No sólo ha cumplido 50 años de creación la promocionada película 'Tiburón'. También otras, y muy importantes, se rodaron en aquel año en diversos continentes. Muchas de ellas merecen recordarse por su relevancia, argumento y calidad fílmica, Algunas el paso del tiempo las ha convertido en clásicas del cine universal y siguen sorprendiendo por su temática, filmación y criterios cinematográficos, por lo general con un gran director detrás.
Por: Gustavo Valencia
La década de los años 70 produjo una serie de películas de grandes éxitos en su momento y que a través del tiempo se siguen consolidando, mientras que otras más han ido ganando un destacado puesto en la consideración de expertos en la materia. Las nuevas propuestas que se desarrollaron en los años 50 y 60, como la renovación en las formas de producción y rodaje, entregaron como consecuencia directa que len a década siguiente fuera el obvio resultado de todo lo que se había movido y removido en la concepción de hacer cine, en temas y estilos, como también en la aparición de nuevos públicos dispuestos a consumir un cine diferente al de la inmediata postguerra y los años posteriores.
Además, la industria cinematográfica internacional, en especial Hollywood, la mayor de todas ellas, enfrentaba el acicate de la competencia de la televisión, de ese pequeño aparato que ya se había instalado en todos los hogares del orbe. Así que, desde los grandes estudios estadounidenses hasta las productoras más pequeñas de Japón y América Latina, pasando por las ya establecidas y fuertes de Europa, todas estaban interesadas en lograr una renovación que atrayera de nuevo al público a las salas de cine. Es decir, el negocio de la exhibición también estaba involucrado, puesto que la industria fílmica descansa sobre un trípode: producción, distribución y exhibición. Si falla uno de estos tres pilares todo el conjunto se trastoca inmediatamente.
En aquella época, la televisión afectó, principalmente, la exhibición. De nuevo ahora, en estos tiempos postpandemia, con las nuevas plataformas tipo Netflix, la distribución y exhibición tradicionales están sufriendo otra vez una gran transformación.
Así que cada industria, y a su manera, intentó recomponerse y volver a recuperar el público que estaba siendo cautivado por la pantalla chica, proceso que, como es bien sabido, resultó irreversible. Por tanto, apreciar los intentos de captar público en aquellos días con producciones de gran impacto visual y efectos de sonido imposibles en un receptor de televisión de hace 50 años, de por sí se convierte en una interesante observación.
1975 fue un año muy fértil y de grandes películas, muchas de ellas premiadas en su momento y otras, con el paso del tiempo, han pasado a ocupar un lugar muy destacado en la historia del cine mundial. Como resulta imposible analizarlas en detalle por razones de espacio, se intenta al menos hacer una breve enumeración de las más relevantes, dentro de una extensa, variada y multifacética serie de realizaciones a nivel mundial.
Tiburón
La que más se ha recordado y celebrado en sus 50 años es Tiburón, con exceso de información y a su vez escasez de análisis, dirigida por Steven Spielberg, el rey Midas del cine, quien con esta taquillera realización señaló el nuevo derrotero y fórmula de éxito para las grandes películas comerciales y que hasta hoy, cinco décadas después, se sostiene igual: cintas de acción o aventuras (o ambas), con argumentos sencillos, impulsadas por grandes campañas publicitarias, un marketing invasivo, estrenadas en Estados Unidos en verano y en muchas salas de cine a la vez.
Es un formato que a partir de ahí se ha utilizado de manera segura y eficaz no sólo con Tiburón y sus secuelas, sino también con sus Indiana Jones y sus Jurassic Park, además las de terror como Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, o las de ciencia ficción, encabezadas por La guerra de las galaxias o las actuales como Rápidos y furiosos y demás variantes.
Tarde de perros
Una película estelar es Tarde de perros, de Sidney Lumet, de gran impacto en su momento. A partir de hechos reales, ganó un Oscar a mejor guion original. Narra un robo a un banco tres años antes, por parte de dos individuos cuyo motivo principal, según declaró uno de ellos, era poder pagar la operación de transgénero de su esposo, pues era gay, tema de por sí bastante espinoso y más aún hace 50 años. Si a ello se le agrega la alusión directa a la masacre en la prisión de Attica, que había sucedido cuatro años atrás, la temática de fondo era tan impactante como el drama mismo que se relata, donde la brillante actuación de Al Pacino sigue siendo una de sus mejores interpretaciones.
Atrapado sin salida
Si de actuaciones se trata, se destaca Jack Nicholson en Atrapado sin salida, dirigida por el checo Milos Forman, película que se llevó los cinco principales premios Oscar: mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz y mejor guion; obtuvo esas mismas distinciones en los premios Globo de Oro y en los premios BAFTA, British Academy of Film and Televisión, por su sigla en inglés.
Barry Lyndon
De nuevo brilló el ya famoso Stanley Kubrick con una obra preciosista, cuidada en todos los detalles y con un vestuario impecable, para recrear la vida de un aventurero y estafador del siglo XVIII en Barry Lyndon. Esta producción angloamericana para muchos sigue siendo una de las mejores en cuanto reconstrucción y ambientación de época. Ganó Oscar a mejor dirección artística, mejor vestuario, mejor fotografía y mejor banda sonora.
Saló o los 120 días de Sodoma
En otros países de otros continentes las grandes producciones también se hicieron presentes. La de mayor impacto, no sólo visual sino sociocultural, sigue siendo, transcurrido medio siglo, Saló o los 120 días de Sodoma, del polémico y talentoso director y escritor italiano Pier Paolo Pasolini, quien moriría asesinado en ese mismo año. Saló es un enfrentamiento directo con todos los tabúes que el mundo occidental tiene en materia sexual, de tal forma que el espectador se ve enfrentado a sus más íntimos criterios y principios inculcados.
