Saltar a contenido
Lunes 4 de mayo de 2026
Desde hace varios años Medellín enfrenta un aumento en los hospedajes por modalidad de rentas cortas. Crédito imagen: Composición Yamith Mariño.

Desde hace varios años Medellín enfrenta un aumento en los hospedajes por modalidad de rentas cortas. Crédito imagen: Composición Yamith Mariño.

Cuando el turismo desborda la ciudad: conciertos de Bad Bunny reviven tensiones por la vivienda en Medellín

Los tres conciertos del cantante puertorriqueño en el Atanasio Girardot generaron una ola de especulación en los precios de las viviendas para rentas cortas. Aunque se ha hablado mucho de un proceso de gentrificación, el fenómeno en la capital antioqueña es más complejo y ha cambiado incluso el desarrollo inmobiliario de la ciudad.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Los tres días de concierto de Bad Bunny en Medellín le dejarán a la capital antioqueña miles de millones de pesos: hospedajes, restaurantes, venta de merchandising y muchos negocios sacarán provecho de los turistas y locales que llenarán durante tres días el Atanasio Girardot.

El área de Investigaciones Económicas de Fenalco Antioquia estima que la ciudad tendrá un impacto económico superior a los 20 millones de dólares, pero las buenas noticias del “efecto Bad Bunny” se ha visto empañado por un fenómeno de especulación y abuso con alojamientos y rentas cortas.

Desde mediados de la semana varias personas comenzaron a denunciar en sus redes sociales que les estaban cancelando sus reservas para el fin de semana del concierto, para luego, aparentemente, incrementar los precios de los mismos alojamientos aprovechando la alta demanda de hospedajes por el concierto.

En redes sociales como TikTok, X o instagram, los usuarios comenzaron a denunciar tarifas  de hasta 98 millones de pesos por cuatro noches en un apartamento cerca al Parque Lleras; 87 millones por hospedarse en otro apartamento en el Poblado. Millones de pesos por un par de días de alojamiento no solo ofendieron y preocuparon a los usuarios que tenían previsto pasar el fin de semana en la capital antioqueña, sino que llevaron a que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) se involucrara en el caso.  

La capital antioqueña, que a principios de los noventa llegó a ser catalogada como ‘la ciudad más violenta del mundo’ por las cifras de asesinatos, secuestros y otros sucesos, la ciudad se ha recompuesto, y por el contrario ha ganado relevancia en los listados de destinos internacionales recomendados para viajar, e incluso, para jubilarse.

Y justamente Medellín y sus barrios tradicionales, como Poblado o Provenza, ahora están en el mapa de muchos turistas gracias a artistas del género urbano como J Balvin, Karol G y Maluma, oriundos de la ciudad, quienes en sus canciones habitualmente los mencionan y por ende, los promocionan.

%%imagen%%1

Gentrificación, el reclamo de los antioqueños

Desde hace varios años es habitual escuchar popularmente que Medellín se está ‘gentrificando’ con la llegada de extranjeros y ‘nómadas digitales’ que han encontrado en la ciudad un nuevo hogar. El concepto se planteó por primera vez en 1964, cuando la socióloga británica Ruth Glass lo acuñó para referirse a un fenómeno urbano que se venía presentando en Londres.

Los habitantes tradicionales del centro de la ciudad y también de algunas zonas de la periferia comenzaron a verse desplazados por la llegada de la “gentry”, la alta burguesía, que en décadas pasadas vivían en muchos casos en entornos más rurales. Este grupo socioeconómico comenzó a adquirir segundas viviendas en la ciudad, a intervenir casas antiguas y habitar barrios que estaban deteriorados y a invertir en ellos. Al no poderse acompasar con los nuevos moradores de mayor capacidad adquisitiva los obreros y habitantes tradicionales tuvieron que buscar otras zonas más asequibles para vivir.  

En Bitácora Unal, el boletín electrónico de la Universidad Nacional Sede Medellín, el profesor Luis Fernando González Escobar, profesor de la Escuela de Hábitat de la Facultad de Arquitectura de dicha sede de la Universidad analizó hace un tiempo el fenómeno que enfrenta la ciudad. Para González, lo que viene sucediendo en Medellín trasciende el concepto de gentrificación propiamente dicho, y es más bien una “gentrificación simbólica”. 

González ha hablado de que el caso de Medellín no concuerda del todo con la idea de gentrificación, ya que pese a los intentos de los nuevos pobladores de habitar esos espacios tradicionales “se han pauperizado más”, con el crecimiento de la prostitución, la indigencia y la drogadicción. Por eso el experto no lo cataloga con el término desarrollado por Glass.

