Las barquitas que serán lanzadas para recordar a los niños desaparecidos de Armero fueron fabricadas con madera de árboles que arrastra el río y láminas de espuma de poliuretano recicladas, recuperadas de neveras en desuso.
Foto: Fundación Armando Armero
Los niños desaparecidos de Armero volverán al río: así es la obra viva ‘El olvido que navega’
Cuarenta años después de la tragedia, las aguas del Gualí y del Magdalena se llenan de pequeñas barcas con rostros de niños desaparecidos de Armero en 1985. Un acto poético, político y doloroso para recordar que el olvido también mata.
Por: Lina Cuitiva
Cuarenta años después de la avalancha que borró del mapa a la ciudad de Armero, el río Gualí vuelve a hablar de los niños desaparecidos tras la tragedia. Esta vez no arrastra barro ni ruinas, sino pequeños barcos que descienden por el agua con el rostro de las víctimas que aún siguen siendo buscadas por sus seres queridos. Se trata de la instalación artística El olvido que navega, una acción simbólica y de memoria que busca visibilizar y dignificar la historia de más de 570 menores de edad cuyo paradero aún es incierto.
La obra, que se llevará a cabo el próximo 12 de noviembre en el municipio de Honda, será instalada en el mismo río que empieza como una quebrada pequeña en la falda del volcán Nevado del Ruiz y que desemboca en el río Magdalena. En 1985, por ese mismo caudal, bajó parte de la avalancha que se llevó varias edificaciones ribereñas.
En esta oportunidad, las aguas del río Gualí también homenajearán a los niños desaparecidos de Armero y a la resiliente búsqueda de sus familias que, en muchos casos, no pierden la esperanza de encontrarlos con vida, así hayan pasado cuatro décadas del día que partió en dos sus vidas.
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Con esta acción simbólica se pretende aminorar el duelo de estas familias que, al lanzar las barquitas, “en silencio están gritando que necesitan el apoyo de Colombia y del mundo para no olvidar a Armero y lograr más reencuentros”, según comunicó la Fundación Armando Armero.
En memoria de los niños desaparecidos de Armero
Por el río bajarán barquitas con las fotos de las caras de los niños y esas piezas serán lanzadas -principalmente- por personas adoptadas que buscan a sus padres y familias que siguen buscando a sus seres queridos y que, en algunos casos, demostraron de la mano de Armando Armero que los niños pudieron haber sobrevivido a la tragedia natural, pero que su rastro se perdió por las irregularidades del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y de otras entidades del Estado de esa época, que permitieron que esos menores fueran robados por ciudadanos nacionales o extranjeros, o refundidos o dados en adopción de maneras legales o ilegales sin una previa verificación de que tuvieran familiares con vida.
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Estos elementos simbólicos flotarán bajo los puentes Puente López, Agudelo y Negro, en Honda, y terminarán su trayecto en unos remolinos naturales en el río Magdalena, en una alusión a los destinos inciertos en los que terminaron las víctimas que sufrieron estas dos tragedias: la del lahar que destruyó su pueblo y la de la desidia estatal que impidió que se reencontraran con sus familiares.
Según las denuncias de las familias, los niños robados o dados en adopción irregular pudieron haber crecido en otras ciudades de Colombia y Estados Unidos y en países de Europa o de Latinoamérica.
“Estos niños se los llevó el lahar de Armero, pero también se los ha llevado el olvido”, dice Francisco González, la mente detrás de la intervención artística que busca transformar ese dolor en memoria activa y convertir el río —antes símbolo de tragedia— en un espacio de encuentro.
Las barquitas que serán lanzadas para recordar a los niños desaparecidos de Armero fueron fabricadas por artesanos locales con madera de árboles que arrastra el río y láminas de espuma de poliuretano recicladas, recuperadas de neveras en desuso.
La intervención artística nació en la Fundación Armando Armero, que se ha encargado por más de una década de registrar quiénes son las madres y padres que siguen buscando, y cotejar en terreno los testimonios, relatos e indicios para lograr los anhelados reencuentros familiares. Y también sigue aportando a la memoria histórica con la investigación ‘Niños perdidos de Armero’.
A la fecha, la deuda del Estado sigue siendo enorme y las familias continúan exigiendo la desclasificación de los archivos de recepción de niños tras la avalancha, los registros de adopción del ICBF de la época y una investigación transparente sobre los pequeños que salieron vivos del destruido Armero.
El lanzamiento de las barquitas se llevará a cabo en medio de una serie de muestras artísticas y conversatorios en Honda, Tolima, para conmemorar a las víctimas de ese 13 de noviembre de 1985.
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