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Lunes 4 de mayo de 2026
“Los que están rotos tienen la posibilidad de reconstruir algo mejor”: Alberto Linero

“Los que están rotos tienen la posibilidad de reconstruir algo mejor”: Alberto Linero

Alberto Linero.

Alberto Linero presentó su nuevo libro ‘Romperme fue solo un comienzo’, una obra que habla acerca de la necesidad de aceptar las debilidades como parte de un todo que abre posibilidades.

Por: Jesús Bovea

La vida está hecha de fragilidad y fortaleza, de derrotas y victorias. Es la premisa con la que comienza el nuevo libro de Alberto Linero, una obra que continúa sosteniendo la idea de que la prioridad siempre será mirar hacia dentro, encontrando que todo se puede mejorar si la consciencia está bien puesta y la disposición está en el grado adecuado.

Con una vocación permanente al bienestar interior de las personas, el autor samario presentó recientemente su título Romperme fue solo un comienzo, una obra que plantea la idea de que doblarse y romperse, internamente, solo hace parte del proceso natural de crecer, pero que este no define quién realmente se es o incluso, quién se puede llegar a ser, sino que lo que realmente es capaz de definir la historia es lo que se hace después con las partes que quedaron.

Una narrativa sencilla y espontánea hace que la lectura se convierta casi en una conversación propia con el escritor. Linero explora un universo de testimonios que anuncian pérdidas que se convierten en ganancias, fracasos que pasan a victorias, traiciones que se traducen a liberaciones e incertidumbres que colocan a prueba la fe para producir milagros, como una excusa para señalar con más fuerza que romperse nunca es el final.

Y es que, a través de historias personales, reflexiones profundas y herramientas prácticas, Linero arma una guía de viaje para resistir los embates de la vida, aceptar la fragilidad y, lo más importante, restaurarse.

Todo desde un solo lugar, el ser

Sin embargo, una de las primeras claves que da el autor para trascender y llegar al estado de plenitud se basa en vivir en carne propia los procesos de transformación, los cuales existen desde las decisiones, sabiendo que estas son las que realmente marcan el futuro.

“Aquí quiero mostrar que todos, sin importar el rol, la formación, la clase social, nos doblamos, nos rompemos y necesitamos aprender a resistir y restaurarnos. Por eso elegí ese género de libreta de apuntes de viaje. Un viaje por el mundo en el que tengo tantos aprendizajes con la diversidad que voy conociendo y un viaje en mi propio mapa emocional causado por los estímulos que voy viviendo”.

Ahora bien, está claro que convivir con la fragilidad sin dejar que esta domine puede ser de los retos más difíciles, a lo cual Linero dice que “lo primero es renunciar al ideal de seres perfectos, que poseen todas las capacidades, y que son felices en cuanto más perfectos se experimenten. Si logras deconstruir ese ideal no te sentirás extraño por ser vulnerable. No te sentirás insuficiente porque descubres que no todo lo sabes, ni lo puedes”.

Asimismo, dentro de las afirmaciones que Linero dice que deben crear consciencia está el entender de que se es débil, frágil, vulnerable, pero con capacidades, posibilidades, relaciones que ayudan a fortalecerse y restaurarse una y otra vez.

Diálogo interno

Pese a que el libro es en gran parte testimonial, ya que nadie puede hablar de lo que no ha vivido, el autor sí es capaz de señalar capítulos especiales en los que él se siente mayormente identificado.

“Creo que todo el libro cuenta cómo me he resistido, doblado, roto y restaurado. Tal vez el capítulo cuarto, 'Cuando ocurre el quiebre: aceptar romperse', es donde describo lo que significó para mí tomar una decisión de dejar de ser lo único que había sido 49 años para construir una nueva manera de relacionarme con el entorno, eso es lo que llamó restaurarme”.

Más allá de lo que se muestra de forma textual, este libro dialoga con la espiritualidad fuera del marco religioso e invita a encontrar sentido sin fórmulas dogmáticas.

“Soy católico. Creo en la propuesta existencial de Jesús de Nazaret. Pero a la vez soy alguien que reconoce la diversidad como una riqueza y que no tiene la intención de imponer su visión de la vida a nadie. Afortunadamente, dudo una y otra vez de mis propias creencias para hacerlas sólidas cada vez que respondo a esas dudas. Creo en la espiritualidad como conciencia de que hay algo más grande que uno, que no somos todo, que formamos parte de algo más. Esa capacidad de trascender para poder otear la vida misma”.

Además, el autor añade que el libro propone experiencias espirituales no religiosas que ayuden a conectar con la propia esencia y con el propósito que nos guía. No hay recetas ni dogmas, hay apuestas que me han llenado de sentido y gozo a mí, y por eso me atrevo a compartirlas. El texto lo puede leer una persona religiosa y encontrar caminos a seguir, pero también un ateo o agnóstico y encontrar señales para seguir adelante en construir una vida emocionante que vale la pena vivir.

Finalmente, Linero busca dejar un solo mensaje con su libro a las personas que se sienten rotas y es una felicitación “a los que están rotos, ahora tienen la posibilidad de reconstruir algo mejor de lo que tenía. La animaría a conectar con lo mejor de sí misma, a interiorizar y descubrirse valiosa. Le propondría que diera gracias por lo que es y ha sido para que pudiera soltar eso que ya realmente no está”.

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