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Lunes 4 de mayo de 2026
Diego Mora, CEO de BlackRock para Colombia, Perú y Centroamérica. Crédito imagen: BlackRock.

Diego Mora, CEO de BlackRock para Colombia, Perú y Centroamérica. Crédito imagen: BlackRock.

'Ante la apretada situación fiscal de Colombia, la fórmula es el crecimiento económico': Diego Mora, CEO de BlackRock para Colombia

El CEO para Colombia, Perú y Centroamérica del mayor gestor de activos del planeta conversó con CAMBIO sobre la situación económica y fiscal de Colombia. También sobre la visión de BlackRock del país tras la decisión de Fitch de bajar la calificación crediticia, y sobre cómo deberían invertir los colombianos.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

En 1988, un grupo de ocho inversionistas, economistas, empresarios y empresarias estadounidenses, liderado por el financiero Larry Fink, se reunió en Nueva York con la idea de crear una compañía. Su idea era sencilla: manejar los activos de sus clientes de la mejor manera con un enfoque especial en la gestión de riesgos. Así nació BlackRock.

Hoy, la empresa es la gestora de activos más grande del planeta. Tiene 70 oficinas en más de 30 países e inversionistas de más de un centenar de naciones. Este año alcanzó los 13,4 billones de dólares en activos gestionados, una cifra comparable a casi el 45 por ciento del PIB de Estados Unidos. Sus inversiones abarcan desde las de grandes fondos de capital hasta los fondos de pensiones, como los colombianos, así como las de personas del común que invierten en el mercado de valores.

En Colombia,  Diego Mora es quien está al frente de BlackRock. Sencillo, de gestos amables, este economista reparte su vida entre su esposa y sus tres hijos, su gusto por el running, la natación, el fútbol y la lectura. Mientras tanto, comanda la operación del gigante de las inversiones tanto en Colombia como en Perú y Centroamérica. El próximo año cumplirá dos décadas con la compañía: “una eternidad”, a su parecer, pero sin duda un camino interesante.

Mora comenzó a trabajar para la firma en San Francisco en 2006. Tras graduarse de la Universidad de Los Andes, trabajó un par de años en Colombia en Citibank y Old Mutual. Luego viajó a hacer un MBA en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se vinculó al equipo de América Latina de Barclays Global Investors, firma que BlackRock compró en 2009.

Así fue como Mora terminó en Brasil, un país en el que ayudó a abrir la oficina local. Allí duró cuatro años y tuvo a dos de sus hijos antes de volver en 2012 a su país para liderar la apertura de las oficinas en Bogotá.

El economista conversó con CAMBIO desde su oficina, al norte de Bogotá, sobre la operación de la compañía en el país, la visión de la multinacional sobre la economía colombiana ante la compleja situación de las finanzas públicas y la reciente baja de nota de la calificadora Fitch Ratings y también sobre cómo invierten y cómo deberían invertir los colombianos.

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CAMBIO: Ustedes son el mayor gestor de activos del mundo, pero, ¿qué hace exactamente BlackRock? ¿En qué consiste su negocio?

Diego Mora: BlackRock es un gestor de activos. Eso significa que ayudamos a personas e instituciones a alcanzar sus objetivos financieros gestionando recursos, o plata, de terceros. Los más de 13 billones de dólares que administramos no son de BlackRock; pertenecen a inversionistas institucionales y personas naturales que nos han confiado su dinero.

Nuestro deber fiduciario es cuidar esos recursos y gestionarlos de manera responsable para ayudar a cumplir objetivos como una pensión digna, educación u otros proyectos de largo plazo. Para lograrlo, invertimos en empresas y proyectos productivos, lo que genera un impacto tangible en la economía: empleo, crecimiento económico e infraestructura.

CAMBIO: ¿Qué tipo de inversiones hacen?

D.M.: Por ejemplo, en Colombia tenemos fondos de infraestructura financiados principalmente con recursos de fondos de pensiones y aseguradoras, es decir, del ahorro de los colombianos. Eso tiene beneficios múltiples como mejores pensiones, generación de empleo y crecimiento económico, ya que estos fondos han financiado proyectos carreteros y cada uno genera entre 3.000 y 5.000 empleos en las zonas donde se construyen.