Otras voces, incluida la propia Secretaría de Turismo de la Ciudad, han hablado más bien de un fenómeno de “turistificación”.

Las rentas cortas: ¿un dolor de cabeza para los arriendos?

El problema con los alojamientos en la ciudad durante los últimos días no ha sido menor. La SIC, liderada por Cielo Rusinque, advirtió a los prestadores de alojamiento turístico que no pueden cancelar unilateralmente reservas ya pactadas para volver a ofrecerlas a precios más altos, especialmente ante la alta demanda por el concierto de Bad Bunny.

“Deben respetarse las condiciones acordadas con los turistas, y el incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta 2.000 salarios mínimos. Si una reserva es incumplida, el turista puede elegir entre recibir un servicio de igual calidad o la devolución o compensación del dinero, según la Ley General de Turismo”, advirtió la autoridad, responsable de la inspección, vigilancia y control de los prestadores de servicios turísticos.

%%recuadro%%1

Buena parte de los reclamos hechos en redes sociales mostraban cancelaciones en plataformas y altos precios en los hospedajes ofrecidos en casas y apartamentos a través de Airbnb o Booking.  

La empresa estadounidense Airbnb aseguró que “las cancelaciones por los anfitriones son poco frecuentes y algunas están fuera de su control”, aunque reconoció que estas situaciones “pueden alterar los planes de los huéspedes y socavar la confianza dentro de la comunidad Airbnb”.

En una respuesta oficial que la empresa compartió con este medio aclaró que si un anfitrión cancela una reserva confirmada o si se determina que el anfitrión es responsable de una cancelación en virtud de la política de cancelación del anfitrión para alojamientos, la plataforma puede imponer tarifas de cancelación y otras consecuencias como bloquear el calendario del anuncio para impedir que el anfitrión acepte otra reserva para ese anuncio específico en las fechas afectadas.

Sandra Restrepo, directora ejecutiva de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), capítulo Antioquia, menciona que la nueva ley de turismo, la 2068 de 2020, exige a las plataformas que los establecimientos que promocionen tengan registro nacional de turismo (RNT), lo que ha ayudado a avanzar en la regulación de este tipo de hospedajes.

“Pero un RNT no te hace legal o que pagues impuestos, es un paso, pero aún hay procesos que se deben regular, porque ese mismo RNT lo emiten las cámaras de comercio, pero no hay una entidad que haga seguimiento, control y verificación permanente”, comenta.

Aunque en el país hay libre competencia, reconoce Restrepo, también hay derechos de los consumidores que se deben respetar. “Es exagerado. Cancelar para subir el precio es algo con lo que no estamos de acuerdo. Los hoteles cancelan por razones de fuerza mayor, por algo que impide mantener la reserva, pero no por este tipo de cosas”, dice.

Datos de AirDNA, una plataforma global de datos que recolecta información pública de rentas y alquileres para estancias corta estima que en Medellín hay actualmente alrededor de 12.000 viviendas dispuestas para este tipo de alquileres, una tendencia que también ha incidido en el mercado inmobiliario tradicional, en los arriendos que pagan los paisas.

%%imagen%%2

“La vivienda turística es algo muy positivo, hace parte de la infraestructura necesaria para atender el turismo en una ciudad, y de hecho, la cantidad de proyectos inmobiliarios con edificios especializados que han entrado en funcionamiento, han mejorado la oferta inmobiliaria”, comenta Federico Estrada García, gerente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia.

Según Estrada, la planeación de proyectos específicos para este tipo de alquileres ha disminuido la presión para viviendas en unidades residenciales, donde se habían visto muchos problemas de convivencia en los últimos años. “Han sido una nueva alternativa de inversión y han desarrollado nuevas capacidades inmobiliarias en la ciudad. Actualmente el 8 por ciento de la vivienda nueva en oferta en el país es para renta corta”, dice.

Estrada celebra que la administración distrital en Medellín ha mejorado la vigilancia y control a este tipo de viviendas y que ahora hay una normatividad clara, pero también le preocupa lo sucedido en los últimos días.

“Definitivamente es una mala práctica, aunque los casos denunciados no son muchos. Es lamentable para una ciudad que viene mostrando un crecimiento tan importante en turismo. Ojalá las mismas plataformas de renta corta y las autoridades controlen esta situación”, advierte.

Los cambios socio urbanísticos no responden a una sola tendencia, y en ocasiones las transformaciones sociales y habitacionales no se acompasan con las normas. La realidad que hoy enfrenta Medellín es la de convertirse en una ciudad turística para millones de extranjeros, y que el encanto de su “eterna primavera” ha cautivado a más de uno que convierte la estancia corta en un alquiler permanente.

Finalización del artículo