Eugenio Viola.
Foto: Gregorio Díaz. Fotos cortesía del Museo de Arte Moderno de Bogotá MAMBO
“Estos ocho años han sido los más intensos, creativos y significativos de mi trayectoria profesional”: Eugenio Viola, curador artístico del MamBo
Por una decisión unilateral de la junta directiva del Museo de Arte Moderno de Bogotá, Eugenio Viola dejará en mayo su cargo de curador artístico. En los ocho años en que trabajó con el museo revitalizó las exposiciones, abrió espacios para públicos diversos. Deja una huella muy profunda gracias a la calidad y dedicación de su trabajo.
Por: Eduardo Arias
El pasado 6 de febrero, la junta directiva del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo) informó que el curador jefe, Eugenio Viola, saldrá de su cargo en mayo. Viola, un experto crítico de arte y reconocido curador italiano, dejó una profunda impronta en los ocho años en los que desempeñó los cargos de curador jefe y luego de curador artístico.
Viola nació en Nápoles, Italia, en 1975. Curador y crítico de arte, es doctor en Métodos y Metodologías de Investigación Arqueológica, Histórica y Artística de la Universidad de Salerno. Antes de haberse vinculado al MamBo había sido curador general en el Museo de Arte Contemporáneo Donnaregina (MADRE), en Nápoles, entre 2009 y 2016, y luego curador senior en el Perth Institute of Contemporary Arts (PICA) de 2017 a 2019 en Perth, Australia. Además, Viola fue curador del Pabellón de Estonia en la Bienale de Arte de Venecia de 2015 y del de Italia en 2022. También ha curado alrededor de 70 exposiciones realizadas en su país natal y ha escrito más de 50 catálogos y libros, y ha contribuido con numerosas publicaciones internacionales especializadas en arte. CAMBIO habló con él acerca del trabajo que realizó en los ocho años en que estuvo vinculado con la institución.
CAMBIO: ¿Cómo fue su vinculación con el MamBo?
Eugenio Viola: Se dio a partir de una convocatoria internacional lanzada por Claudia Hakim poco después de su llegada a la institución. Fue un proceso de selección riguroso y altamente competitivo, en el que participaron 57 candidaturas, tanto nacionales como internacionales. En ese contexto, mi perfil fue seleccionado para asumir el rol de curador jefe del museo. En ese momento me desempeñaba como curador senior en el Perth Institute for Contemporary Arts, conocido como PICA, en Australia. La invitación a liderar el proyecto curatorial del MamBo implicó una decisión profesional y personal significativa, que me llevó a trasladarme desde Australia a Colombia para asumir el cargo en marzo de 2019.
CAMBIO: ¿Podría describir o definir cuáles fueron sus líneas de trabajo?
E. V.: Desde el inicio entendí mi trabajo en el MamBo como un compromiso con el fortalecimiento institucional del museo y con su proyección cultural a nivel local, nacional e internacional. Con ese objetivo, estructuré mi gestión a partir de tres círculos concéntricos de acción: Colombia; Colombia en diálogo con el contexto suramericano; y con el resto del mundo. Esta perspectiva permitió situar la producción artística local dentro de un marco ampliado de intercambio, circulación y visibilidad internacional. Desde el punto de vista conceptual, mi programación procuró posicionar al museo como un espacio abierto, plural y democrático, capaz de situarse en el centro del debate cultural sin temor al disenso, a la crítica ni a las preguntas incómodas. Asumí el desacuerdo como una herramienta de crecimiento institucional y entendí la responsabilidad social y política del museo frente a públicos cada vez más diversos, que no buscan solo visitar exposiciones, sino reconocerse en ellas. Los resultados de este trabajo colectivo fueron ampliamente reconocidos por la prensa especializada nacional e internacional. En 2025, las exposiciones de Seba Calfuqueo y Julieth Morales fueron incluidas en el Top Ten anual de Artforum. ArtReview también destacó la transformación del museo, subrayando el fortalecimiento de su proyección internacional durante mi gestión e incluyéndome, por este trabajo, en su prestigioso Top 100: The Annual Ranking of the Most Influential People in Art de 2025, precisamente por mi labor al frente del MamBo.
CAMBIO: ¿Cómo se desarrollaron esas iniciativas?
