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Lunes 4 de mayo de 2026
Giorgio Armani. Foto: Colprensa Externos.

Giorgio Armani. Foto: Colprensa Externos.

Ni la una ni la otra, un desafortunado homenaje a Armani

A raíz del reciente fallecimiento de Giorgio Armani, uno de los grandes diseñadores de moda de la historia, María Clara Salive reflexiona sobre el papel que ha jugado la moda para clasificar a las mujeres desde ópticas muy machistas.

Por: Maria Clara Salive

“Armani viste a las esposas, Versace viste a las amantes” es una conocida cita sobre moda atribuida a Anna Wintour, periodista británica especializada en moda. Y aunque con esto se refería al estilo de las marcas de estas eminencias del diseño italiano, también es el reflejo de toda una cultura cristiana que le atribuye la pasión, el deseo y la provocación a las cortesanas, y la elegancia sobria y la sofisticación discreta a las esposas. Es decir, si una esposa es Versace, una Madonna sería de dudosa reputación por verse sexy.

Qué pensamiento patriarcal el de Wintor y qué italiano el comentario, pues es bien sabido que desde el siglo XIX se acentúa el tema de la fidelidad del matrimonio y las mujeres no pueden ser sujetos deseantes y madres a la vez. Curiosamente, Armani también vivió toda la revolución de Sex and the City, y la mujer Montana se vistió como una fémina empoderada para subvertir el orden y dominar en la cama y en el espacio laboral. Pues, aunque muchas veces la moda replica patrones machistas, también ha sido testigo de transformaciones más equitativas, en las que las mujeres escalan y son las jefas, saliendo de su papel pasivo de amas de casa.

Desde mucho antes, Armani fue testigo de las mujeres que trabajan como modistas, gracias a sus ingresos, podían independizarse de sus maridos. Desde la Primera Guerra Mundial, Chanel ya había masculinizado la silueta y empoderado a las mujeres con la elegancia y la simplicidad. Al nacer Armani se encuentra en vigencia el new look de Dior, y aunque este fue para las esposas que regresaban al hogar a parir —‘_babby boomers_’—, en Hollywood no todas las divas eran obedientes.

Más adelante, vendrán los 80 y con Montana y Mugler la mujer se verá ataviada para ejercer otros roles. Así, a pesar de las críticas al feminismo y al desmoronamiento de la familia porque las mujeres pasaban su tiempo en la oficina, muchas no optaron por la maternidad. Está nueva generación de diseñadores, junto con Versace, celebran a esa mujer que usa anticonceptivos y elige ser madre, amante o las dos, si tiene la suerte de encontrar un marido de mente abierta.

Y llegamos a 2025, y muere el creador de un imperio. Cada marca tiene una narrativa y cuenta una historia. Pero, aunque muchas seamos fieles a Chanel y admiremos la sastrería de Armani, me rebelo al pensar que la moda perpetúa estereotipos de género, a la vez que los revierte y pienso que diseña para divas banales, pero también quiero exaltar que ha logrado romper moldes.

Por eso, rendirle un homenaje a Armani con esta frase de Wintor es un poco desafortunado, pues si se trata de ser puta o madre, esposa o amante, me quedo con las dos.

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