Antonio Medellín.
Antonio Medellín Fajardo, un colombiano que se consagra en Hollywood y en el mundo sinfónico
Radicado en Estados Unidos, el músico colombiano Antonio Medellín Fajardo ya ha dado pasos de gigante en la música sinfónica, en bandas sonoras para cine y televisión y también en el terreno del pop.
Por: Eduardo Arias
Antonio Medellín Fajardo es un músico colombiano que, con 26 años de edad, ya navega como pez en el agua entre piezas sinfónicas, partituras para cine y televisión y el mundo del pop. Ha participado en conciertos orquestales, producciones seleccionadas en el festival de cine independiente de Sundance y en transmisiones como el sorteo oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el que realizó el arreglo orquestal y la grabación del tema Somos más.
También escribió seis arreglos orquestales oficiales para el primer concierto del artista español Pablo Alborán con orquesta. Este trabajo lo desarrolló de la mano con Julio Reyes Copello, también colombiano, productor y compositor ganador de múltiples premios Grammy y director artístico del Cartagena Festival de Música. Medellín y Reyes Copello han colaborado en diversos proyectos de cine, música pop y grandes producciones televisivas. No deja de ser llamativo que ambos son dos (podría decirse) “aves raras” en el mundo de la música, que pasan del pop a la llamada música clásica sin ningún problema. Antonio Medellín lo conoció gracias a Juan Antonio Cuéllar, su maestro, quien lo ha apoyado de forma incondicional desde que asistió a su cátedra en la universidad. “Al ver mi interés en la música para cine y la música popular, Juan Antonio me comenzó a invitar a trabajar en proyectos con Julio, ya que ellos son amigos desde su época universitaria. Desde ese momento he tenido el privilegio de realizar varios proyectos con Julio, quien también ha confiado en mí y de quien he aprendido muchísimo. Tengo gran respeto y admiración por su arte y su don de gentes y a pesar de no verlo en persona con mucha frecuencia, lo considero un gran maestro en mi vida”.
Por poco no fue músico
Desde que era niño, su padre lo inició a él y también a su hermano en la música. “Nos enseñó a cantar, tocar instrumentos y entenderla desde el amor interior, único y subjetivo. Sin embargo, algunas escuelas y desafortunados encuentros me alejaron de la educación musical hasta el punto de dejarla de lado. A los 15 años, con la ayuda de mi primo Diego, también compositor, y los maestros correctos, reencontré mi pasión por la música, y en especial por la música para cine. Desde entonces no he mirado atrás”, dice.
Antonio Medellín es egresado del programa de Screen Scoring Music for Film & Television de la University of Southern California (USC), con sede en Los Angeles, una de las principales canteras de compositores para los estudios de Hollywood. Se decantó por la música para cine y televisión porque, poco después de tomar la decisión de estudiar música, cayó en cuenta de que tenía muchos discos y listas personales en plataformas con música para cine y que la disfrutaba muchísimo. “Mi hermano y yo nos sabíamos de memoria una gran cantidad de canciones y bandas sonoras, sin que nadie nos dijera que teníamos que hacerlo, simplemente por el gusto que le teníamos a estas películas y por cómo nos hacían sentir”.
Eso es precisamente lo que busca replicar ahora con su música. Que las personas, a través de las historias, puedan sentir intensamente. “La combinación de la narrativa, la música y la imagen es una poderosa herramienta de comunicación, de fácil acceso y compresión para muchísimas personas. Tengo la esperanza de que, a través de estos medios, podamos ayudar a todas las personas que necesiten un poco de inspiración para continuar y afianzar sus caminos”, dice. Ejemplo de lo anterior es su trabajo como orquestador y copista de partituras para la serie Queen of chess, seleccionada en el Festival de Sundance. También ha participado en grabaciones en Warner Bros. Studios, producciones de ópera y ballet, series de streaming y grandes transmisiones de televisión, así como en proyectos realizados desde y para Colombia.
Actualmente, Antonio Medellín desarrolla su carrera internacional como compositor, orquestador, arreglista, productor, copista y especialista en preparar musicalmente a nuevos músicos. Por lo anterior ha sido reconocido en competencias internacionales de música para cine en Europa y Estados Unidos.
Pero su trabajo en Los Angeles no lo ha desvinculado de Colombia. En Bogotá es profesor de orquestación y synthestration (palabra que combina los términos synthesizer y orchestration) que consiste en orquestar música utilizando muestras de instrumentos orquestales combinados con sintetizadores.
En 2021 compuso una obra original para la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Villa del Rosario, en colaboración con la Orquesta Sinfónica Nacional. Durante la pandemia, produjo para esa orquesta maquetas orquestales de versiones completas de 45 obras del repertorio clásico universal que permitieron a los músicos ensayar y presentarse desde sus hogares cuando los teatros del mundo estaban cerrados.
También participó con la Sinfónica Nacional en la serie Contra el olvido**, un proyecto que retrató la vida de los músicos de la orquesta durante la pandemia y los desafíos que afrontaron para mantener viva su actividad artística a pesar del aislamiento al que estaban obligados.** También trabajó en La Tina, una empresa colombiana de posproducción de audio, donde fue asistente del diseñador de sonido Manuel Gordillo en la película Los iniciados: contra el olvido.
Medellín resalta que esa gran cantidad de logros a una edad tan corta no ha sido sólo el fruto de su esfuerzo y dedicación es posible. “Soy muy consciente de lo afortunado que he sido a lo largo de mi vida. El apoyo incondicional de mi familia, la ayuda y el cariño de las personas que he conocido en mi vida y la confianza de mis mentores han sido determinantes”, dice.
Acerca de las nuevas tendencias del consumo musical, como las plataformas de streaming y los mismos videojuegos, Medellín piensa que tienen su lado positivo y también una faceta negativa. “De cierta forma, las redes han acercado al público general a muchos tipos de música que tal vez pasaban desapercibidos por falta de visualización. Así mismo, los videojuegos han creado mundos donde los compositores, artistas y creadores hemos podido soñar sin límites y crear mundos e historias increíbles. Sin embargo, la misma naturaleza de las redes, donde todo debe generar un interés inmediato, ha llevado a la creación a perder profundidad. Es difícil hacer algo especial y único que resuene con el público sin pasar por el reguetón o el pop. Y, por esa misma razón, los medios tienden a beneficiar estos géneros, que sin duda alguna venden más”. Eso le parece que de cierta forma es contradictorio porque, a pesar de haber acercado al público a muchos tipos de música, hay unos géneros que son muchísimo más populares que otros. “Las redes tienden a encerrarnos en ellos, cuando en realidad hay mucho más. Nos podemos sentir limitados como creadores, pero también es nuestra labor adaptarnos y persistir. Ah, y ni se diga de la Inteligencia Artificial…”, dice.
Destacarse en un terreno tan competido, y más siendo latinoamericano, le ha planteado varios retos. “Definitivamente no es fácil, hay muchos prejuicios y dificultades hacia nosotros los latinos. Yo vengo de una familia con larga y profunda tradición en el derecho, la educación y el arte. Es bastante desalentador que reconozcan a nuestro país en muchas ocasiones por razones lamentables y equivocadas. Eso exige que nos esforcemos por mostrar y demostrar nuestras raíces e inmensa riquezas culturales y humanas. En mi caso personal lo tomo como un reto y un deber con mi país de decir aquí estamos y somos mucho más. Finalmente somos una comunidad, y cuando nos apoyamos entre nosotros, tendemos a florecer”.