Además, tenemos otro rol muy importante: acercar el mundo de las inversiones a todo tipo de personas. No sólo a economistas o financieros. Todos tenemos necesidades financieras y la responsabilidad de invertir para cumplirlas. Esto lo hacemos, por ejemplo, a través de los ETFs —fondos negociados en bolsa—, que permiten que cualquier persona construya portafolios diversificados de forma eficiente. El mismo ETF que compra un fondo de pensiones lo puede comprar cualquier inversionista individual.

CAMBIO: BlackRock está presente en Colombia desde 2012 y usted lideró esa expansión. ¿Qué los llevó a invertir en el país?

D.M.: Vimos varios factores clave: una economía estable en el largo plazo, a pesar de los vaivenes; un perfil demográfico favorable, y un marco institucional sólido para la inversión local y extranjera. Todo eso nos llevó a fortalecer nuestra presencia en Colombia.

El primer paso fue lanzar en 2011 el primer ETF del país, el ICOLCAP, incluso antes de abrir la oficina local. Este ETF facilita el acceso a las 20 principales compañías colombianas a través de una sola operación.

Luego vino un segundo hito muy importante: la inversión en infraestructura. En 2015 iniciamos conversaciones con el Gobierno alrededor del programa de carreteras 4G. Colombia tiene un marco institucional de infraestructura de primer nivel, comparable con países desarrollados. Eso permitió lanzar en 2016 el primer fondo de deuda de infraestructura del país. El segundo fondo se lanzó en 2022 y fue el fondo privado más grande en la historia de Colombia.

Y destaco también que 2021 hicimos el listado de ETFs internacionales en el Mercado Global Colombiano, que es una plataforma de negociación en la Bolsa de Valores de Colombia en la que se negocian valores extranjeros. Y ahí la gente puede comprar acciones de Apple, o de Microsoft, por ejemplo, pero también ETFs internacionales. Esto democratizó el acceso a inversiones internacionales. Hoy, desde una cuenta local, cualquier persona puede invertir en acciones globales, bonos internacionales o ETFs diversificados.

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CAMBIO: ¿Cuáles son los principales proyectos de infraestructura en los que han invertido en Colombia?

D.M.: Por tratarse de fondos privados, es información que no puedo divulgar en detalle. Sin embargo, en términos generales, los fondos han financiado nueve proyectos carreteros, tanto de iniciativa pública como privada. La mayoría ya tiene un avance superior al 90 por ciento, entrando en fase de operación y mantenimiento. Esto mejora la productividad del país y los retornos para los fondos de pensiones.

CAMBIO: Además de infraestructura y ETFs, ¿en qué otros sectores están invirtiendo?

D.M.: Desde portafolios internacionales, BlackRock invierte en deuda pública y corporativa local, así como en acciones colombianas.

CAMBIO: ¿A cuánto ascienden los activos que administran en Colombia?

D.M.: Las inversiones de BlackRock en Colombia, incluyendo recursos locales y extranjeros, rondan aproximadamente los 9.000 millones de dólares. Además, hay inversiones de colombianos en el exterior a través de nuestros productos.

CAMBIO: Tras la reciente rebaja de calificación de Fitch, ¿qué tan atractivo sigue siendo Colombia para BlackRock?

D.M.: Nuestro compromiso con Colombia es de largo plazo. Las inversiones en infraestructura, por ejemplo, son fondos a 20 años. Existen preocupaciones fiscales, sin duda, pero también grandes oportunidades de crecimiento, especialmente en infraestructura.

La situación fiscal compleja no es exclusiva de Colombia; es una realidad global. Estados Unidos, Europa y Japón enfrentan desafíos similares. En este contexto, el capital privado será clave para financiar infraestructura, ya que los gobiernos tienen restricciones presupuestales y no hay recursos públicos necesarios para suplir necesidades de infraestructura en carreteras, colegios u hospitales. Esto abre una gran oportunidad para inversionistas a nivel mundial.

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CAMBIO: ¿Cómo ve la situación fiscal de Colombia hacia adelante?

D.M.: Las finanzas públicas están apretadas actualmente y también lo estarán para el gobierno entrante y la fórmula para salir de situaciones fiscales apretadas es el crecimiento económico. Para ello es clave mantener un entorno económico y regulatorio favorable a la inversión. América Latina está en la intersección de grandes tendencias globales como la Inteligencia Artificial, los cambios demográficos y temas geopolíticos que abren la puerta al nearshoring. Los países que sepan aprovecharlas podrán enfrentar mejor sus retos fiscales.