E. V.: Desde 2019 curé más de 50 exposiciones en el MamBo. En términos programáticos, trabajé en la dinamización del museo mediante una agenda sostenida de tres ciclos expositivos anuales, con un promedio de al menos nueve exposiciones por año, además de proyectos extramuros e itinerancias. Cada año se presentaron artistas nacionales y latinoamericanos, junto con al menos un artista internacional, mientras que el núcleo de la programación estuvo dedicado al arte colombiano.
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CAMBIO: Detállenos un poco más acerca de las exposiciones de artistas colombianos que usted curó.
E. V.: Se desarrollaron revisiones críticas de artistas de larga trayectoria como Álvaro Barrios, Miguel Ángel Rojas, Alejandro Obregón, Ana Mercedes Hoyos, Nijolė Šivickas, Rosemberg Sandoval, Jim Amaral y Óscar Muñoz, así como exposiciones ambiciosas de artistas de mediana trayectoria, entre ellos Fernando Arias, Luz Lizarazo, Ícaro Zorbar, Carlos Motta, Alba Triana, Jessica Mitrani y Ana María Millán. Paralelamente, el museo abrió sus salas a artistas más jóvenes en sus primeras exposiciones institucionales, como Sair García, Juan Uribe, Verónica Lehner y Julián Burgos.
CAMBIO: Algo que también noté como visitante al museo fueron varias exposiciones en las que se mostraron obras de la colección del museo.
E. V.: Así es. Fue una serie de focos específicos de carácter anual sobre la colección, presentados en diálogo con las exposiciones temporales, orientados a ofrecer lecturas alternativas del acervo del museo. El proyecto buscaba investigar, conservar, divulgar y hacer accesible la colección del Museo de Arte Moderno de Bogotá, un conjunto compuesto por más de 5.300 obras que forman parte del patrimonio artístico y cultural de la Nación. Partiendo de las múltiples lecturas que puede ofrecer una obra y de su capacidad para establecer diversos diálogos con otras, el objetivo principal fue construir discursos alternativos que permitieran interpretar las piezas más allá de sus narrativas visuales tradicionales.
CAMBIO: ¿Cómo se desarrolló el diálogo del museo con la dimensión internacional?
E. V.: Para fortalecer la dimensión internacional del MamBo, impulsé alianzas estratégicas con instituciones de la región, como Bienalsur, que permitieron la itinerancia de proyectos del museo. Esta estrategia no buscó únicamente internacionalizar al MamBo sino también consolidarlo como un espacio accesible y relevante para públicos diversos.
CAMBIO: ¿Cuál es para usted el balance de su labor como curador del MamBo?
E. V.: El balance de mi labor, primero como curador jefe y luego como director artístico del MamBo, es profundamente positivo y, ante todo, agradecido. Estos ocho años han sido los más intensos, creativos y significativos de mi trayectoria profesional. Tuvimos la oportunidad de relanzar el museo a partir de un trabajo colectivo sostenido, junto a un equipo extraordinariamente comprometido, apasionado y profesional, al que tuve el privilegio de acompañar y dirigir. Cada persona aportó inteligencia, sensibilidad y una ética de trabajo poco común. Agradezco especialmente a Claudia Hakim por invitarme a construir este proyecto. Mi gratitud se extiende a los artistas que confiaron en mi visión y asumieron riesgos conmigo, y a los cientos de miles de visitantes que dieron sentido a todo este esfuerzo. Me voy en paz, con aprendizajes profundos, amistades verdaderas y la certeza de haber dado lo mejor de mí al museo y a su comunidad.
CAMBIO: ¿Mantendrá algún tipo de vinculación con el MamBo?
E. V.: En este momento no percibo una voluntad real por parte del museo de mantener algún tipo de vinculación. El tono y las formas de la comunicación mediante la cual se anunció de manera unilateral la terminación anticipada de mi contrato, difundida en todas sus plataformas y sin posibilidad de interacción o réplica a través de comentarios, así lo evidencian. Se trata de una decisión difícil de comprender en el marco de una institución cultural que debería promover la apertura, el diálogo y el debate público. Este modo de proceder pone en cuestión los mecanismos de participación y de intercambio que son, precisamente, el corazón de una institución cultural.
CAMBIO: ¿Cuáles son sus planes en el presente y futuro?
E. V.: En el presente, regreso a vivir, después de diez años, a Nápoles, mi ciudad de origen, una ciudad intensa, compleja y vital, en muchos sentidos tan anárquica y descarada como Bogotá. Este regreso marca un momento de transición y reflexión, pero también de apertura hacia nuevos caminos profesionales y personales.