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Lunes 4 de mayo de 2026
Uruguay 1924 y su conquista de Europa

Uruguay 1924 y su conquista de Europa

Se verá en cine la epopeya de la selección de Uruguay que conquistó a Europa con un balón de fútbol, ganando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París de 1924. Con una figura desconocida que era su portero, Andrés Mazali, se logró lo que siglos atrás había hecho Colón, pero en sentido contrario.

Por: Gustavo Valencia

El fútbol, como el cine, tiene su arraigo en su popularidad. E es decir, su soporte es la sociedad de masas, fenómeno que vive la humanidad desde finales del siglo XIX, donde lo que se vuelve masivo adquiere grandes proporciones cuando deviene en industria por los miles de millones de dólares que controla. Son empresas de la entretención a escala internacional que, como tal, ejercen y conciben su funcionamiento, y más cuando el balompié para terminar el siglo pasado ya se encontraba posicionado de forma predominante entre los demás deportes. Y en este primer cuarto del actual siglo se ha potenciado aún más, asunto que no ha pasado por alto el también muy poderoso y creciente negocio del audiovisual.

El amplio y extenso género del deporte en el cine —más que un género, toda una categoría—, se subdivide en muchos ítems por cada deporte: baloncesto, fútbol americano, natación, automovilismo (claro está, con película para Schumacher), natación, tenis, esquí, atletismo y con su clásico Carros de fuego, boxeo, con otro clásico, Toro salvaje, con Robert De Niro, y muchos más, que con solo enumerar los más populares es fácil hacerse a una idea de lo que la industria del cine filma sobre deportes. Es una inagotable mina que en los últimos años ha crecido en producción y rentabilidad.

Lo relacionado con el fútbol, obviamente, ocupa tanto en número de realizaciones como en taquilla un puesto muy preponderante. La temática es muy diversa y variada, con historias bien contadas sobre fracasos y éxitos personales, incluso con cierta dramatización, ficciones bien logradas que, en el último lustro, registran un notorio cambio hacia el documental y docudrama de sus estrellas, puesto que captan inmediatamente a la numerosa fanaticada que cada uno de estos eximios jugadores posee. A manera de ejemplo, los más recientes son Vinicius (2025), Cristiano Ronaldo (2024), Ángel di María (2024), Guardiola (2024), Beckham (2023), Higuita (2023), Neymar (2022), por enésima vez Pelé (2021), Messi (2020) y muchos más de una larguísima lista.

Epopeya olímpica

Por tanto, resulta muy llamativo saber que viene una realización que no está dedicada a una estrella del fútbol contemporáneo, sino a una de hace más de un siglo, Andrés Mazali, en torno a la cual se realizó toda una gesta inimaginable para que, en ese entonces, el despreciado e ignorado balompié latinoamericano, a través de la selección uruguaya se hiciera presente en los Juegos Olímpicos de París de 1924 que, contra todo pronóstico y creencia, contra toda oposición y rechazo, se alzó invicto con la codiciada medalla de oro y abrió la puerta grande al fútbol latinoamericano en las canchas europeas. Además de haber realizado una gira preparatoria el mes anterior, ganándole a lo más encumbrado del fútbol español, encabezado por el jugador de moda en Europa, el imbatible divino Zamora. Era la conquista de Europa con un balón.

Es en aquella misma olimpíada de 1924 en que dos atletas del Reino Unido ganaron sendas medallas de oro, inmortalizados en el clásico Carros de fuego, ahora también se merece que sea recreada la historia de esta epopeya deportiva que protagonizó un aguerrido equipo de fútbol uruguayo, motivado por uno de los atletas más completos que ha existido, Andrés Mazali, quienes tuvieron que enfrentar una gran discriminación y desprecio sobre el fútbol que practicaban sus jugadores.

Una película con rigor histórico

La historia, escrita por el colombiano Carlos Plata, fue retomada el año pasado en París con ocasión de la celebración de los cien años de la medalla de oro, y de allí surgió el interés de una gran productora internacional de realizar la película.

Quien esto escribe tuvo acceso al relato que describe, además, situaciones difíciles que tuvo que soportar aquel grupo de jóvenes futbolistas, como su viaje en barco, cuya financiación escasamente alcanzó para pagar boletos en tercera clase. Para poder entrenar durante la travesía, los espacios posibles solo estaban disponibles para el disfrute y ocio de los pasajeros de primera y segunda clase. Tuvieron que lograr diversos acuerdos con el capitán, tripulantes y pasajeros. Como si fuera poco, la alimentación era de muy baja calidad por ser de tercera clase.

También se representa la mentalidad colonialista europea de aquella época, que consideraba que este deporte había sido inventado por Inglaterra para que lo jugaran solo europeos. A los latinoamericanos se les consideraba de condición inferior, tanto mental como físicamente, para poder entender y practicar dicho juego. La lección para los europeos fue muy impactante porque los uruguayos ganaron todos los partidos de la gira preolímpica celebrada en España y todos los partidos de las olimpíadas.

Ya con este tipo de relato sí que toda la historia se sale de lo habitual de estos últimos años en el cine. Para recrear todos estos hechos reales se parte de un rigor histórico como pocas veces sucede en el cine y menos si es sobre lo que ocurrió un siglo atrás. Sin embargo, la narración no se detiene ahí. Presenta intrigas políticas de alto nivel. El fascismo italiano estaba en pleno esplendor y apogeo en la cabeza de Benito Mussolini, quien personalmente gestó e impulsó un especial plan para boicotear el juego de esta “indigna y pobretona” selección uruguaya y más bien fuera la italiana la que se alzara con la medalla de oro en esos Olímpicos de 1924 y los de Ámsterdam de 1928, donde de nuevo la selección uruguaya volvería a ganar la medalla de oro.

En síntesis, es un relato que no está dedicado a un solo jugador como es la tendencia actual. Por el contrario, además de recrear la epopeya de aquel equipo que se enfrentó a todos los obstáculos, prejuicios, intrigas políticas y demás, describe de paso una situación histórica y un proceso que condujo a la conquista de Europa con un balón y que hizo cambiar de criterios y opiniones a todos aquellos que miraban de forma tan colonialista al fútbol que por estas latitudes se practicaba, incluso entregando una información de muchos sucesos desconocidos por todos nosotros.

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