El mercado laboral colombiano está registrando las tasas de desempleo más bajas en lo que va del siglo. Crédito imagen: Fotoilustración Yamith Mariño.
El desempleo está en mínimos históricos, pero ¿se están creando empleos de calidad?
Las cifras de desocupación que registra el país son las más bajas en más de dos décadas. Aunque la noticia es positiva, al mirar en detalle las cifras del mercado laboral, la mayoría de los nuevos puestos de trabajo son informales. Esta es la radiografía del mercado laboral con que inicia el 2026.
El desempleo en Colombia está en sus niveles más bajos en lo corrido del siglo XXI. Una noticia positiva por la que saca pecho el gobierno y que muchos sectores celebran. A lo largo del 2025, Colombia registró una tasa de desocupación promedio de 8,9 por ciento, una mejora que se explicó por la mayor generación de puestos de trabajo. Sin embargo, uno de los grandes retos del mercado laboral colombiano no es solo crear empleos, sino crear empleos de calidad.
El año pasado, según las cifras que presentó hace unos días el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el país contó con un total de 23,8 millones de trabajadores, 791.000 más que los observados en 2024, en especial por puestos de trabajo creados en los sectores de mayor aporte: alojamiento y servicio de comida, manufactura, sector público y transporte. En particular, estas cuatro ramas aportaron el 64 por ciento del total de nuevos empleos.
Pero, ¿qué implican estos trabajos para las estadísticas oficiales? En la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane se mide si una persona está ‘ocupada’ o no. Para hacerlo, le pregunta a los colombianos si durante el período de referencia — la semana anterior a la encuesta—, trabajaron por lo menos una hora remunerada; si no trabajaron, pero tenían un trabajo o negocio, o si trabajaron por lo menos una hora aunque no recibieron remuneración.
Esta es la definición que maneja el DANE para la población ocupada, y cobija dentro de ella a trabajadores formales e informales. La tasa de informalidad en Colombia se ubica en 55,7 por ciento de los trabajadores; es decir, seis de cada diez ocupados en Colombia son informales, y el año pasado se registraron en el país 10,5 millones de trabajadores formales frente a 13,2 millones de trabajadores informales.
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¿Qué tipo de empleos se están creando en Colombia?
Aunque el año pasado aumentó el número de trabajadores, no solo crecieron los empleados formales; también los informales. En el balance anual se destaca que, de los 791.000 puestos de trabajo nuevos que creó la economía colombiana en 2025, 399.000 eran informales y 393.000 formales; es decir, se crearon más empleos informales que formales.
Andrés García Suaza, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, menciona que esa tendencia decreciente en el desempleo durante 2025 contrastó con un aumento en el número de trabajadores informales. “Tenemos muchos más ocupados, lo que significa menos personas en situación de desempleo, pero parte de ese empleo se está generando en sectores o actividades asociadas a la informalidad”, comentó.
Las estadísticas detalladas muestran que durante 2025 la mayoría de los empleos que se generaron eran de labores como el expendio a la mesa de comidas preparadas y el expendio a la mesa de comidas preparadas en cafeterías, es decir, en restaurantes, con 143.000 plazas laborales. En las manufacturas se crearon 142.000 empleos, concentrados en la confección de prendas de vestir, elaboración de productos de panadería y fabricación de muebles.
En el sector público el aporte fue de 35.000 empleos el año pasado, mientras que los establecimientos educativos generaron 34.000 empleos y las actividades en hospitales y clínicas emplearon a 26.000 personas más que en 2024.
“Se está jalonando actividad económica, pero los empleos que se están generando quizás no son los empleos de alta productividad que se quisieran generar”, cuestiona el académico.
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Además de los diferentes sectores, otro indicador que refleja el tipo de empleo que se está creando es la posición ocupacional, el rol del trabajador. En Colombia, la mayoría de los trabajadores son empleados particulares, cerca de 10,5 millones de personas, pero también hay un grupo importante, los trabajadores por cuenta propia, que generalmente se asocia a empleados independientes o trabajadores en condiciones informales.
A inicios de 2025 había cerca de 9,3 millones de personas que trabajaban por cuenta propia. A lo largo del año este grupo fluctuó y se llegaron a registrar más de 10 millones de personas en ese tipo de ocupación, a pesar de que se revirtió esa tendencia en diciembre, un mes caracterizado por el repunte del empleo por la temporada de fin de año y el país cerró 2025 con 9,6 millones en el ‘auto empleo’.
Dewin Pérez, docente de economía de la Universidad de Cartagena y PhD en ciencias económicas, menciona que uno de los logros más significativos de la economía colombiana en 2025 fue el desempeño del mercado laboral nacional, “que ha ubicado la tasa de desempleo en los menores porcentajes históricamente conocidos en muchas décadas para la economía nacional”.
El académico sí considera que durante 2025 no solo se creó más empleo, sino también de mejor calidad, a pesar de que la tasa de informalidad laboral en la economía nacional es estructuralmente alta y es algo “que debe seguir preocupándonos”.
Pérez explica que en 2025 se dio una leve recomposición de la estructura del mercado laboral nacional a favor de los empleos de mejor calidad y que la categoría de empleados particulares creció durante el año levemente por encima de los empleos denominados ‘por cuenta propia’, con una relación de crecimiento de 3,6 y 3,2 por ciento, respectivamente.
“Los primeros suelen estar asociados a empleos productivos formales, con protección social y mejores condiciones laborales, mientras que los segundos suelen ser auto empleos, en la mayoría de los casos economías de rebusque. Por eso se refuerza la idea de la mejora cualitativa del mercado laboral”, dice el experto.
