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Lunes 4 de mayo de 2026
Donald Trump y Gustavo Petro tuvieron una llamada telefónica que abrió la posibilidad al diálogo entre los mandatarios. Créditos: Kim Vega -CAMBIO

Donald Trump y Gustavo Petro tuvieron una llamada telefónica que abrió la posibilidad al diálogo entre los mandatarios. Créditos: Kim Vega -CAMBIO

Las cinco prioridades que marcarán la reunión entre Petro y Trump en Washington

La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) presentó un análisis sobre los intereses que comparten Colombia y Estados Unidos, pese a sus necesidades distintas. El informe destaca la importancia de la relación económica, política y en defensa, así como los retos y oportunidades que vienen. ¿Cuáles son los puntos clave?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

La tensa relación de los últimos meses entre Colombia y Estados Unidos podría tener un punto de inflexión el próximo 3 de febrero, cuando los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump se reúnan en Washington.

El mandatario colombiano lleva varias semanas preparándose para la visita. Incluso canceló su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, para concentrarse en la reunión con su homólogo estadounidense. Aunque la expectativa por el encuentro es alta, lo cierto es que la relación de Colombia y Estados Unidos depende de mucho más que una reunión entre sus presidentes.

“Es muy viable que se tenga una buena reunión. En el contexto en el que está enmarcada, con las connotaciones que se vienen dando se puede pensar que en la reunión se va a consolidar un relacionamiento directo y el interés en varios puntos de encuentro entre los dos países”, asegura María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia).

Aunque Lacouture reconoce la imprevisibilidad del momento y la incertidumbre que rodea el encuentro entre los dos mandatarios —caracterizados ambos por su personalidad temperamental—, considera que este espacio puede ser una oportunidad para la relación binacional: “No basta querer una mejor relación, lo que importa es tener acciones que generen resultados y beneficios y se amparen en las prioridades”.

Por ello, AmCham analizó los temas prioritarios para los dos países en este momento, así como los retos y oportunidades que se derivarán del encuentro entre Petro y Trump en un año complejo para la relación de años países, especialmente por la coyuntura de las elecciones. “Tampoco habrá reinicio en agosto. Las relaciones entre los países son entre estados, no entre personas y se establece gradualmente una recomposición”, dice su presidenta.

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La relación binacional

La relación con Estados Unidos no es un vínculo abstracto para la nación. Estados Unidos es el ancla comercial para Colombia, como destino del 30 por ciento de las exportaciones y el país de origen del 23 por ciento de las importaciones según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Es decir, uno de cada cuatro dólares del comercio internacional de Colombia depende de ese país.

Además, Estados Unidos es el mayor inversionista extranjero en Colombia. Más de la mitad de las remesas que recibe Colombia vienen de ese país y más de 650 empresas estadounidenses operan en Colombia.

Lacouture advierte que “este va a ser un año de examen para Estados Unidos”, de cara a las elecciones de medio mandato que se realizarán en noviembre y en las que se eligen a los congresistas del próximo periodo y a buena parte de los gobernadores. A la par, en Colombia el 2026 será un año de transición política por las elecciones.

Sin embargo, bajo la administración de Trump, dice la exministra y actual presidenta de AmCham Colombia, la política de seguridad nacional está dando la línea de hacia dónde se está construyendo la política exterior.

“No es solo una política interna: trasciende las fronteras de Estados Unidos y abarca temas de comercio, inversiones y logística. Aunque presenta retos, también presenta oportunidades. Tenemos intereses comunes con necesidades diferentes”, dice Lacouture.  

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Las cinco prioridades de la agenda binacional

El pasado 23 de enero, la canciller Rosa Yolanda Villavicencio habló con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La Cancillería emitió un breve comunicado en el que confirmó que el diálogo tuvo un tono cordial y fue “muy positivo”.

A pesar de ese primer acercamiento bilateral, la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana considera que, aunque la llamada baja la tensión, la dinámica entre los dos países no cambia, pero sí puede recomponerse el 3 de febrero.

Hay puntos comunes se pueden desarrollar a partir de una relación estable, sin decir que somos mejores amigos, pero con buen relacionamiento, con canales diplomáticos y puntos de encuentro”, dice Lacouture. Por eso, AmCham presentó un análisis con cinco prioridades en las que deberían concentrarse los dos países.

Seguridad: drogas y crimen transnacional

El análisis de AmCham destaca este como el primer punto de trabajo de los presidentes. Para Estados Unidos la prioridad es avanzar en resultados verificables, golpes a redes de narcotráfico y el fomento de la cooperación judicial y de inteligencia que permita reducir los riesgos en el hemisferio.

En Colombia, en esa misma línea, los intereses según la entidad están en mejorar la seguridad interna, los indicadores de judicialización, en proteger al país de economías legales y fortalecer los territorios. Por eso AmCham considera que hay necesidades de seguridad compartida.

