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Lunes 4 de mayo de 2026
Foto principal del artículo 'Carlos Vives y Tras la Perla, una historia de amor por su tierra'

Carlos Vives y Tras la Perla, una historia de amor por su tierra

La Fundación Tras la Perla cumple 10 años. Carlos Vives, su creador, habla sobre los resultados en este aniversario, un aporte conjunto para crear soluciones efectivas para el territorio.

Por: Jesús Bovea

Como parte de un proceso que buscar medir las acciones más allá de la intención, la fundación Tras la Perla, del cantante samario Carlos Vives, celebra sus primeros 10 años de gestión con las comunidades de la ‘ciudad del origen’, Santa Marta, con proyectos que no solo han generado resultados, sino que también construyen la hoja de ruta para seguir motivando la dignidad y las artes en todo el departamento del Magdalena.

Uno de los compromisos más profundos del cantante samario se expresa a través de la fundación Tras la Perla, una iniciativa que cumple 10 años transformando la realidad por medio de proyectos de alto impacto en diferentes zonas de Santa Marta como Pescaíto y en comunidades ubicadas en el entorno de la Ciénaga Grande del Magdalena, entre ellas los palafitos de Buenavista y Nueva Venecia. Conformada por un equipo de 22 personas, la fundación celebra su primera década de trabajo continuo en un territorio marcado por profundas desigualdades. A lo largo de estos años, su presencia ha ido consolidándose mediante acciones sostenidas que buscan transformar realidades locales.

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Un balance positivo

Para Vives, hacer un balance del camino recorrido implica reconocer que una idea nacida del amor por su tierra, esa que alguna vez llamó “la tierra del olvido”. Por ello muestra resultados tangibles.

“Yo soy samario, a veces incrédulo, y quiero las cosas sean para ya. Pero estoy contento con el trabajo de hormiga que hace nuestro equipo, especialmente en los palafitos, donde con obras de ingeniería muy complejas hoy esas familias tienen posibilidad de darle un mejor manejo al agua que los rodea”, afirma Vives.

Asimismo, las cifras respaldan esa percepción. Tras la Perla ha gestionado cerca de 5.000 millones de pesos en recursos propios y más de 12.000 millones en recursos externos, articulando a más de 90 aliados estratégicos, entre ellos CAF, el BID y The Reynolds Foundation. Este entramado de cooperación ha permitido desarrollar 58 proyectos y 40 programas, con 260 alianzas que, de acuerdo con análisis del BID, han beneficiado a más de 22.000 personas.

Desde la junta directiva, Claudia Elena Vásquez, quien ha estado al frente de la construcción metodológica de la fundación, subraya que uno de los aprendizajes centrales ha sido entender que el desarrollo no se impone desde afuera. “Cada proyecto implementado, cada familia acompañada, cada niño que encuentra nuevas oportunidades, representa una semilla sembrada para ese futuro que soñamos”, comenta.

Una marca que permanece

Por otra parte, desde Tras la Perla coinciden en que Santa Marta concentra muchos de los desafíos estructurales que debe enfrentar el país: tensiones entre expansión urbana y acceso a servicios públicos, déficits en infraestructura, brechas culturales y educativas, y una relación vulnerable entre la ciudad y sus ecosistemas. En ese contexto, Isabel Cristina Vásquez, directora ejecutiva de la fundación, sostiene que el eje del trabajo ha sido la escucha activa y la construcción de confianza. “En estos 10 años hemos trabajado basados en los sueños de Carlos, y detectamos que el verdadero desarrollo florece cuando escuchamos profundamente y reconocemos en cada comunidad los saberes que siempre han estado allí. Nuestra labor no es llevar progreso, sino acompañar procesos que nacen del territorio”, explica.

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La estrategia de la fundación se ha desplegado en tres niveles: regional, urbano y barrial. En el ámbito regional se destacan iniciativas como Hábitat Cumbiana, en la Ciénaga Grande, que articula acciones de infraestructura, acceso al agua y saneamiento, así como procesos de coordinación en la Sierra Nevada orientados a la protección de un territorio clave por su valor ambiental y cultural.

En la ciudad, Tras la Perla ha impulsado programas de becas en distintos niveles educativos y ha puesto en marcha la estrategia ‘Ciclo Vital’, enfocada en educación integral sobre sexualidad y fertilidad. A ello se suma la construcción de la marca Santa Marta 500 años, pensada como una herramienta para resignificar la identidad local. “La conmemoración de los 500 años fue una oportunidad para repensar la narrativa de la ciudad. Por eso lanzamos ‘500’, porque quería contarles a los samarios un poco más de su historia”, detalla Vives.

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En el nivel barrial, las acciones se concentran en Pescaíto, donde se han consolidado dos centros comunitarios: ‘La Casa de la Danza’ y ‘La Casa de los Pescaitos’, destinados a procesos artísticos y pedagógicos, además de un polideportivo. “Yo quiero que la perla vuelva a brillar y con nuestra fundación lo haremos, porque conocemos el sentir de nuestra gente. Ciénaga, por ejemplo, podrá ser una tierra del olvido, pero es rica a nivel musical. Mi papá me llevó a ese territorio por su trabajo como médico, y ahí descubrí la música. Por eso les retribuyo todo eso”, concluye.

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