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Lunes 4 de mayo de 2026
Librería Pérgamo en Ibagué, en el barrio La Macarena. Créditos: Pérgamo.

Pérgamo: la librería comunitaria que se toma Ibagué

Librería Pérgamo en Ibagué, en el barrio La Macarena. Créditos: Pérgamo.

Una casa del tradicional barrio La Macarena en Ibagué se convirtió en la primera librería y casa cultural con modelo comunitario de la ciudad. Su agenda cultural, que combina gastronomía, cine, café, fiestas de lectura y encuentros híbridos con autores ya fue premiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y Los Saberes. Le contamos la historia del nuevo refugio literario de Ibagué.

Por: Juan Francisco García

A finales del 2023, tras dos meses de obras y adecuaciones, los ibaguereños fueron testigos de la metamorfosis de una casa tradicional, en el barrio La Macarena, en Pérgamo, la primera librería comunitaria de la ciudad (y del país). 

La idea nació en una conversación entre la economista Gladys Meñaca y Alfonso Reyes Alvarado, rector de la universidad de Ibagué, gracias a un grupo de cocina en común. Luego a la quijotada se sumaron el colegio San Bonifacio de las Lanzas y la Universidad de Ibagué. 

En medio de un largo proceso de ideación sobre el proyecto, fue justamente Meñaca la que puso sobre la mesa la idea de que las personas interesadas en los libros, la lectura y la cultura, tolimenses o no, se vincularan a Pérgamo a través de la compra de acciones. Así, al abrir las puertas en diciembre de 2023, el espacio cultural ya contaba con más de 270 accionistas, de los cuales muchos son niños y jóvenes menores de 20 años, que recibieron una acción como regalo de sus padres o abuelos. 

Hoy, el equipo de Pérgamo tiene 313 socios, dos libreras a tiempo completo, una contadora, una junta directiva de seis miembros y un extenso grupo de libreros voluntarios –los libres anfitriones– que sostienen la operación de la casa. “El respaldo de dos instituciones educativas muy queridas por los tolimenses nos permitió que tanta gente se vinculara al proyecto”, dice Meñaca. 

La casa de dos pisos con sus cuatro salas de libros, una de ellas infantil y otra de libros ya leídos, un café, un patio y un salón para talleres y conferencias, es ya un refugio de encuentro para “jóvenes de todas las edades”

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Pérgamo: metáfora de innovación y creatividad

“El nombre alude a la ciudad griega que compitió con Alejandría y creó el pergamino cuando se les cortó el acceso al papiro; es una metáfora para responder a las presiones inventando algo nuevo”, dice Alfonso Reyes sobre la decisión de nombrar Pérgamo a la nueva librería. 

“El nombre alude a la ciudad griega que compitió con Alejandría y creó el pergamino cuando se les cortó el acceso al papiro; es una metáfora para responder a las presiones inventando algo nuevo”,

Su respuesta tiene un correlato práctico y cotidiano en el funcionamiento del espacio. Para sortear la naturaleza cíclica de la venta de libros, una de las grandes amenazas de cualquier proyecto editorial, en Pérgamo han consolidado una agenda cultural novedosa y audaz que combina la gastronomía y el café, el cine, los encuentros con autores y el uso de la casa para conferencias y talleres. 

Una de las estrategias más promisorias para el año que empieza lleva el nombre de Lecturas compartidas, que,inspirada en la escena literaria neoyorquina en donde tienen el nombre de Reading Parties, consiste en encuentros grupales en los que los participantes, después de leer por una hora y en silencio, comparten con quien quieran y como quieran reflexiones sobre la lectura. Sin haber llevado a cabo la primera edición, ya tienen dos fechas llenas, dice con emoción Meñaca. 

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Además, todos los lunes tiene lugar un club de lectura cuyo ciclo termina, al finalizar el libro, con una cena literaria inspirada en la lectura. ¿La cocinera? Una de las 313 accionistas de Pérgamo. Rodar entre libros, el nombre del club, ha contado en varias ocasiones con autores locales. Juan Fernando Hincapié, autor de La Ley del ex, y Rodrigo Parra Sandoval, escritor de Voto de Tienieblas –que en la sesión final conversó con la premiada poeta tolimense Luz Mary Giraldo– han propiciado dos de los encuentros más memorables hasta la fecha. 

A los encuentros en persona con autores locales se suman, gracias al salón de talleres y conferencias, conversaciones virtuales con autores –y lectores– de otras partes del mundo. “Nuestra actividad literaria cada vez llama la atención y convoca a más autores y eventos literarios. Este año estuvimos en el Hay Festival y logramos contactos muy importantes para enriquecer nuestra programación futura”, asegura Meñaca. 

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La agenda cultural, por su variedad y consistencia, así como su modelo societario comunitario, sin par en el país, han sido reconocidos con estímulos del Ministerio de Culturas, las Artes y los Saberes, impulsos fundamentales para seguir dándole forma a una quijotada que cada vez es menos quimérica. 

En cuanto al famoso punto de equilibrio, la economista explica que el plan es tener excedentes operacionales a partir del próximo año y utilidades en el quinto año, una vez se haya pagado la inversión inicial para adecuar y poner en marcha la casa. 

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De vuelta a los tertuliaderos

“En el siglo pasado hubo en Ibagué los llamados tertualiaderos, espacios en los que los ciudadanos se reunían a conversar bajo cualquier pretexto. Eso se perdió”, dice Alfonso Reyes Alvarado para explicar que uno de los principios fundamentales de Pérgamo es justamente servir de espacio de reunión y conversación. “Con el pretexto del excelente café de nuestra librería, hemos visto cómo cada vez más la gente llega para conversar, para dejar de lado por un rato el ensimismamiento tecnológico de estos tiempos”. 

A su vez, Gloria Meñaca nos dijo que aunque es doloroso cuando los números no cierran a fin de mes a pesar del pletórico esfuerzo de las seis personas asociadas a Pérgamo que se encargan del grueso de la operación, y del trabajo voluntario de los accionistas, “cada vez que llego a la librería y veo a personas mayores, niños, jóvenes leyendo, viendo una película o comprando algún libro, me convenzo de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien y que desfallecer no es una opción”. 

“cada vez que llego a la librería y veo a personas mayores, niños, jóvenes leyendo, viendo una película o comprando algún libro, me convenzo de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien y que desfallecer no es una opción”

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Si bien el plan de ruta es claro y, hasta la fecha, han sido más las victorias que las derrotas, ambos coinciden en que es necesario que más personas se sumen a la comunidad de la librería para que el proyecto se consolide. Pero, sobre todo, en la importancia de que la ciudad entienda que Pérgamo es un espacio abierto, democrático, pensado tanto para los artistas, escritores, poetas y músicos, como para los ciudadanos del común que buscan un espacio en el  que, con los libros y el buen café como excusa, se dé el encuentro, la revelación, la amistad, la buena conversación y la compañía. 

“En Pérgamo nos vemos”, sostienen.

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