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Lunes 4 de mayo de 2026
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La exposición ‘Falsos yo y selfies’, de Sylviane Bourgeteau, examina el afán de las personas por las selfies

La exposición ‘Falsos yo y selfies’, de la periodista y artista gráfica francesa Sylviane Bourgeteau, estará abierta al público entre el 4 y el 6 de febrero y la acompañan tres conversaciones sobre el tema a cargo de expertos.

Por: Eduardo Arias

Mirarse el ombligo es una expresión coloquial que describe una actitud egocéntrica, egoísta o de excesiva autocomplacencia. La persona o un grupo determinado de individuos sólo se fijan en sus propios problemas, intereses o pensamientos y no le prestan atención a los demás o a todo lo que los rodea. Esa es la premisa inicial de Falsos yo y selfis**, una exposición fotográfica a cargo de Sylviane Bourgeteau, periodista francesa que vivió en Colombia durante largos años entre 1985 y 2014.**

La muestra fotográfica reúne imágenes captadas de los ombligos de muchas personas con el fin de reflexionar sobre el uso de las redes sociales para exaltar la vanidad, el individualismo y la falsa identidad del yo.

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Esta exposición tendrá lugar entre el 4 y el 6 de febrero en el Auditorio Stella Forero de la Cooperativa del Magisterio (Codema). Estará acompañada de tres charlas: La imagen y la anomalía del yo, a cargo de Beatriz Múnera, doctora en Bellas Artes y profesora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ombligo, cuerpo e inscripción, con Mariana Dicker, maestra en Bellas Artes y profesora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y Los ombliguistas que gobiernan el mundo, diálogo entre Omar Rincón, analista de medios y profesor de la Universidad de los Andes, y el periodista y profesor Ignacio ‘Iñaki’ Chaves, coordinador de la exposición.

Sylviane Bourgeteau tiene 68 años y se define como “una cuchita activa”, constantemente atenta al mundo que la rodea. Estudió artes gráficas en París, donde nació. Colaboró con medios de comunicación franceses como Observatoire Géopolitique des Drogues, Le Monde, Libération y La Croix; La Presse de Canadá; Radio France, Radio Canadá y CBS-TV, Radio Suisse Romande y internationale, RTBF de Bélgica; Radio Monte Carlo de Mónaco, así como Página 12, de Buenos Aires.

Durante su permanencia en Colombia fue miembro de la junta y luego presidenta de la Asociación de Prensa Extranjera. Como jubilada establecida en Francia colabora como voluntaria con una radio asociativa de podcasts y escribe de vez en cuando para el periódico Desdeabajo, edita un periódico con reclusos condenados a largas penas, y lleva a cabo exposiciones. Por su parte, Chaves es doctor en Comunicación y Ciencias Sociales.

Me hago una selfie, luego, existo

Entre 2020 y 2021, durante el confinamiento, Sylviane Bourgeteau estaba sola en su casa y utilizó las redes sociales mucho más de lo habitual. Todos los días veía ella vídeos y fotos de muchas personas confinadas mientras realizaban las actividades más insignificantes de su vida cotidiana. “A mis ojos, eran casi llamadas de auxilio. Un ‘¡Yo, yo!’. Un deseo furioso de existir a los ojos de los demás. Las selfis se dispararon en Internet”.

Entonces se le ocurrió la idea de esta exposición, parafraseando la famosa fórmula del matemático y físico René Descartes, precursor de la filosofía moderna: cogito ergo sum o pienso, luego existo. Como estas selfies no reivindican la elaboración de un pensamiento sino más bien la invocación de existir a los ojos de los demás, decidió esta exposición “Je me selfie donc je suis”. Me hago una selfie, luego existo.

“Tuve la sensación de que habíamos pasado a otra dimensión. En lugar de que el pensamiento en sí mismo representara una prueba de existencia, es decir, esa capacidad humana de elaborar un pensamiento, ahora nos encontrábamos en una era en la que la exposición de nuestra imagen, la selfi, bastaba para demostrar nuestra existencia a los ojos de los demás. ¡Qué retroceso! ¡Qué desperdicio de nuestras múltiples capacidades cognitivas!”, dice.

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Para realizar esta exposición partió de la premisa de que la selfi formaba parte de un enfoque narcisista, egocéntrico. “Por eso sólo expongo selfies de ombligos y no de caras”. Les pidió a sus conocidos que le enviaran una selfi de su ombligo. “Estudié y leí mucho sobre el tema y realicé la exposición que van a descubrir.

En sus indagaciones Sylviane Bourgeteau encontró que las personas se hacen un promedio de 597 selfies al año. Algo más del 50 por ciento de las personas se hacen entre una y cuatro selfies al día. Más del 95 por ciento de los adultos jóvenes se han hecho alguna vez un selfie. “Pasamos 54 horas al año, es decir, siete minutos al día, haciéndonos selfies. La generación Z, en plena construcción de su identidad, es la que más selfies consume”, agrega. “El poder de las selfis tiene que ver con el poder de la imagen y con el afán de las personas de estar, de ser vistas y de ver a las demás. Son una manera de mostrar que estamos ahí, que queremos que nos vean”, dice Chaves.

Como advierte Sylviane Bourgeteau , las selfies de menores pueden atraer hacia ellos a pedocriminales; la búsqueda de muchos «me gusta» en sus selfies lleva a algunas personas a ponerse en situaciones de riesgo que, en ocasiones, pueden tener un desenlace mortal. “Cada año, las selfies matan más que los ataques de tiburones”. También dice que el uso de filtros de belleza puede agravar la falta de autoestima, especialmente entre los jóvenes que están construyendo su identidad, y empujarlos a recurrir indebidamente a la cirugía estética, muchas veces clandestina y arriesgada por falta de recursos.

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Sobre las tres conversaciones que acompañarán a la exposición Chaves dice que son tres acercamientos distintos. “Tres miradas desde la fotografía, el cuerpo y la política y los medios al ombligo, a su papel en la vida contemporánea y a su importancia como centro de todo: del cuerpo humano y este como centro, o no, del mundo”.

Beatriz Múnera parte de la premisa de que la imagen es entendida como representación externa al y del sujeto. “En la contemporaneidad hay un desajuste, una anomalía, entre cómo nos vemos, cómo nos ven, cómo queremos ser vistos. Es en ese cruce de percepciones donde la identidad se fractura, se reconstruye y hace que entendamos que el yo no es algo fijo, sino algo inestable, que muta, se transforma. Somos muchos yoes”.

Mariana Dicker disertará en torno alrededor del reconocimiento del ombligo como esa parte del cuerpo que nos vincula con nuestras raíces. “El ombligo es la primera huella que evidencia que venimos de otro cuerpo, femenino. Y que ese cuerpo está esculpido como un pliegue que interrumpe la piel, como lo hace el Dios cristiano con Adán y Eva en la narración de Saramago en su libro _Caín_”.

Con Omar Rincón, Chaves hablará del ombligo de la política y de los medios en estos tiempos en los que quienes nos gobiernan y quienes nos informan miran más su propio ombligo. Intereses económicos por encima de cualquier cosa en el caso de los primeros y ventas y clics en el caso de los segundos, que han convertido la ética, el bien común y la justicia social en algo utópico y muy lejano.  

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