Lucía Pulido.
Foto: Cortesía: Lucía Pulido
Lucía Pulido une a Colombia con México
Lucia Pulido regresa a Colombia en el Festival Centro. Presentará ‘Colombia y México, dos pueblos una raíz’, su más reciente álbum. Estará el 31 de enero en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el 3 de febrero en el Centro Cultural Mario Laserna, de la Universidad de los Andes.
Por: Eduardo Arias
A Colombia y México los unen no solo el idioma y el hecho de ser dos países latinoamericanos que, en líneas generales, se la llevan bastante bien, sino también porque existe una gran cantidad de cruces y confluencias en varias de sus músicas. Eso lo muestra muy bien el álbum Colombia y México, dos pueblos una raíz que Lucía Pulido grabó el año pasado y que presentará en Bogotá el 31 de enero y el 3 de febrero, junto con su agrupación. Un álbum que tiene ritmos de ambas naciones (varios de ellos muy hermanados), pero también guiños y sonoridades que remiten a tradiciones musicales de otros lugares del planeta.
Lucía Pulido nació en Bogotá y se crio en Yopal, Casanare. A comienzos de los años 80, de nuevo en Bogotá, formó parte del muy reconocido dueto Iván & Lucia, al lado del hoy productor Iván Benavides, quienes durante 13 años fueron referencia obligada de la nueva canción colombiana. A mediados de los años 90 se estableció en Nueva York, lo que determinó el rumbo de su música, ya que a los ritmos tradicionales colombianos les agregó jazz y música experimental. Ha grabado, entre otros, los álbumes Lucía, Dolor de ausencia, Por esos caminos y Arrullo de la noche honda.
El cruce de caminos con México
Desde hace 14 años vive en México, en donde ha estudiado sus ritmos y géneros. El resultado de esa indagación y de su curiosidad es un nuevo ensamble que hermana, une y explora. Su obra Colombia y México, dos pueblos, una raíz da fe de ese trabajo que pone de presente los vínculos y similitudes que encontramos en ambos países. De esta manera, Lucía Pulido Ensamble pone a dialogar las sonoridades de una gran variedad de ritmos populares de los dos países, tales como la cumbia, la trova yucateca, la petenera, el bambuco, las pirekuas y las guabinas.
Lucía dice que, en 1994, cuando viajó a Nueva York, no lo hizo pensando en su futuro como música e intérprete, sino por amor. “Por amor me fui a Nueva York, después por amor me fui a vivir a México. Yo no decidí desarrollar una carrera ni trabajar por fuera. Lo que siento es que la vida y el amor me han llevado por todos lados y han marcado un camino. Eso ha generado y ha enriquecido todos los trabajos que yo he hecho hasta ahora, pero no ha sido una decisión propia”.
Sin embargo, jamás ha perdido la conexión con Colombia. Ha fundamentado su trabajo en músicas y ritmos tradicionales colombianos, más algo de músicas populares de otros países. “El reto ha sido no repetirlo desde lo tradicional, porque no me corresponde, sino desde un lugar mucho más personal”, explica. A ello ha contribuido haber trabajado con músicos muy variados de jazz y experimentales, algo más que evidente cuando se escuchan las canciones.
Cuando llegó a México, su pareja, un mexicano melómano, le abrió las puertas de las músicas tradicionales del país azteca. Y allí también descubrió ella que existen lazos muy fuertes y cercanos de los ritmos de ambos países. Él le contó que cuando estuvo una vez en un festival Petronio Álvarez, en Cali, lo que escuchaba era música de la Costa Chica, en el estado de Guerrero, donde viven descendientes de antiguos esclavos. Él es documentalista y su tema eran las comunidades afro de México. Le decía que la música en el Petronio Álvarez lo remitía a las artesas y las chilenas propias de la Costa Chica.
