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Miércoles 6 de mayo de 2026
Tutina, la reina de la moda colombiana, no ha tenido sucesora

Tutina, la reina de la moda colombiana, no ha tenido sucesora

El príncipe Felipe de Edinburgo, María Clemencia Rodríguez de Santos, Juan Manuel Santos e Isabel II durante la visita de la familia presidencial colombiana al Reino Unido en 2016.

El papel que cumplió María Clemencia Rodríguez durante el gobierno de Juan Manuel Santos es inigualable. ¿Qué está pasando ahora con Verónica Alcocer? ¿Ya no la necesita el diseño colombiano?

Por: Maria Clara Salive

Es bien sabido que frente a las cámaras y en todas las apariciones públicas una primera dama es duramente criticada por su vestuario. Pero esto no es solo cuestión de elegancia. Lo que representa esta figura pública, desde María Antonieta o Josefina, con su manera de ataviarse es, ‘por consumo interpósita’, un repertorio de enunciados que la ponen a la vanguardia de críticas y comentarios. Por consumo interpósita me refiero a que, tras la Revolución Industrial, se simplificó el traje masculino y la encargada de enunciar en qué invierte la plata su marido o qué estatus tiene son las esposas o las hijas. En este orden de ideas ha habido primeras damas más afines con el mundo de la moda y otras que han pasado a la historia por desentonar.

Pero más allá de que las cámaras estén detrás del estilo de las figuras públicas y de que, por ejemplo, María Juliana Ruiz Sandoval se hubiera convertido en tendencia por el desatino que utilizó en la reunión con Donald Trump y su impecable esposa Melania con un traje de Leal y Daccarett, cuyo look terminó sirviendo de disfraz en el Carnaval de Barranquilla, su antecesora María Clemencia de Santos, conocida como Tutina, tuvo un papel crucial en el mundo de la moda en Colombia.

Ella no solo se limitó a vestirse bien sino también a apoyar a los diseñadores colombianos con ropa con denominación de origen que catapultó a diseñadoras como Johana Ortiz, Silvia Tcherassi, Peppa y Leal y Daccarett, entre otros, constituyéndose en una embajadora de nuestro diseño. Retomando la historia, en la Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena en 2012 apareció vestida con mantas guajiras, mochilas wayús, y collares precolombinos, dando cuenta de ese giro hacia la propio que tuvo el diseño colombiano hacia el año 2000.

Ahora bien, en la última posesión todo parecía apuntar a que tendríamos una primera dama preocupada por el diseño colombiano, pero esto pareció quedarse en un saludo a la bandera como muchas otras cosas en este Gobierno. Así, apareció la primera dama con un traje de Virgilio Madinah, una prenda creada exclusivamente para la ocasión, tras arrepentirse de seguir lo sugerido por Diego Guarnizo.

Los medios resaltaron que buscó hacerles un homenaje a los artesanos que están presentes y que sus saberes son parte esencial de Colombia ante el mundo. Lo que han tejido y perpetúan en sus comunidades gracias a la protección y herencia de su invaluable legado. Dicho sea de paso, aunque este vestido blanco quería evocar la paz tan anhelada en Colombia, también fue criticado por parecer un atuendo parecido al del papa Francisco.

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Por su parte, siguiendo la idea de volver a las tradiciones colombianas y exaltar el diseño con denominación de origen, Sofía Petro lució un top de chumbes tejido en telar vertical en el valle de Sibundoy, Putumayo, por la comunidad Indígena kämenzá, adornado con minitejidos en chaquiras amarillas hechas por la comunidad embera chami, que simbólicamente unen a todas las comunidades indígenas del país. Pero al margen de que toda la familia presidencial asistió ataviada por Diego Guarnizo y fuera muy política la chaqueta que utilizó María José Pizarro, con su padre bordado en chaquiras en la espalda y el vestido de Antonella Petro utilizara un chaleco wayú, diseñado por artesanas de esta comunidad que habitan en la Alta Guajira, durante este Gobierno no se habló más de moda y Verónica Alcocer no volvió a trabajar para dar a conocer a nuestros diseñadores alrededor del mundo como lo hizo Tutina.

Es cierto que esta no es exactamente la función de una primera dama, pero lo que sabemos después de una Ana Milena ausente, es que Tutina aprovechó las cámaras para darle un giro a lo nacional y de eso estará agradecido el diseño colombiano. También sabemos que Verónica Alcocer en campaña fue más activa con el gremio que cuando llegó a la Presidencia.

La moda es clave en la economía colombiana

El sector de la moda, dentro de las industrias creativas, es muy importante en la economía colombiana. En 2024, aunque no fue el mejor de los años, generó 2,73 billones de pesos. Es una fuente de empleo y merece toda nuestra atención. Entonces, sin dejar de reconocer que ha habido aciertos como su visita a España con varios diseños de Andrés Otálora y Virgilio Madinaj, su Instagram apoyando moda y sostenibilidad es, a mi parecer, un saludo a la bandera.

Así, aunque combine elegancia y comodidad, Luz Lancheros, editora del portal Nueva Mujer, opina que tal vez la falta de popularidad de su marido le ha restado presencia para hacer lo de su antecesora Tutina. Ella en definitiva fue la pionera y el reconocimiento que recibió en su momento en la Semana de la Moda en París así lo demuestran. Es verdad que estudió Diseño Textil en la Universidad de los Andes en 1980 y esto la llevó a reconocer la necesidad de impulsar el diseño nacional cuando lo kitsch y la estética del narcotráfico azotaban a Colombia.

Su legado demostró, junto con pioneros como Hernán Zajar y Adriana Santa Cruz, que había otra identidad y esta estaba con el trabajo artesanal y la riqueza cultural de esta tierra. No hay caso, ella dejó por los aires el nombre de la moda en Colombia y sus sucesoras, la una en pandemia y la otra haciendo ciertos gestos, pero pisando lo pisado, no le han quitado la corona.

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