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Miércoles 6 de mayo de 2026
Manuel 'Mane' Mendoza.

Manuel 'Mane' Mendoza.

“Quiero que mi cocina sea divertida y sin pretensiones”: Manuel 'Mane' Mendoza

El chef Manuel Mendoza en su trayectoria no solo suma importantes reconocimientos en la lista de los ‘50 Best’ con su propuesta de Manuel Restaurante, sino que también se orienta a rescatar los sabores propios de su región.

Por: Jesús Bovea

La inclusión de Mauel Mendoza en la lista de ‘Latin America’s 50 Best Restaurants’ no puede leerse únicamente como un reconocimiento personal. Más allá del lugar en el ranking, su presencia allí confirma la madurez de una propuesta que ha sabido construir discurso, identidad y técnica desde el Caribe colombiano, sin renunciar a su origen ni diluirse en tendencias pasajeras. Es el resultado de una cocina que entiende el territorio como insumo creativo y al oficio como un ejercicio de coherencia.

Ese reconocimiento internacional dialoga directamente con la forma en que concibe su trabajo: una cocina que no se levanta sobre la exclusión ni sobre el gesto individualista, sino sobre la suma de saberes, equipos y procesos. Su liderazgo se expresa tanto en el plato como en la manera de habitar el ecosistema gastronómico local, impulsando conversaciones, abriendo caminos y demostrando que es posible pensar lo global sin abandonar lo propio.

No es un reconocimiento que deba extrañar, ya que hablar de Barranquilla, entre otras tantas cosas, es hacerlo de su gastronomía, una que hoy es capaz de trascender la carga histórica de sus fogones para dialogar con el mundo y con el espacio que habita. En ese cruce entre memoria y contemporaneidad aparece la cocina de Manuel Mendoza, como una expresión clara de una ciudad que se reconoce diversa, abierta y en permanente construcción.

Mane, como se le conoce, pertenece a una generación de cocineros que entendió que cocinar en Barranquilla no implica aislarse en lo local sino asumirlo con carácter y proyección. En su propuesta confluyen sabores del Caribe, aprendizajes académicos, viajes, lecturas y experiencias que se integran sin jerarquías ni exclusiones. En sus platos pueden convivir ingredientes ancestrales con técnicas modernas, recetas heredadas con nuevas interpretaciones, sin que ninguna de ellas pierda identidad.

Una cocina amplia

Esa mirada amplia ha convertido su cocina en un reflejo de la ciudad que habita. Barranquilla, como su propuesta gastronómica, es mestiza, abierta, memorable y creativa. No se define por una sola tradición, sino por el cruce constante de influencias. Al cocinar desde ese mismo espíritu entiende que la identidad no es una pieza de museo, sino un territorio en construcción.

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“Mi cocina viene de herencia, de lo que veía y probaba en casa, sin embargo, como siempre lo cuento no fue un camino fácil para llegar ahí, sino que estuvo cargado de obstáculos, los cuales se formaron también para el ejercicio de la vida”. Lejos del gesto elitista que a veces rodea la alta cocina, su trabajo se sostiene sobre una idea clara: la gastronomía como experiencia compartida. Sus platos no buscan imponer una narrativa única, sino invitar a descubrir. En ese sentido, su creatividad no excluye; al contrario, integra. No cocina para marcar distancia, sino para generar encuentro. “En la práctica de la identidad ha sido fundamental, entender el territorio y llevarlo a nuevas formas ha sido de los retos más interesantes, sin embargo, en este ejercicio nunca he olvidado cuál es la universalidad de los sabores, y cómo estos son capaces de contar historias y conectarnos con el mundo”.

Con el tiempo, Mane se ha convertido en un referente no solo por el reconocimiento que ha recibido, sino porque su obra funciona como una carta de presentación de Barranquilla ante el mundo. Una ciudad que ya no se explica desde los clichés, sino desde el carácter; que no pide permiso para mostrarse diversa, compleja y contemporánea.

Emiliano, un nuevo integrante

Así mismo, su cocina trasciende el plato y se vuelve discurso. Habla de territorio, de oficio, de riesgo y de pertenencia. Habla de una Barranquilla que entiende que su mayor fortaleza está en no parecerse a ninguna otra, y que, como la cocina de Mane Mendoza, se atreve a mirar al mundo sin dejar de reconocerse en el espejo de su propia historia. “Estoy convencido de que la cocina es diversa, y de hecho mi deseo con mi nueva propuesta, Emiliano, el cual es el hijo de Manuel, y es una apuesta divertida y sin pretensiones, con la intención de que sé más para todos los días, conversando la calidad y la esencia de lo que hemos construido con nuestra cocina”.

Dentro de los atributos más destacables de Emiliano, la nueva propuesta de Manuel en Barranquilla, está la calidad de sus ingredientes, en recetas clásicas, que no buscan impresionar con suntuosidad, sino con la sencillez de una muy buena mesa. “La cocina en Emiliano es muy diferente a la de Manuel, aquí procuramos usar recetas de toda la vida, pero con una calidad insuperable, es un lugar para todos los gustos, que se ubica en el momento en el que está Barranquilla actualmente, un destino de talla mundial”.

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