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La creación de mayores empleos formales es clave, porque es la puerta de entrada a mejores condiciones salariales, el acceso a cotizaciones de pensión y de aseguramiento en salud.
Lilia Rodríguez, vicepresidente nacional de riesgos laborales y SST de la firma Gallagher Colombia destaca que “más de la mitad de los trabajadores colombianos desempeñan sus labores sin acceso al sistema de seguridad social”, y que por esto mismo los trabajadores informales quedan más expuestos a riesgos como accidentes laborales, enfermedades graves o problemas financieros, lo que incrementa su vulnerabilidad económica y la de sus familias.
Salarios bajos: el problema de los trabajadores colombianos
Si bien las estadísticas pueden mostrar un mejor panorama en el mercado laboral, al reto de crear más empleos de calidad en el mercado laboral se suma el problema de los salarios, pues casi la mitad de los trabajadores ganan menos de un salario mínimo y la mayoría de trabajadores colombianos están muy cerca de ese nivel de remuneración.
A finales del año pasado, en el marco de las discusiones del salario, se presentaron las últimas cifras nacionales sobre el panorama salarial del país. En ellas llamó la atención que más de 11 millones de trabajadores reciben menos de un salario mínimo al mes, lo que automáticamente los ubica como trabajadores informales.
De hecho, solo cerca de 2,4 millones de personas devengan un salario, alrededor del 10,1 por ciento de los trabajadores. Es decir, uno de cada diez. Pero si se mira en detalle los datos de los asalariados, el grueso de los trabajadores también recibe un ingreso muy cercano al salario básico de los trabajadores colombianos.
Al cierre del año pasado cerca de 6,8 millones de personas ganaban entre uno y dos salarios mínimos, el 25 por ciento de los trabajadores, y otros 1,6 millones que estaban entre dos y tres salarios mínimos en el país. Apenas el 6 por ciento de la población ocupada, 1,5 millones de personas, recibían en 2025 más de tres salarios mínimos al mes.
Por eso, el aumento del 23 por ciento del salario mínimo, muy por encima de los parámetros técnicos habituales, es un reto para el mercado laboral en 2026.
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Un análisis elaborado por el banco estadounidense JP Morgan para el caso colombiano destaca que “el mercado laboral venía a toda marcha antes del aumento del salario mínimo”.
Los analistas reconocen que si bien la autoridad estadística no publica una serie salarial completa, los datos de los sectores manufacturero y minorista sirven como indicadores útiles y promediar estos dos sectores “proporciona una estimación razonable de la evolución de los salarios nominales y reales”.
Según JP Morgan, en el último trimestre los salarios reales aumentaron un 2,75 por ciento anual. “Esperamos que los salarios reales mantengan una trayectoria ascendente tras el aumento del salario mínimo; no anticipamos una reversión significativa en la creación de empleo ni en la tasa de desempleo”, indica el reporte.
En el plano local, otras visiones sí creen que puede haber riesgos mayores para el mercado laboral en 2026 por cuenta del salario mínimo. Un análisis publicado por el equipo de investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá advierte que el 2026 apunta a ser “un año de ralentización de la tendencia de recuperación del mercado de trabajo”.
Por un lado, dicen los analistas, el incremento del salario mínimo de 23 por ciento que, en términos reales, se consolidó como el mayor ajuste en la historia, podría derivar una reducción de las nóminas del sector formal ante el mayor costo.
Si a esto se añade el cambio de postura del Banco de la República hacia un terreno más contractivo, lo que implica tasas de interés más elevadas a las observadas en 2025, el empleo podría verse afectado. Por eso el equipo de investigadores anticipa un repunte del desempleo a niveles mayores a 9,0 por ciento.
Las brechas que persisten
Aunque en términos generales el mercado de trabajo está bien, hay brechas importantes que aún no ha logrado resolver la economía colombiana. La primera es la de género. En 2025 se redujo la tasa de desocupación tanto para los hombres como para las mujeres. En el caso de ellos el desempleo se ubicó en 7,0 por ciento mientras que para ellas fue de 11,4 por ciento. Un año atrás estos indicadores estaban, respectivamente, en 8,2 y 12,7 por ciento.
Sin embargo, la diferencia entre la tasa de desempleo de los hombres y las mujeres, la brecha de género, se mantuvo intacta, con una reducción de apenas 0,1 puntos porcentuales, pues pasó de 4,5 puntos en 2025 a 44 puntos en 2025.
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Las diferencias entre lo urbano y lo rural también son palpables en el mercado laboral, y son otro de los retos que también tendrá en 2026. En las principales ciudades y áreas metropolitanas del país el indicador de informalidad está en 42,2 por ciento de los trabajadores, mientras que en las zonas rurales asciende al 83,5 por ciento de los empleos.
De igual forma, el desempleo juvenil, aquel que corresponde a los jóvenes entre 15 y 28 años, sigue mostrando tasas mucho más altas frente al dato general. El año pasado se logró una corrección importante en este indicador, que pasó de 17,4 por ciento a 15,3 por ciento, pero sigue siendo casi el doble que la tasa de desempleo nacional.
El mercado laboral no solo tiene el reto de crear empleos, sino que sean empleos de calidad. Que le permitan a los trabajadores estar dentro del mercado formal y con ello acceder a seguridad social, a salud y aportes a pensión. Si bien la tasa de desocupación ha mostrado en los últimos meses una mejora considerable, la tarea en 2026 no solo será mantenerla en esos niveles, sino también mejorar el tipo de plazas laborales relacionadas a ella.