'Rodaje de 'Simplemente Alicia' de RCN Televisión.
Colombia, un país cada vez más atractivo para productores de audiovisuales del exterior
Gracias a los Certificados de Inversión Audiovisual (Cina) a producciones extranjeras grabadas en Colombia, el país se ha vuelto muy atractivo para los realizadores de otras naciones. Este año, el cupo de estímulos se estableció en 350.000 millones de pesos, unos 90 millones de dólares: 49 por ciento más que en 2025.
Por: Eduardo Arias
Colombia se ha convertido en un país atractivo para la producción de películas, series de televisión y otro tipo de proyectos audiovisuales. En lo que va corrido del siglo XXI se ha visto un gran crecimiento, tanto en calidad como en cantidad, de casas productoras, equipos técnicos, infraestructura de rodaje, así como de libretistas, actores y realizadores.
Esta circunstancia ha hecho posible que en Colombia se rueden producciones de otros países con personal técnico y equipos colombianos, y que las mismas plataformas y canales de televisión de diferentes Estados encargue producciones ciento por ciento colombianas y que cuenten historias nacionales.
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Además, gracias a los Certificados de Inversión Audiovisual (Cina) a producciones extranjeras efectuadas en Colombia, el país se ha vuelto muy atractivo para los realizadores de otros países. Al terminar el rodaje, ellos se los venden a entidades colombianas que tributan ante la Dian, de modo que los productores regresan con el estímulo monetario y la entidad que se los compra los presenta ante la Dian para que se lo descuenten de su carga tributaria.
Desde 2020, el incentivo Cina ha traído a Colombia 165 proyectos audiovisuales internacionales, con una inversión superior a 3,4 billones de pesos (unos 861 millones de dólares), y la contratación directa de más de 130.000 personas en las diversas áreas técnicas y artísticas propias de un rodaje. Pero el efecto en la economía colombiana va más allá de los sets de rodaje y grabación. Los proyectos que se han beneficiado de estos estímulos han reportado la compra de alrededor de 570.000 noches de hotel y unos 30.000 tiquetes aéreos. A estos debe sumarse lo que gastan en alimentación, transporte y muchos otros rubros relacionados con la realización de una película o una serie.
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En 2026, este cupo se incrementó a 350.000 millones de pesos (unos 90 millones de dólares), 49 por ciento más que en 2025. El movimiento del sistema Cina en las primeras semanas del año ha sido muy dinámico. Al terminar enero de 2026 los proyectos puestos a consideración representan ya el 29 por ciento del cupo disponible. Además, en 2026 el incentivo también tendrá en cuenta proyectos de posproducción, animación y videojuegos.
Un largo recorrido
No es que en tiempos pasados Colombia, al menos como escenario, no hubiera atraído a grandes figuras del cine mundial. Por estas tierras pasaron en los años sesenta, setenta y ochenta directores como Gillo Pontecorvo y Francesco Rosi, de Italia, Roland Joffé de Gram Bretaña y Werner Herzog, de Alemania, por citar algunos, y actores como Robert De Niro, Marlon Brando, Ornella Muti, Klaus Kinski, Javier Bardem… Sin embargo, estas producciones, que tenían lugar muy de tarde en tarde, requerían traer al país no sólo a los actores sino equipos y personal técnicos que encarecían estas producciones. Eran frecuentes costos no previstos, mayor tiempo de rodaje del planeado, e incluso hubo producciones que pensaban rodarse totalmente en Colombia y que por diversas dificultades se trasladaban a otro páis para terminar la filmación.
Hoy las cosas suceden de manera muy diferente. En 1998 se constituyó el Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica (Proimágenes Colombia), entidad público-privada sin ánimo de lucro que fomenta las políticas públicas de la industria cinematográfica. Un paso fundamental se dio en 2003, con la promulgación de la primera Ley de cine, la Ley 814, que consolidó a esa entidad y que le dio un gran impulso a la producción audiovisual en Colombia gracias a estímulos fiscales para quienes financiaran películas.
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Dentro de Proimágenes se formó otro protagonista de primer orden que ha sido la Comisión Fílmica Colombia, que se ha encargado de promover al país como un escenario competitivo para la producción audiovisual. Como recuerda Silvia Echeverri, su directora, la idea de crear el fondo surgió en 2007, a raíz del rodaje en Cartagena de El amor en los tiempos del cólera, producción basada en la novela de Gabriel García Márquez. “El rodaje fue muy importante. Se hizo en Cartagena porque querían poner a Colombia en la película, entre otras por ser el país de Gabriel García Márquez”.
A partir de esa experiencia comenzaron a evaluarse las necesidades y demandas de una producción, así como el apoyo que los productores necesitan recibir del país. Agrega Silvia Echeverri que empezó a pensarse en posibles estrategias para que más producciones como El amor en los tiempos del cólera se llevaran a cabo en Colombia, que no fuera solo una cuestión del azar, como había sucedido en los tiempos de Queimada de Pontecorvo, La misión de Joffré, Cobra verde de Herzog o Crónica de una muerte anunciada de Rosi.