Migración

Este tema se ha convertido en una de las banderas del Gobierno de Donald Trump, y también es uno de los asuntos cruciales en la agenda binacional. Estados Unidos está propendiendo por flujos migratorios bajo control y retornos ordenados, cooperación operativa y uso de datos para desarticular redes ilegales.

Colombia, por su parte, dice Lacouture, está procurando garantizar retornos dignos, previsibles y gestionables, reducir la captura por redes y fomentar la coordinación regional, especialmente en las fronteras.

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La relación con Venezuela

La incursión de militares estadounidenses en Caracas el pasado 3 de enero, y la extracción del dictador Nicolás Maduro por orden de Trump, ha sido un hecho ampliamente cuestionado, pero que también ilustra los planes de Washington para relacionarse con el resto del hemisferio. Tanto así que para AmCham Colombia es uno de los cinco temas centrales en la relación de los dos países.

En la visión de la entidad, Estados Unidos tiene un interés en la “estabilidad regional y la transición democrática”, lo mismo que en la contención del crimen y en frenar economías ilegales y la influencia de actores extra regionales. Todo esto se puede acompasar con los intereses de Colombia por fortalecer su gobernabilidad y la seguridad fronteriza, además de amortiguar los impactos humanitarios y dar continuidad a la logística y el comercio formal entre los dos países.

China y su infraestructura crítica

Mientras Estados Unidos se ha enfrascado en un enfrentamiento arancelario e ideológico contra China, una pelea que ya había incitado el presidente Trump en su administración anterior al frente de la Casa Blanca, el gigante asiático ha avanzado sigilosamente en América Latina en la promoción de inversiones.

AmCham identificó que entre las prioridades de Estados Unidos está limitar dependencias sensibles y exposición a influencia extra hemisférica, así como contar con salvaguardas verificables en materia de transparencia y de asuntos contractuales. Por el contrario, aunque Colombia está enfocada en la apertura a inversión y cooperación con China, sus necesidades también coinciden porque se identifican temas prioritarios como la importancia de la transparencia contractual y los estándares en manejo de datos.

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Acceso real para comercio e inversión

La relación comercial entre los dos países data de muchos años, pero desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC), en 2012, se ha reforzado el acceso de ciertos productos colombianos a Estados Unidos. En medio de la reconfiguración geopolítica actual, Estados Unidos está buscando socios que sean competitivos, que faciliten el acceso a diferentes productos y que le ofrezcan seguridad jurídica.

Para Colombia, está relación es clave por la relevancia del comercio y la inversión con su socio norteamericano. En ese sentido, AmCham reconoce que el país puede sacar provecho de una mayor predictibilidad operativa, de la atracción de inversión y del aumento del empleo que esto conllevaría.

Una relación en cuatro tiempos

Como bien lo señala Lacouture, el 7 de agosto no se reiniciarán las relaciones con Estados Unidos. Por el contrario, asegura que la relación binacional enfrentará un escenario de cuatro tiempos a lo largo del año.

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  • Fase 1: Entre el mes de enero y el 21 de junio se da la primera etapa, previa a la elección presidencial, que requiere de un “blindaje técnico” en las relaciones, con un momento clave que es el próximo 3 de febrero. Para ello, dice Lacouture, se necesita que el presidente Petro mantenga los canales abiertos, que se mitiguen los incidentes y se maneje una narrativa responsable.
  • Fase 2: El periodo de transición entre la administración actual y el próximo gobierno, entre el 21 de junio y el 7 de agosto, marcará un espacio en el que o se construye o se desaprovecha el espacio para “construir la arquitectura de la relación” hacia adelante. En ese lapso de tiempo, advierte la presidenta de AmCham, se debe avanzar en una agenda de trabajo, con responsables definidos y señales públicas claras.
  • Fase 3: El inicio del nuevo gobierno coincidirá con una fecha clave: el 15 de septiembre, ocasión para el primer examen externo que hará Estados Unidos con relación a la certificación de Colombia en su lucha contra las drogas, asunto en el que el Gobierno de Donald Trump tiene la lupa puesta desde el anterior 15 de septiembre. Para esa fecha, insiste Lacouture, el país necesita tener logros tempranos y así mantener la certificación.
  • Fase 4: Luego del 15 de septiembre, dice AmCham, será el momento para presentar métricas sostenidas que muestren resultados más sólidos con mejores datos, más inversión y acceso real a los mercados de manera sostenida.

Hay que mantener los canales abiertos, y en esa próxima reunión consolidar ese canal abierto entre dos presidentes, cancilleres y pares entre Estados Unidos y Colombia. Tal vez pedir que alcancen una hoja de ruta es mucho, pero hay que blindar los cinco puntos de encuentro”, concluye Lacouture.

Finalización del artículo