólogos, el Vaticano declaró cómo debe ser nombrada la Virgen María. En un nuevo documento, la Iglesia católica busca orientar la devoción mariana hacia expresiones más acordes con el Evangelio y los títulos legítimos de la Virgen.
Por: Manuela Cardozo
Esta semana, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano presentó un documento titulado '_Mater Populi fidelis_**',** aprobado y firmado por el papa León XIV, en el que se precisan los títulos con los que los fieles pueden referirse a la Virgen María.
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Según la autoridad católica, el propósito del documento es indicar a los creyentes qué apelativos “responden a una devoción mariana genuina e inspirada en el Evangelio, o en qué sentido otros deben evitarse porque no favorecen una contemplación adecuada de la armonía del mensaje cristiano”.
En ese sentido, se pide evitar el uso de apelativos como “Corredentora” y “Mediadora”, mientras se aconseja emplear expresiones como “María Madre de los Creyentes” o “Madre Espiritual”, consideradas más acordes con la teología contemporánea y el magisterio de la Iglesia.
Por qué está mal decirle, a María, “corredentora”
El término “corredentora” proviene del latín co-redemptrix, que significa “la que redime en conjunto con”, dice la editorial mexicana María corredentora. Esta expresión comenzó a usarse en el siglo XV para representar la participación de María en la obra salvadora de Cristo.
Sin embargo, este título ha sido objeto de intenso debate entre los teólogos, pues mientras unos no aceptan su uso, otros lo defienden ampliamente, como el movimiento laico Vox Populi Mariae Mediatrici, que promueve no solo el uso del epíteto sino la proclamación de un nuevo dogma de fe sobre la Virgen.
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Siguiendo con lo anterior, conforme el Dicasterio, los dogmas son verdades reveladas por Dios que se consideran fundamentales y vinculantes para los fieles. En el caso de María, el Vaticano reconoce cuatro: su inmaculada concepción, su maternidad divina, su virginidad perpetua y su asunción al cielo en cuerpo y alma.
“El problema de proclamar a la Virgen como “corredentora” radica en que parecería compartir con Cristo la obra redentora de la humanidad, lo que contradice la doctrina según la cual Jesucristo es el único redentor y mediador”, explica Catalina Bermúdez, PhD, profesora del Departamento de Teología de la Universidad de La Sabana. La participación de María en la salvación, añade, deriva de su maternidad de Cristo, pero no implica igualdad en la acción redentora.
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Aunque varios santos, como la Madre Teresa de Calcuta y sor Lucía de Fátima, usaron el término “corredentora”, mientras el XIII Congreso Mariológico Internacional celebrado en 1996, en Polonia, ya había concluido que no debía instituirse un nuevo dogma. Pese a ello, las peticiones han continuado.
“Desde el siglo XVII, teólogos y predicadores emplearon el título de ‘Corredentora’ con un sentido analógico de tipo devocional, no doctrinal”, explica la teóloga Bermúdez. “Antes y durante el Concilio Vaticano II, varios obispos y teólogos propusieron la conveniencia de definir como dogma mariano el título de ‘Mediadora de todas las gracias y Corredentora’. La propuesta no prosperó, pues presentaba no pocos inconvenientes y, con el tiempo, la cuestión ha dado pie a diversos malentendidos”, agregó.
En años recientes, el papa Francisco ya había reafirmado la postura de sus predecesores al sostener que María no debe ser llamada “corredentora”, sino “madre”, subrayando que la redención pertenece solo a Cristo.
María “mediadora”
Por otro lado, el documento del Vaticano también advierte sobre el uso del título “mediadora”, ya que considera que Cristo es el único mediador entre Dios y la humanidad. Sin embargo, reconoce que el término puede usarse en sentido amplio, como cooperación o intercesión, lo que explica su presencia en la piedad popular mariana.
“La sentencia bíblica referida a la exclusiva mediación de Cristo es contundente. Cristo es el único Mediador”, se explica en el texto. “El papel del Verbo encarnado es exclusivo y único. Ante tal claridad en la Palabra revelada, se requiere una especial prudencia en la aplicación de esta expresión, 'Mediadora', a María”, agrega.
Críticas y lecturas complementarias
Por otro lado, movimientos laicos como la organización editorial María Corredentora defienden que su misión es “preservar el significado auténtico de María como Corredentora, disipando malentendidos”, y sostienen que, en el tiempo providencial de Dios, “la Iglesia podría proclamar este dogma para gloria de Cristo y de su madre”. En palabras de algunos mariólogos citados por el movimiento, esta proclamación sería “la corona dogmática” de la Virgen, al reconocer explícitamente su misión materna universal junto al redentor.
Aun así, subrayan que quienes apoyan esta causa deben mantener “espíritu de obediencia y unidad con la Iglesia”, evitando presiones indebidas sobre el magisterio. En esa tensión entre la devoción popular y la autoridad doctrinal sigue revelando la complejidad del lugar de María en el cristianismo contemporáneo y el modo en que la fe, la teología y la cultura continúan negociando su significado.