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Lunes 4 de mayo de 2026
Llega la obra británica 'Risa presente': un mar de ruido entre tanta soledad

Llega la obra británica 'Risa presente': un mar de ruido entre tanta soledad

'Risa presente'.

Foto: Manuel Harlan.

A las salas de Cine Colombia llega la comedia británica 'Risa presente' (Present Laughter), de Noël Coward, dirigida por Matthew Warchus y protagonizada por Andrew Scott. Parte de la nueva temporada del National Theatre Live, esta obra, que oscila entre el drama y la comedia, tuvo dos funciones exclusivas el sábado 22 y el domingo 23 de marzo en ocho salas del país.

Por: Elena Chafyrtth

Fue en 1939 cuando el dramaturgo Noël Coward, ganador del Premio Tony Especial –galardón honorífico otorgado a quienes han tenido una destacada trayectoria en el teatro–, escribió Risa presente. Sin embargo, la obra no se estrenó sino hasta 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando finalmente vio la luz y llegó a manos de figuras del mundo del arte.

Protagonizada por Andrew Scott, quien comparte escenario junto a destacados actores como Indira Varma (Misión imposible: dead reckoning), en el papel de Liz, la exesposa; Sophie Thompson (Gosford Park), como la leal secretaria; y Kitty Archer (Call the midwife), en el rol de Daphne Stillington. Liza Sadovy interpreta a la señorita Erikson, una misteriosa sueca, mientras que Joshua Hill (Pride; Cruella) da vida al vanidoso valet Fred. Completan el reparto Luke, como el aspirante a dramaturgo Rolland Maule; Suzie Toase (Harry Potter), como Helen Lyppiatt; Abdul, como Morris Dixon; y Enzo Cilenti, como Joe Lyppiatt, el amante. Esta obra se grabó en 2019 en el legendario Old Vic Theatre de Londres. Por este trabajo, Andrew Scott, Indira Varma y Sophie Thompson obtuvieron premios como el Olivier y el Evening Standard.

Entre sábado y domingo, las luces se encenderán y el público se sumergirá en la vida de Garry Essendine durante dos horas y cuarenta minutos. Sin embargo, es muy probable que, al final, los espectadores queden con la sensación de querer saber más sobre este personaje, pues en cada escena se reflejan la cotidianidad de la vida y las emociones que atraviesan los seres humanos, plasmadas con precisión en esta pieza. Quizá bajo la premisa de que no todo es drama, pero tampoco felicidad, la obra, como en la vida, se debate entre la risa y la angustia, la dicha y la melancolía. Un equilibrio incierto, pero necesario, que permite al ser humano asomarse a su propia esencia.

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Garry es un actor famoso de 40 años que sufre hasta la médula por ese vacío y soledad que tanto tocan a su puerta y que a su edad tanto lo atormenta. Debe alistar todo para su próximo viaje a África para presentar seis obras teatrales. Pero es su drama ante la vida lo que lo hace aferrarse a su pasado y a su presente, manteniéndolos más vívidos que nunca, eso y ninguno de los amores que han pasado por su vida están dispuestos a renunciar a su presencia.

Entonces, en voz alta, repite algunos versos de un poema: “Ese momento en el tiempo se disolvió / Como el primero de una vida de dolor / La copa de la alegría se mezcló / La ilusión fue dulce pero vana / Demasiado dulce para ser mía otra vez”.

Alude así a su deseo de que quienes lo rodean, aquellos que lo conocen, intenten comprender la soledad por la que atraviesa y su frustración al ser incapaz de decirle “adiós” a un viejo amor. Recurre entonces a un tono sarcástico, cómico y, al mismo tiempo, dramático y voluntarioso para desahogar la furia y lo pesada que le resulta la vida. A través de distintos gestos y palabras expresa que la felicidad no dura más que un par de horas, en el mejor de los casos; que la soledad duele; que el amor deja de ser amor una vez se idealiza. Es escasa, esquiva y jamás alcanzada del todo. Es como una montaña: subes y subes durante horas con la esperanza de alcanzar la cima, pero, una vez allí, te recuerdan que hay que volver a bajar, regresar a lo cotidiano, a la misma habitación monótona de siempre.

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¿Pero qué pasa cuando lo cotidiano y lo extremo ya no nos sorprenden? ¿Cuándo dejamos de tararear las canciones de siempre porque ya no les encontramos ningún sentido? ¿Qué sucede cuando, entre tantos aplausos y entre tantas personas, nos sentimos completamente solos? Han pasado nueve décadas y esta obra es la prueba irrefutable de que, después de tanto tiempo, el ser humano sigue en busca de razones por las cuales aferrarse a la vida. Huye de alguna u otra manera de la soledad, se niega aceptarla de manera frecuente en su vida. Cuando los años pasan y se instala la sensación de que no hay nada por lo que enorgullecerse, cuando todo parece carecer de sentido, el humor ácido y mordaz irrumpe como un salvavidas. Es entonces cuando, quizá, reírnos de nuestras propias tragedias se convierte en el impulso necesario para levantarnos y animarnos a seguir viviendo.

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