Roberto Rubiano Vargas.
'Banzai´, la corrupción en Colombia en clave de novela
Narrada como un relato de aventuras, la novela de Roberto Rubiano Vargas disecciona la corrupción que de diferentes maneras carcome a Colombia.
Por: Eduardo Arias
Banzai es el grito de guerra de los pilotos suicidas japoneses (los famosos kamikazes), el arma desesperada que usó Japón para intentar hundir portaviones y acorazados de la marina de Estados Unidos cuando la balanza se había volteado contra ellos.
Roberto Rubiano utiliza el símil de los kamikazes y su grito de batalla para referirse a una familia de constructores y contratistas del Estado colombiano que juegan en el filo de la navaja para sacarle el mayor provecho posible al presupuesto de la nación. Esta familia, los Ancízar, se han establecido en Estados Unidos y contratan a Manuel Antonio, quien lleva varios años viviendo en España. Las condiciones del contrato son inmejorables, pero muy pronto ese sueño americano se convertirá en pesadilla para él y su esposa española cuando los envían a Colombia a supervisar una obra, un acueducto que resulta estar en un pueblo abandonado y de la cual solo hay una valla destrozada y unos pocos bultos de material de construcción abandonados en un lote.
En realidad, a los Ancízar les han tendido una trampa, pues lo que en realidad quieren es que un grupo de maleantes que contratan secuestren a Manuel Antonio y recibir por su rescate una gruesa suma de dinero.
Sin embargo, las cosas no salen como estaban previstas y a partir del secuestro fallido se desencadena una trama plagada de persecuciones, tiroteos, chantajes… y al final, todo se resuelve con el grito de “¡banzai!” y la definición que da el autor de esa palabra: “Estoy dispuesto a cambiar este momento por toda la eternidad”.
La alquimia de un escritor
Roberto Rubiano Vargas nació en Bogotá en 1952. Se interesó por la lectura desde muy niño. “A la lectura supongo que me llevó el hecho de que había libros en mi casa. A la escritura llegué porque me descubrió una profesora de literatura”. La maestra en cuestión es nada menos que María Fornaguera, gran escritora de literatura infantil y juvenil quien, al leer un cuento que le entregó su joven alumno Rubiano, dijo: “Aquí hay un escritor”.
Desde entonces Rubiano ha transitado por la escritura, pero también por la fotografía (otra afición que cultiva desde sus tiempos de colegio), el cine documental y la enseñanza a través de talleres de escritura creativa que ha dictado en la Universidad Nacional, la Universidad Central y Coomeva.
Entre sus muchos libros de ficción y no ficción cabría nombrar la novela El anarquista jubilado; los libros de cuento Vamos a matar al dragoneante Peláez, El informe de Galves y Gentecita del montón; las novelas para jóvenes Una aventura en el papel y En la ciudad de los monstruos perdidos, y el libro de poemas Relato del peregrino, además de las investigaciones Fotografía colombiana contemporánea, Crónica de la fotografía en Colombia y la biografía Robert Capa, imágenes de guerra. Otra obra muy importante es Alquimia de escritor, que se ha convertido en un manual de escritura para varias generaciones de personas interesadas en el arte de escribir.
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Un diagnóstico del cáncer de la corrupción
La verdadera protagonista de Banzai es la corrupción. No solo de los Ancízar sino también de políticos locales, militares y, por supuesto, grupos de paramilitares y sicarios que se encargan de hacer el trabajo sucio mientras los delincuentes de cuello blanco se dan la gran vida en sus apartamentos de lujo en Miami y Los Ángeles.
El título de la novela le empezó a sonar y se decidió por él. “Los contratistas de la novela se sienten inversionistas suicidas, y se ríen de ello porque juegan con la plata que no es de ellos, y por la actitud final del personaje principal que se juega su vida por dignidad personal”.
Banzai tiene todos los tintes de una novela de aventuras y peripecias, pero también es una disección de cómo operan los delincuentes de cuello blanco, muchas veces pertenecientes a “prestantes familias”. Dice que con los Ancízar no retrata a ningún clan en particular. “Aunque recuerdan a unos muy famosos, en realidad son suma de varias personas que he conocido, incluso un par de constructores de España y Ecuador que traté durante algún tiempo”.
Como cualquier ciudadano asustado ante el robo continuado al Estado, Rubiano empezó a investigar. “Busqué informaciones extraviadas entre las noticias, a cruzar datos, incluso a leer informes del Ministerio de Obras Públicas y descubrí cosas alarmantes. Que un kilómetro de carretera se contrata en Colombia por hasta 7 millones de dólares mientras que en Europa el mismo kilómetro no llega ni a 800.000”. La trama de esta obra y sus posteriores investigaciones se originaron en la historia que conoció de una ingeniera que trabajaba en una oficina de interventoría en Bogotá. “Al revisar un acueducto en un pueblo de la costa, que en papeles aparecía con un orden francamente sospechoso, viajó al municipio por su cuenta y descubrió que el acueducto solamente era un montón de arena y dos sacos de cemento. Su celo profesional casi le cuesta la vida porque fue amenazada por los contratistas”, recuerda Rubiano.
Banzai es un libro que se lee de un tirón, y deja al final dos sensaciones bastante distintas: la alegría de haber vivido una aventura cargada de suspenso, acción y drama, y el sinsabor que deja saber lo profunda y estructurada que puede estar la cultura de la corrupción en un país como Colombia.