La solución a las situaciones fiscales retadoras pasa por apretarnos el cinturón como se debe, pero también por propender por un crecimiento económico que ayude a solucionar estas coyunturas, y por aprovechar las oportunidades que permite el entorno macroeconómico. 

CAMBIO: ¿Qué tanto incide la incertidumbre política en un inversionista como ustedes?¿qué cambió para BlackRock con el Gobierno de Gustavo Petro?

D.M.: Prefiero no hablar de política.

CAMBIO: Hace unos días BlackRock presentó su nuevo reporte de pronósticos para 2026 en el que identifican tres grandes tendencias para América Latina: Inteligencia Artificial, transición energética y tensiones geopolíticas. ¿Cuáles son los retos para la economía colombiana?

D.M.: Nuestro outlook se estructura en tres grandes pilares. Generalmente, estos pronósticos se enfocan en temas como la inflación, el crecimiento económico o las tasas de interés, pero nuestro reporte es un poquito diferente.

El primer pilar es “lo micro siendo lo macro”. La inversión en Inteligencia Artificial es tan grande y tan rápida que los efectos a nivel empresa están teniendo impactos macroeconómicos. De aquí a 2030 se estima una inversión global entre 5 y 8 billones de dólares en IA, comparable a 40 años de inversión en tecnología, pero en la mitad del tiempo. La clave es entender si los ingresos van a justificar esas inversiones. Esto tiene implicaciones de portafolio. Creemos que la Inteligencia Artificial puede elevar el crecimiento económico estructural, especialmente en Estados Unidos.

El segundo pilar es el endeudamiento. Se necesita deuda para financiar esas inversiones que no pueden ser financiadas por gobiernos, sino por capital privado. Las grandes compañías tecnológicas tienen balances sólidos y están aumentando su endeudamiento, lo que presiona las tasas de interés de largo plazo porque tendremos una economía más endeudada. Por eso somos cautelosos con los bonos del Tesoro de Estados Unidos y vemos oportunidades en renta fija de mercados emergentes.

El tercer pilar es la diversificación. Típicamente, cuando se construye un portafolio se solía buscar crecimiento en el capital, vía inversiones en acciones, y se buscaba diversificar con renta fija, para generar ingresos y tener un portafolio menos volátil. Pero la correlación entre renta fija (bonos) y renta variable (acciones) ha aumentado, y esos activos de renta fija que eran diversificadores lo son cada vez menos. Por eso buscamos nuevas fuentes de diversificación que generen retornos diferenciados a estos temas de inteligencia artificial, como el crédito privado y la infraestructura.

CAMBIO: Algunos expertos hablan de una posible burbuja de la IA. ¿Usted qué opina?

D.M.: No la vemos. La demanda de capacidad de cómputo no se limita a la IA; la nube sigue siendo fundamental. Además, la clave está en diversificar la exposición y no concentrarse solo en las grandes tecnológicas, sino en cómo la IA impacta a toda la economía.

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CAMBIO: Con este panorama, ¿qué recomendaciones daría a los colombianos que quieren invertir?

D.M: Lo más importante no es en qué invertir, sino comenzar a invertir. La mayoría de las personas en Colombia no invierte y tiene sus ahorros en cuentas bancarias donde la inflación se los consume.

La clave es construir portafolios según el perfil y el horizonte de inversión. Para objetivos de corto plazo, instrumentos conservadores, como los CDT; para el largo plazo, portafolios diversificados con exposición a activos de riesgo.

CAMBIO: ¿Los colombianos invierten menos frente a otros países similares?

D.M: Comparados con otros países de la región, los colombianos tienen una mayor concentración en inversiones renta fija de corto plazo, con una rentabilidad más predecible, y una menor diversificación. Existe una aversión al riesgo y un fuerte sesgo local, conocido como ‘home bias’. Sin embargo, esto está cambiando. Solo este año, inversionistas colombianos invirtieron cerca de 250 millones de dólares en ETFs del Mercado Global Colombiano, que ofrece opciones eficientes y de bajo costo que permiten acceder a mercados globales y construir mejores portafolios para cualquier tipo de inversionista.

Veo un interés creciente en invertir y en aprender con diferentes recursos sobre cómo invertir, es una tendencia clara hacia una mayor educación financiera y a la diversificación para construir mejores portafolios.

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