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Lunes 4 de mayo de 2026
Furries, therians, bronies y otherkin ganan visibilidad en redes, pero difieren en identidad y formas de expresión

Furries, therians, bronies y otherkin ganan visibilidad en redes, pero difieren en identidad y formas de expresión

Foto: Freepik

'Furries', 'bronies' y 'otherkin' versus 'therians': ¿en qué se basan y cómo logran diferenciarse?

El auge de comunidades que adoptan estéticas animales en entornos digitales genera confusión entre el público general. Aunque comparten elementos visuales como máscaras o colas, los 'furries', 'bronies', 'otherkin' y 'therians' operan bajo lógicas distintas.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

En redes sociales se multiplican los videos de personas con máscaras, colas o comportamientos inspirados en animales. Para muchos usuarios, todas esas expresiones parecen iguales. Sin embargo, bajo esa estética compartida existen comunidades distintas, con formas diferentes de entender la identidad, la afición y la representación simbólica de lo animal.

Desde el fandom Furry hasta los therians, especialistas coinciden en que la diferencia principal no está en cómo se ven, sino en qué significa para cada grupo esa relación con lo animal.

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El mundo furry: comunidad, creatividad y personajes antropomórficos

Los f_urries_ forman parte de un fandom centrado en los animales antropomórficos: personajes animales con rasgos humanos, capaces de hablar, vestirse o actuar como personas.

La investigadora Sharon E. Roberts, de la University of Waterloo, explica en un análisis publicado en The Conversation que el fenómeno es principalmente social y creativo. Es una comunidad organizada en torno a intereses compartidos, arte y convivencia.

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En esa lógica, los f_urries_ no creen ser animales. Según Courtney Plante, del International Anthropomorphic Research Project, se trata de fans que se identifican con personajes animales del mismo modo en que otros aficionados se identifican con héroes ficticios o figuras del deporte.

Una práctica central es la creación de la ‘fursona’, un personaje animal propio que funciona como avatar dentro de la comunidad. Puede expresarse mediante ilustraciones, animación o disfraces conocidos como fursuits, aunque solo una minoría los utiliza de forma regular. La motivación predominante no es sexual ni identitaria, sino social: pertenecer a una comunidad, crear y compartir.

Bronies: fans de animales de una serie en la cultura pop

Otra comunidad vinculada a personajes animales humanizados es la de los bronies**, seguidores, en su mayoría adolescentes y adultos, de la serie animada** My Little Pony**: La magia de la amistad.** El término brony surge de la combinación de las palabras inglesas brother (hermano) y pony (poni), que significa “hermano poni”, y se popularizó en internet para describir a los fans que desarrollaron un interés activo por la serie más allá de su público infantil original.

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Con el tiempo, el fenómeno se consolidó como un fandom global. Sus integrantes crean ilustraciones, música, animaciones, historias y productos inspirados en los personajes, además de participar en convenciones, encuentros y comunidades en línea donde comparten contenidos y experiencias relacionadas con el universo narrativo de la serie.

Al igual que ocurre con los f_urries_, su vínculo con lo animal es principalmente cultural, estético y creativo. La participación se basa en el gusto por los personajes, sus valores y su mundo ficticio, no en una identificación personal como animales. La clave, nuevamente, es la afición: se trata de un fandom organizado alrededor de una obra de entretenimiento, no de una expresión de identidad.

Otherkin: identidad no humana en sentido amplio

El término Otherkin se utiliza como una categoría general para describir a personas que consideran que su identidad no es completamente humana. No se trata de una afición ni de una representación artística, sino de una forma de autopercepción que puede tener distintos significados según cada individuo.

En algunos casos, la identificación se relaciona con criaturas mitológicas o espirituales, como dragones, hadas, ángeles o elfos, y en otros puede incluir animales reales. Esta vivencia puede interpretarse de distintas maneras: algunas personas la entienden desde lo espiritual o simbólico, mientras que otras la explican en términos psicológicos o como una forma particular de experimentar la identidad.

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El desarrollo del concepto está estrechamente ligado a comunidades en línea que surgieron en foros y espacios digitales desde finales del siglo XX, donde las personas comenzaron a compartir experiencias de identidad no humana y a construir un lenguaje común para describirlas. Con el tiempo, el término se consolidó como una forma de nombrar una experiencia subjetiva que no depende de disfraces, personajes o fandoms.

A diferencia de las comunidades centradas en el entretenimiento o la creatividad, como los f_urries_ o los b_ronies_, aquí la cuestión ya no es solo representación cultural, sino autopercepción. Para quienes se identifican como Otherkin**, la relación con lo no humano forma parte de su identidad personal, no únicamente de su expresión social o artística.**

Therians: identidad interna con un animal real

Los therians constituyen uno de los grupos más diferenciados dentro de este panorama. La psicóloga Elizabeth Fein, de la Duquesne University, explicó en declaraciones recogidas por New York Post que estas personas describen una identificación interna con un animal no humano, vivida como parte de su identidad profunda.

Esa conexión puede entenderse como psicológica, espiritual o emocional. El animal con el que se identifican se conoce como teriotipo. Aunque reconocen su cuerpo humano, muchos describen comportamientos simbólicos asociados a ese animal, como imitar movimientos, sonidos o formas de interacción, como una manera de expresar su experiencia interna.

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A diferencia de los fandoms o de prácticas como el cosplay, los therians suelen describir esta identificación como involuntaria: no se elige ni se interpreta como un personaje. Tampoco implica creer que su cuerpo físico sea animal ni experimentar alucinaciones, sino sentir una continuidad interna con esa identidad no humana.

Para ellos, no se trata de un juego ni de una afición estética, sino de una vivencia personal que forma parte de su manera de comprenderse a sí mismos. Esa dimensión identitaria es, precisamente, lo que marca la mayor distancia frente a comunidades centradas en la representación o el entretenimiento.

La diferencia clave: afición, representación o identidad

Aunque desde fuera puedan parecer similares, por el uso de accesorios o la imitación de conductas animales, la distinción central entre estas comunidades es conceptual:

  • Furries: fandom creativo centrado en personajes animales antropomórficos.
  • Bronies: fans de una obra específica con personajes animales humanizados.
  • Otherkin: identidad no humana en sentido amplio.
  • Therians: identidad interna vinculada a un animal real.

Mientras los fandoms celebran o representan lo animal como forma de expresión cultural, los Therians describen una identificación personal con ello.

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La expansión de estas comunidades en redes sociales ha aumentado su visibilidad y también la confusión entre términos. Investigadores y miembros de estos grupos coinciden en que reducirlos a una moda o a una estética compartida simplifica realidades distintas.

Todos comparten una referencia simbólica a lo animal, pero no la viven del mismo modo. Para algunos es creatividad, para otros es comunidad, y para otros, identidad. Esa diferencia es la que separa al fandom de la autopercepción, y explica por qué, aunque se parezcan en internet, no son lo mismo.

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