Además, lo que hace aún más fuerte e impactante la película es la forma visual como se presenta. Planos fijos y frontales con un gran campo visual donde transcurre la acción, de larga duración, que no permiten ni pestañear y que sólo cuando cambian y dan paso a otra escenificación, permiten un momento de respiro, para prepararse para la siguiente secuencia, que será más fuerte y violenta que la anterior, siempre de la misma forma, toma fija y con mucho tiempo de duración. Una cinta que medio siglo después, sigue ahí confrontando recónditos y ocultos aspectos de todo ser humano.
La flauta mágica
Otro director aún más famoso, el sueco Ingmar Bergman, adaptó para el cine la ópera de Mozart, La flauta mágica, con gran virtuosismo y cuidado en los detalles como en todo el conjunto de la obra, y cantada y hablada en sueco en lugar del alemán que es el idioma original. Presenta la particularidad de que, durante la película, aparecen varias veces los actores en su camerino o en un momento de descanso, tratando con ello de que el espectador mantenga una cierta distancia con la obra y no pierda el sentido de que es una representación. Es la tesis del distanciamiento que, en teatro, décadas atrás había introducido el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, y que se había vuelto a replantear en los años 60 y 70. Bergman la introdujo abiertamente en esta película.
El espejo
En la Unión Soviética, Andrei Tarkovski, el último de los grandes maestros rusos, filma la muy particular y personal El espejo para hablar de su infancia y de la relación con su madre. Película anticomercial y anticonvencional por excelencia, con los años ha venido ganando un especial sitio tanto en el conjunto de su obra como en la historia del cine ruso y el mundial.
La tierra de la gran promesa
Igual le sucedió al gran maestro polaco Andrej Wajda con La tierra de la gran promesa, nominada ese año en los premios Oscar para mejor película extranjera. Es una recreación de finales del siglo XIX, sobre el intento de tres amigos de montar una empresa. Con los años esta producción se ha venido conociendo aún más y va adquiriendo un puesto muy especial en la obra del autor.
El honor perdido de Katharina Blum
En Alemania, Volker Schlöndorff adaptó El honor perdido de Katharina Blum, novela del premio Nobel de literatura Heinrich Böll, que se convirtió en un gran éxito en el público en un momento en que el clima político en dicho país se encontraba en su punto más álgido. Abierta denuncia al amarillismo de la prensa, libro y película agitaron aún más dichas tensiones ideológicas y políticas.
Movimiento en falso
El entonces aún no muy conocido Wim Wenders, también alemán, dirigió Movimiento en falso, y para escribir el guion trabajó de nuevo con el escritor Peter Handke, futuro premio Nobel de Literatura, con quien ya había hecho antes la adaptación para cine de su novela El temor del portero ante el penalti. En esta ocasión el tema central está tomado de algunos motivos de la extensa novela Maestro Wilhelm de Goethe y, por tanto, el eje principal tiene referencias a un escritor cuando éste entra en crisis de sí mismo y de lo que produce.
Pascual Duarte
En España, Ricardo Franco sorprendió con Pascual Duarte, con un guion que escribió junto con Camilo José Cela, el autor de la novela y premio Nobel de Literatura. Es decir, se conserva el espíritu de la obra que ilustraba la realidad de los últimos años de la España del dictador Francisco Franco, que agonizaba, y de un país con grandes diferencias socioculturales que agitaba un fuerte debate político.
Furtivos
Por otra parte, y con la misma temática, José Luis Borau, impactaba con Furtivos, por su fuerte realismo sobre la vida agreste y difícil en la provincia española. Veladamente vetada por las autoridades franquistas que no le permitieron presentarla en los Festivales de Cannes y Berlín, sólo pudo llegar al de San Sebastián, donde ganó Concha de Oro a mejor película, con lo que se dio a conocer exitosamente entre la crítica y el público.
Dersu Uzala
En Japón, el gran maestro Akira Kurosawa realizó Dersu Uzala, coproducción rusojaponesa sobre la vida de un sencillo hombre de la estepa siberiana, su conocimiento y destreza para vivir en dicho medio y su sabiduría sobre el ser humano. Con este particular y profundo relato se ganó el Oscar a mejor película extranjera, el segundo en su carrera, que ya había obtenido con Rashomon en 1952, con el que se había dado a conocer en el mundo, así como a la cinematografía japonesa, que casi no existía en el mundo occidental.
Actas de Marusia
Por estas latitudes latinoamericanas Actas de Marusia, producción mexicana, dirigida por el conocido director chileno Miguel Littin, cuenta la vida, lucha y muerte de unos trabajadores chilenos del salitre y su masacre perpetuada en 1925. Fue nominada para Oscar a mejor película extranjera.
Cantata de Chile
Sobre el mismo tema y de represión a la lucha de los mineros chilenos, el cubano Humberto Solás dirigió Cantata de Chile, sobre la masacre en 1907 a los obreros de la región de ese país.
Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles
Por último, un punto muy particular es Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, la película que dio a conocer a la directora belga Chantal Akerman. Esta película trata sobre la vida aparentemente rutinaria de una mujer que un día decide cambiar todo de manera radical. Película de culto de cinematecas y de especialistas, se ha vuelto a conocer y a observar más en detalle desde 2023, cuando fue catalogada como la mejor película de la historia del cine por la revista británica Sight and Sound, una lista que ellos publican cada diez años.