Villa de Leyva, una locación de ensueño para el cine. Foto: Mafe Mar.
Festival Villa del Cine, un evento en un lugar con mucha magia
María Clara Salive cuenta sus impresiones en el Festival Villa del Cine, que tuvo lugar hace unos pocos días en Villa de Leyva.
Por: Maria Clara Salive
El Festival Villa del Cine se celebró en Villa de Leyva, Boyacá, del 24 al 27 de septiembre. En este municipio, con su movida artística, se dieron cita muchos cineastas, todos interesados en “lo visible de lo invisible”. Además del clima y la gastronomía del pueblo que hacen de cualquier evento cultural algo inigualable, me gustaría resaltar algunas de las cosas que tuvieron lugar durante los tres días.
Una de ellas es El claquetaz, evento que tuvo como finalidad reunir tres grupos de jóvenes boyacenses amantes del séptimo arte. E reto fue interpretar un guion bajo la dirección de distintos directores. Entre ellos estaban Carlos Arturo Ramírez, (Chiriboquete, videografía de expedición al centro del mundo), Jeiver Pinto, próximo a estrenar la película Volar, y Sigifredo Henao. Este proceso formativo corrobora que el cine motiva a los colombianos de todas las edades, pero más aún a los jóvenes, que con su teléfono celular son capaces de realizar una película.
También estuve conversando con Jan Latto y Carolina Velásquez, de Raya Águila, actores que iniciaron su productora en 2007. Ellos, tía y sobrino, participaron con el corto If I can have you. Trata sobre un joven que no se siente bien en su época y viaja a los años setenta a encontrar el amor. También estuvo Adolfo Ramírez Garzón con Pepo, cuarenta y ocho horas en la vida de un taxista rolo. Su idea es mostrar lo que hace la gente del común en un vaivén entre el madrazo y el saludo, adicciones y errancias en una conflictiva urbe.
Es que hubo de todo. Ni qué decir de las conferencias y talleres. Una que me gustó fue sobre las locaciones en el cine. Dictada por Juan David Mesa, en esta aprendí que las locaciones cuentan historias. Y la verdad es interesante darse cuenta de que a veces le damos demasiado crédito al director, cuando el cine es un trabajo en equipo.
Por último, en cuanto a los largometrajes recomendados, en primer lugar está Choibá, la danza de la ballena yubarta, ambientada en el fondo del mar. Ni Piero, en su sinfonía inconclusa, hubiera captado tanta belleza. Por otro lado, tenemos a Eliana Niño, directora de Semillas, obra ambientada en el llano que cuenta la historia de la educación sentimental de un adolescente que transita a su vida adulta.
El momento de la premiación también dio cuenta de la calidad de obras nacionales e internacionales que se llevaron el Tunjo. Por mencionar algunas, los premios se los dieron a Domo, en la categoría de mejor ópera prima nacional, mientras que, Tejiendo rebeldías, mujeres en la lucha fue galardonada como mejor obra en proceso. Cada una de estas películas merecería una reseña, pero por espacio se las dejo ahí para que las vean y se den cuenta cómo se ha democratizado el séptimo arte y qué talento tenemos en Colombia. Y no solo en películas que resaltan la realidad de la violencia del país, sino en historias sencillas hechas en formato vertical, que corroboran que es cuestión de ganas y creatividad a la hora de incursionar en el séptimo arte, como lo demostraron I can have you, la cual además de llevarse el Tunjo, la compró Netflix para volverla una serie.
Por último, los artífices del Festival. Julián Díaz y Mabel Veloza, madre e hijo, hacen de este espacio la alquimia perfecta. Julián_, Somos Ecos_, busca conjugar el arte con nuevos aprendizajes. Su realización es un espacio para vivir el cine desde los sabores y la música de esta escena tan variada que hacen de la Villa el mejor destino turístico para el séptimo arte.