Saltar a contenido
Lunes 4 de mayo de 2026
Macondo York, de Iván Onatra. Créditos: Iván Onatra

'Macondo York': cómo los anuncios, grafitis, letreros, rayones de Nueva York dialogan con el mundo de Gabo

Macondo York, de Iván Onatra. Créditos: Iván Onatra

Amenazas de muerte, precariedad económica, joyas musicales en la calle 14, peligros, teatro, reconocimiento, adoración: Macondo York es un viaje tipográfico por la relación vital de García Márquez, Macondo y Nueva York.

Por: Juan Francisco García

En enero de 1961, en plena Guerra Fría, Gabriel García Márquez llegó a Nueva York como periodista de la agencia internacional de noticias cubana Prensa Latina. Su primera estadía duró cinco meses, hasta que, en respuesta a la insoportable tensión política y a las amenazas de muerte que recibieron él y su esposa Mercedes Bacha, decidieron migrar con su hijo Rodrigo hacia México.  

Diez años después de aquella huida, que le valió entrar en la “lista negra” del gobierno estadounidense, la Universidad de Columbia le otorgó un doctorado honoris causa y volvió a pisar Nueva York, ahora como escritor consagrado.

Desde entonces, sus viajes a la ciudad se hicieron frecuentes y su relación con ella, de amores y odios, tensión y asombro, elogio y sospecha, quedó consignada en una serie de escritos, declaraciones y entrevistas que la Fundación Gabo ha recopilado.

%%imagen%%1

El diseñador colombiano Iván Onatra, que por más de diez años alimenta un registro fotográfico y tipográfico de Nueva York con más de 10.000 archivos, seleccionó los mejores 200 para intentar asir el paso del Nobel por la Gran Manzana. O mejor: para postular, valiéndose de stickers, grafitis, rayones, señales de tránsito, esculturas, desechos, frases en las camisetas de los transeúntes en el metro, de las luces y las sombras de La Gran Manzana, que Nueva York es, entre sus muchas acepciones, un dialogo inacabado con Macondo. 

CAMBIO: ¿Cómo es que su archivo de 10.000 fotos sobre Nueva York devino en Macondo York**, el libro que está presentando en el Hay Festival de Cartagena?**

Ivan Onatra: La idea nace de un taller de la School of Visual Arts en Brooklyn, un “safari tipográfico” que me llevó a fotografiar letreros de calle hasta reunir unas 10.000 imágenes entre Nueva York y Colombia. Ese archivo dialoga con los textos que García Márquez escribió sobre Nueva York, que la Fundación Gabo ya había investigado y vi que podía poner mis fotos a conversar con esas crónicas. El resultado es Macondo York.

CAMBIO:  Me pasó que, al terminar su libro, quedé con la sensación de que todos esos letreros, grafitis, anuncios, estaban ahí para usted, al alcance, como si la ciudad a través suyo dialogara con García Márquez. Pero supongo que no fue tan fácil curar las 10.000 fotos de su archivo…

 I.O.: La decisión de hacer el libro en formato cuadrado me ayudó a ordenar el caos visual de Nueva York, pues las líneas rectas le dan enfoque y unidad gráfica al proyecto. Debo decir también que Macondo York es también un homenaje a David Consuegra y su libro En busca del Cuadrado.

Lo que hice para escoger entre el archivo fue armar capítulos de acuerdo con el contenido de las frases de Gabo con respecto a Nueva York: los peligros, el dinero, la música, el encuentro con objetos, la violencia…

%%imagen%%2

CAMBIO: El trabajo de seguirle la pista a García Márquez por Nueva York lo pone en una posición privilegiada frente a un periodo poco conocido de su vida. ¿Qué versión de García Márquez descubrió?

I.O.: Me encontré a un Gabo que llegó en plena Guerra Fría y que, trabajando para Prensa Latina, vivió cinco meses complejos, con precariedad económica y una relación de amor y odio con la ciudad. Es un Gabo que todavía no es el Nobel, que se va de Nueva York sin un peso y que, en ese tránsito hacia México, está más preocupado por sobrevivir que por su propia gloria literaria.

%%imagen%%3

CAMBIO: Uno de los rincones que aparecen en el libro, y que dan ganas de visitar, es la calle 14, a donde García Márquez iba en búsqueda de joyas de la música cubana y antillana vieja. ¿Qué es de esa calle?

I.O.: Esa calle hacía parte del desaparecido barrio conocido como “Little Spain”, habitado por inmigrantes españoles desde 1930. De eso solo queda el rezago de un teatro español y no hay ninguna tienda de discos. Hoy la calle 14 está al borde de Chelsea y vivir ahí es impagable. La Nueva York melómana de esa época se ha transformado.

CAMBIO: ¿Qué le pasaría al García Márquez del 61 si lo ponemos en la Nueva York actual?

I.O.: Se pierde. Todo ha cambiado mucho. De hecho, los letreros que yo escogí para el libro, de aquí a cinco años ya no van a existir. Él estuvo en una ciudad que cumplía con ese cliché de las grandes ciudades con sus múltiples peligros. Se sorprendería con esta versión de la ciudad llena de cámaras y más segura del mundo…

%%imagen%%4

CAMBIO: ¿García Márquez odió más de lo que amó a Nueva York o al revés?

I.O.: Creo que su primera instancia fue un yoyo emocional. En menos de seis meses nadie se integra a una cultura, y menos con un bebé a cargo. Pero a la vez creo que mucho del caos de Nueva York lo sedujo. Ellos vivieron en el hotel Webster, que hoy es una zona llena de teatros y gente bonita, pero que para entonces era una zona de caos, prostitutas, ruido. Naturalmente, lo atraían mucho los teatros, las librerías…

CAMBIO: El 5 de junio es el día de García Márquez en Nueva York. ¿Cómo se recibió el libro? ¿Qué tan relevante es García Márquez en la ciudad?

I.O.: Lo que veo es que apenas empezamos a dimensionar la influencia creativa que va a tener Gabo en las diferentes artes. Eso que pasa con Lorca o con Cervantes, las obras de Shakespeare en los parques, va a empezar a pasar con su obra.

Macondo York ha tomado otros caminos y ahora, en forma de exposición sensorial, auditiva, gráfica, llevará la relación de Gabo con Nueva York a algunas de las ferias del libro y eventos culturales más importantes del mundo.  

%%imagen%%5.

Finalización del artículo