Mauricio Arias Esguerra, pianista y compositor.
Mauricio Arias-Esguerra en concierto: piano a la colombiana
El pianista bogotano Mauricio Arias-Esguerra le ha prestado mucha atención a los compositores nacionales tanto académicos como populares. Este viernes 30, a las cinco de la tarde, ofrecerá en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán un recital de música colombiana escrita para piano como parte de la programación del Festival Centro.
Por: Eduardo Arias
Como parte de la programación del Festival Centro, el viernes 30 a las cinco de la tarde se presenta el pianista bogotano Mauricio Arias-Esguerra en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Interpretará un repertorio muy variado de obras “académicas” o “clásicas” de compositores colombianos de los últimos dos siglos, como Manuel María Párraga, Luis Antonio Calvo, Juan Antonio Cuéllar, Juan Domingo Córdoba y Carolina Noguera. También interpretará dos composiciones suyas y, al final, improvisará sobre una melodía que le sugiera alguien del público.
Mauricio Arias-Esguerra se graduó en 2005 de la Escuela de Música Juan N. Corpas y siguió sus estudios en la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos, donde obtuvo un doctorado. Regresó a Colombia en 2013 y comenzó a interesarse en el repertorio colombiano escrito para piano. Es miembro fundador del Bogotá Piano Trio y profesor de planta en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Ha grabado los álbumes ¡Colombia viva!, ¡Colombia viva! volumen 2 y La trompeta camaleónica. CAMBIO habló con él acerca del concierto que ofrecerá y de su visión personal acerca de la música académica y popular colombiana.
CAMBIO: ¿Cómo llegó usted al piano?
Mauricio Arias-Esguerra: Mis padres compraron una organeta en algún viaje que hicimos a Estados Unidos. Pero ya comencé en serio y a estudiar una horita al día entre los 13 y 14 años, cuando empecé a estudiar con mi maestra, la polaca Ludmila Weber.
CAMBIO: Cuéntenos de dónde nace su interés por la improvisación, que no es muy común en la llamada música clásica, sino más bien en el jazz**, el** rock y otros géneros más asociados con lo popular y lo informal.
M.A.E.: Nace de jugar con las obras que estaba estudiando. Tocar en inglés se dice ‘_to play_’ y en francés ‘_jouer_’. Recuerdo otros compañeros que también lo hacían, pero que cuando la maestra los pillaba les daba pena y paraban. Ya alguna vez me aventuré a hacerlo en un concierto casero familiar. La gente se entretiene viendo esa creación en vivo. Y después me fui aventurando a hacerlo en escenarios. Es una práctica donde se ve al artista integral y a la persona porque saca recursos de donde sea, de todo lo que haya aprendido en su vida, se ve y oye qué es lo que escoge, por dónde se va, a qué le pone atención, cómo reacciona, qué le gusta…
CAMBIO: Al final de sus presentaciones usted suele improvisar a partir de una pieza que le propone alguien del público. ¿Qué hacer si lo retan con una pieza compleja con la que usted no está familiarizado?
M. A. E.: Pues en ese caso hay que pedir que canten el inicio de la canción, de la obra, intentar reconocerlas, y utilizar ese material que uno percibe. Me ha pasado con canciones famosas, que utilizo los motivos y fragmentos musicales, pero nunca llegó a tocar la melodía completa en sí. ¡Al final, caigo en cuenta cuando alguien me dice que nunca pasé por la melodía completa!
CAMBIO: ¿Por qué le atrae tanto el repertorio de compositores colombianos de diferentes períodos? Lo he oído interpretar piezas del barroco en la América Hispánica, de compositores del XIX y XX, de autores contemporáneos suyos y aun más jóvenes que usted…
M.A.E.: Creo que es importante valorar lo nuestro y saber que ocupamos un lugar en el mundo. Sobre todo, en una época tan globalizada, en la que se puede perder un poco (o bastante) la identidad, es importante saber quién es uno y conocerse. Y con su propia voz hablar hacia el mundo. En el conservatorio o universidad estudiamos la gran tradición de la música occidental que hemos heredado, lo cual está muy bien, pero creo que hay que darle su importancia a conocer la propia historia y activamente crear y recrear nuestra propia voz.
CAMBIO: Usted ha sido un estudioso de la obra de compositores colombianos académicos populares, o de autores que navegaron en ambas aguas. ¿Cuál es su opinión acerca de esas piezas?
M.A.E.: Creo que hay canciones, piezas de música, con un gran contenido musical que reflejan toda una época y lugar. Como testamentos de épocas y lugares. Y nuestra manía occidental de compartamentalizar todo en categorías a veces puede volvernos un poco “cuadrados” a la hora de escoger qué vamos a tocar. ¿Tenemos que dividir los conciertos en música académica y música popular? ¿Por qué tiene que haber esa división? Creo que se puede dialogar entre géneros, formatos y navegar.
CAMBIO: ¿Cómo recibe el público esas piezas académicas y las adaptaciones que usted ha hecho de piezas populares a formatos digamos “clásicos”?
M.A.E.: Creo que al comienzo la impresión puede ser un poco de sorpresa, como de algo inesperado. Pero al final, luego de escuchar algo hecho con muy buena calidad en todos los sentidos como interpretación y arreglos, la recepción es bastante positiva.
CAMBIO: ¿Cuál es su impresión de la escena de la música clásica colombiana? Es decir, ¿se programan suficientes presentaciones ya sea en eventos como el Cartagena Festival de Música con salas especializadas en repertorios clásicos?
M.A.E.: He visto que poco a poco surgen nuevos festivales y encuentros en varias ciudades. Gente que con gran esfuerzo logra hacer arrancar este tipo de eventos. No obstante, deseo siempre que haya mayor involucramiento de más y más empresas con la cultura y con la llamada música clásica que, como dijimos, puede ser un ayudante en la formación y promoción y valoración de una identidad nacional.