También se decidió que la estrategia que se escogiera promocionara al país. Por eso que empezó a pensarse en la posibilidad de diseñar una comisión fílmica y esta se creó dentro de Proimágenes. Todo esto sucedió en un momento en que la Ley de Cine, así como varios canales de la televisión pública y privada, estaban fortaleciendo en gran medida la producción audiovisual de calidad en el país. “Las comisiones fílmicas existían hacía muchos años en países como Canadá o Estados Unidos”, cuenta Silvia Echeverri. “Se comenzó a mirar cuáles mostraban mejores prácticas y cómo hacer para implementarlas en Colombia”.
Ya existían en el país casas productoras que hacían películas que se presentaban en festivales internacionales de cine. Entonces, la Comisión Fílmica vio que también era posible que estas casas productoras colombianas pudieran ofrecer sus servicios a realizadores del exterior que rodaran en Colombia. “Ya estaban capacitados porque habían hecho muchas películas y mucha televisión. Ya era posible ofrecer a Colombia como un escenario de rodaje con la participación de esos equipos técnicos y artísticos y de esas empresas productoras. No era partir de cero”, dice Silvia Echeverri.
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La pandemia también puso su granito de arena porque cambió la manera de consumir producciones audiovisuales. Las plataformas tuvieron un gran auge y, como dice Silvia Echeverri, “empezó a haber un aumento masivo del consumo audiovisual en el mundo y Colombia no fue la excepción. Las diferentes plataformas empezaron a financiar series en Colombia, en las que lo único extranjero es el dinero, porque todo lo demás se hace en el país. Las crean libretistas colombianos, los actores son colombianos, los equipos técnicos son colombianos, los directores son colombianos. Son productos culturales colombianos que se ven masivamente en Colombia y que también se ven alrededor del mundo. Esas historias puramente colombianas, de nuestra cultura, empiezan a verse en los diferentes lugares del mundo”.
Como recuerda Claudia Triana, “ya tenemos guionistas muy experimentados, en lo que Colombia antes era muy frágil. En la producción la sacamos del estadio porque somos muy recursivos y ahora también hay muchos proveedores que se han especializado en cada una de las necesidades de los rodajes. Tenemos una posproducción que era prácticamente inexistente en el país y en la era digital se han hecho ya producciones, incluso en Netflix, que se filman afuera y vienen a hacer la posproducción en Colombia”. Silvia Echeverri agrega que hoy Colombia ofrece escenarios de producción virtual con los equipos técnicos que se requieren y personas capacitadas para manejar toda esa tecnología, el software y la iluminación.
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Pero no debe olvidarse otro factor muy importante. Colombia tiene una institucionalidad fuerte. Como dice Claudia Triana, “una institución como Proimágenes Colombia no existe en la región. Es una entidad privada, sin ánimo de lucro, con una vocación de plataforma para que otros hagan, que se logra articular con cada uno de los gobiernos que vienen y es guardián del sistema de conocimiento del sector. En la región, los gobiernos de turno definen los presupuestos. Entonces, si cambia el presidente, pasa lo que ya lo vimos en Brasil y en Argentina, donde de pronto se acabaron los recursos, así cuenten con una industria con una tradición enorme paran completamente el desarrollo del talento nacional. Eso no ha pasado en Colombia en los últimos 27 años. Ha sido un trabajo con ritmo pero sin pausa. Hemos ido creciendo, hemos ido aprendiendo, hemos articulado al sector para que opine, para que se desarrolle, pero también para que le dé su balance al gobierno de turno”.
Un futuro de muchas oportunidades y retos
El futuro plantea muchas expectativas, pero también retos muy grandes. “Nosotros vemos un gran interés del sector de la producción por seguir trabajando en Colombia”, dice Silvia Echeverri. “Ya es un sistema robusto, no está en período de prueba”. Agrega que ya se han incorporado el sistema de incentivos dentro de la forma de financiar todos los audiovisuales, no películas y series solamente, sino que también empezamos a tener gran interés, por ejemplo, en los realities. Entonces, Colombia ya se ha posicionado como uno de esos lugares donde es posible hacer una producción audiovisual”.
Para que este auge se mantenga deben tenerse en cuenta los acelerados cambios tanto en la manera de realizar producciones audiovisuales como de consumirlas. Dice Claudia Triana: “El mundo digital hizo una revolución, pero ahora tenemos los desafíos de la inteligencia artificial, desafíos para bien y para mal. Es una herramienta potente para acortar procesos, hacerlos más ágiles, pero también desafía la parte creativa porque permite utilizar la información de todo el mundo sin pagarle a nadie derechos de autor”.
Silvia Echeverri agrega: “Pienso que nosotros tenemos que seguir creciendo nuestros equipos técnicos y artísticos. Si no hay suficiente gente que pueda atender esa demanda por producir en este país no vamos a poder seguir creciendo. Lo otro muy importante es seguir insistiendo en las historias colombianas y en la cultura colombiana para que esa se vea en el exterior. Se trata de fortalecer el desarrollo de proyectos colombianos, que nuestra cultura y nuestras historias se empiecen a ver más alrededor del mundo”.