En esa escucha, Lucía encontró las columbias, que originalmente eran bambucos que se adaptaron hasta convertirse en columbias. “Fue descubrir la cumbia. Ha viajado tanto, que yo digo que es cosmeña. Le pertenece al cosmos. La cumbia en México tiene su propio sonido dependiendo de la región también. Todo eso es una inspiración y los músicos con los que toco también conocen muy bien las músicas tradicionales mexicanas, aunque están metidos en distintos circuitos de músicas clásicas o muy experimentales. Es un combo de gente que va enriqueciendo también el proceso”, señala.
Lucía recuerda que una vez en un concierto cantó un pasillo colombiano que se llama Dile a tus ojos y que se sabe desde niña, porque lo cantaba en la casa. Lo presentó como un pasillo colombiano y cuando terminó el concierto, vino alguien y le dijo: “Oye, esa canción es mexicana, no es colombiana. Es un clásico de la trova yucateca y es de Guti Cárdenas, un compositor maravilloso”.
Y eso fue otro descubrimiento, porque cuando empezó a averiguar, encontró que el origen de la trova yucateca está en el bambuco colombiano, que a comienzos del siglo XX llegó a Yucatán con un dúo que se llamó Pelón y Marín. En Yucatán se enamoraron del bambuco y, al mismo tiempo, estaba llegando el bolero de Cuba. De la combinación de ambos surgió entonces la trova yucateca.
Con base en lo anterior, puede decirse que el álbum Colombia y México, dos pueblos una raíz es el resultado de esos y muchos otros descubrimientos que ha hecho Lucía durante su estancia en México. Pero también es resultado de haber ella encontrado “un nuevo espacio con otras sonoridades, una cultura tan rica y esta hermandad que tenemos con el idioma, con las maneras de ser de la de la gente, y el irme enterando, ir escuchando… Eso va cocinándose…”.
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Luego vino la etapa de la preproducción, en la que decidió cómo armar un repertorio. En esa etapa contaron con la participación de Iván Benavides, su viejo socio de tantas batallas. “Él vino a México y fue muy importante porque, viendo desde afuera, nos ayudó a acotar todo el repertorio. Había 20 canciones, se redujeron finalmente a 12, luego solo pudimos grabar 10 y quedaron nueve en el disco”.
Lucía Pulido Ensamble lo componen Sebastián Cruz, guitarrista colombiano que fue desde Nueva York a México durante la preproducción y luego durante la grabación. Ulises Martínez toca el violín, la guitarra, canta y se encarga de la dirección musical. Micha Marx, que es de Nueva Zelanda pero lleva más de 15 años en México, toca la ‘latarra’, que es una guitarra eléctrica que él se inventó, y también toca vientos, bombardino y tuba. “Conoce también mucho de las músicas tradicionales. Es un gran improvisador, él va por el mundo de los circuitos de improvisadores”. Gustavo Nandayapa toca la batería y la percusión. “Él es de los Nandayapa, una familia muy tradicional y famosa de México”, explica Lucía. Juan Cubas Fridman toca la leona, que es un bajo acústico que se utiliza en el son jarocho, y que no debe confundirse con el guitarrón que se utiliza en el mariachi. “Para los conciertos de Bogotá vamos a tener un invitado muy especial en el tiple: Yeison Perilla, que también estuvo en la grabación. Es un gran conocedor de música huasca, músicas campesinas, fue fundamental también para toda la sonoridad”, dice Lucía Pulido que, además de ser la voz principal, toca guasá y guacharaca.
Sobre las presentaciones en Bogotá, ella piensa que, por tratarse de un material nuevo, va a ser una sorpresa para buena parte del público. “Es muy variado por la cantidad de ritmos que hay. Tenemos cantas de guabina, currulao, arrancazacate, cumbia y pirekuas, que a mí me suenan muy parecido a la música huasca. Va a ser un concierto con mucha fuerza y bonito. Yo estoy muy contenta y enamoradísima de ese trabajo”, advierte.
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Colombia y México, dos pueblos una raíz
Lucía Pulido Ensamble
Festival Centro
Teatro Jorge Eliécer Gaitán
Enero 31, 8: 00 pm
Entrada Libre
Festival Músicas del Mundo
Auditorio Mario Lasenar (Universidad de los Andes)
Febrero 3, 7: 00 pm
Entrada Libre