Hinchada del Inter de Bogotá. Créditos: Pablo David
Con dos meses de nacido, Internacional de Bogotá va de líder de la liga colombiana, logró 1.700 abonados y está en boca de todos. CAMBIO fue hasta el Estadio Metropolitano de Techo para vivir la experiencia del club por el que el Tylis-Porter Group habría pagado, en cifras no oficiales, 20 millones de dólares.
La noche, limpia por los aguaceros de la tarde, está despejada y carga un frío que hiere. A menos de dos horas del inicio, los alrededores del Estadio Metropolitano de Techo están casi vacíos, silentes, como si en vez de haber atravesado la ciudad para un partido de fútbol, nos hubiera convocado el concierto de un músico caído en la total desgracia.
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Vemos, en grupitos de dos y de tres, a algunos hinchas del Deportivo Cali que toman cerveza y comen perro caliente para calentarse por dentro. La mayoría se niega a aparecer en cámara, y los que lo hacen no dicen nada novedoso sobre su rival de turno. “Que lo compró un grupo extranjero que promete inversión y sostenibilidad”. “Que uno de los inversionistas es Ryan Reynolds, el actor de _Deadpool_” “Que es un club recién nacido que antes se llamaba Equidad”. Todos coinciden en que esta noche el Deportivo Cali está obligado a ganar.
En contraste con la apatía de los hinchas visitantes, los hinchas de Internacional de Bogotá que esperan a que abran las puertas en una de las tiendas de barrio aledañas al estadio se arrojan a la cámara y responden con euforia.
“Desde que se dio la transición de Equidad a Inter, el equipo se siente más fuerte, más activo, con más ganas, ¡Kevin Parra es una bestia de jugador!... todo ha sido muy positivo”, dice el abonado número 28 mientras nos muestra, con el orgullo de quien enseña un talismán, el carné que lo avala como abonado– fundador.
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Nacido en Ibagué, exhincha de Atlético Nacional, el nuevo hincha del tercer equipo de la capital repite con elocuencia el principio identitario de Internacional de Bogotá. “Este club no se hereda, se escoge. Bogotá me lo ha dado todo y ser hincha del Inter es celebrar esta ciudad”.
Internacional de Bogotá: ¿el fútbol se hereda o se escoge?
En el camerino suena salsa a todo volumen. El ambiente es festivo, descontracturado, como si los jugadores del Inter de Bogotá supieran de antemano que esta noche, con tres golazos, mantendrán el liderato, la sorpresa, el misterio.
Wuilker Faríñez, el estelar arquero venezolano que pasó por Millonarios y que sorprendió el mundo atajando para la selección de su país, nos saluda con calidez. Derreck Moncada, Larry Vásquez, Facundo Boné, Agustín Irazoque, las contrataciones más grandilocuentes de la nueva temporada, no se sobreactúan ante la cámara y esperan sin ansias aparentes la orden de saltar a la cancha para calentar.
Quizá porque aparte de Faríñez todavía no hay grandes figuras en el plantel, la atmósfera del camerino es la de un equipo de amigos cuyo trabajo es jugar.
Afuera, en la grama, a la salida del túnel que conecta el camerino con la cancha, un grupo de 20 hinchas seleccionados por el club espera a los jugadores. La experiencia VIP que se ganaron en razón de abonarse y comprar la camiseta, les permite saludarlos, verlos calentar, esperar el pitazo inicial desde las entrañas, junto al cuerpo técnico, el presidente, la prensa y el equipo arbitral. “Desde hoy vamos a venir siempre, esto es muy motivador, las experiencias que ofrece el club, la cantidad de gente que se abonó y que está viniendo a Techo”, dice una de las hinchas que hoy tuvo la suerte de chocar las palmas con los jugadores y de oler el pasto húmedo en el que corre el balón.
“El espíritu rebelde de Internacional de Bogotá llegó para cuestionar lo que ha estado siempre en el fútbol en Colombia y América Latina. ¿Quién dijo que al fútbol lo rige la herencia y que hay que hacerse hincha del equipo del abuelo, del tío o del papá? Más del 48 por ciento de las personas a las que les gusta el fútbol en Colombia no se sienten representados por ningún equipo actual: ahí está nuestra oportunidad para crecer”, declara, también sobre la grama, con los cánticos de la hinchada local de fondo, el director de estrategia del equipo de moda del fútbol colombiano, Mauricio Ucrós.
Liderato, fútbol en paz, el fantasma del descenso
Contradiciendo las declaraciones de uno de los hinchas más optimistas y desenfadados (que minutos antes nos dijo que el descenso no será un problema), el director deportivo, Salvatore Simeone, respondió con gravedad y con acento argentino que la orden es tener los pies en la tierra, asegurar la categoría y evitar sufrir con el descenso el año que viene.
“En consecuencia con la responsabilidad y el momento del equipo, el club se reforzó con jugadores con experiencia internacional y que son de muy alto nivel para la liga colombiana”.
Se refiere, entre otros, al defensa venezolano Carlos Vivas, exjugador del Deportivo Táchira y uno de los goleadores de la noche. Y a Larry Vásquez, el capitán, que empató el partido con un golazo de media distancia. Se refiere, claro, al arquerazo Faríñez que, esta noche, volvió a dar un recital de atajadas imposibles que aseguraron tres puntos contra un rival que, por historia y tradición, viajó a Bogotá con la victoria entre ceja y ceja.
El 3-2 final, que le aseguró al Inter el liderato y un rendimiento del 72 por ciento en el inicio de la liga, se vive en las tribunas con algarabía pacífica.
Un hincha se abraza a los suyos con una máscara de Deadpool. Hay niños, adultos mayores, familias. Trompetas, murga y la tribuna local palpita al son de una canción de Bad Bunny reconvertida en cántico. Ni un solo policía. No hay putazos ni insultos racistas o consignas regionalistas, como es costumbre en todos los estadios del país.
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La escena final es una coreografía compartida entre jugadores e hinchas. Los brazos arriba, aplausos, y el grito de “¡Inter, Inter, Inter” que hace eco, antes de diluirse, por las calles de Kennedy, la ciudad paralela en la que viven más de un millón de personas. Y de la que, si las cosas siguen así, saldrán los nuevos hinchas del equipo que no se hereda, sino que se escoge.
“Esto es una familia. Somos Bogotá, somos extranjeros, Inter nos reúne a todos” dice un hincha que vive en Kennedy y que esta noche se puso la camiseta, la cachucha y la bufanda de su nuevo club.