Foto: Colprensa/Prensa/Redes sociales
Cambios en la jornada laboral, nocturnas y horas extra en Colombia en 2026
A partir de 2026 se completará la reducción de la jornada laboral en Colombia y entrarán en vigor cambios clave en horas de trabajo, recargos nocturnos, domingos y festivos, y beneficios como el día de la familia. Esto es lo que deben saber trabajadores y empleadores sobre la aplicación gradual de los cambios que trajo la última ley laboral.
Por: Juan David Cano
Tras la aprobación de la reforma laboral en junio de 2025, Colombia entró en una etapa de implementación gradual de cambios que transforman la forma en que se organiza y remunera el trabajo. Aunque varias medidas ya están en marcha, 2026 será el primer año en el que se verá el impacto más claro y completo, tanto en la jornada laboral como en los costos laborales para las empresas y en los derechos de los trabajadores.
Así quedará la jornada laboral en 2026
El cambio más visible será la reducción definitiva de la jornada laboral semanal. En este 2025, el máximo permitido pasó de 46 a 44 horas semanales. A partir del 15 de julio de 2026, la jornada máxima quedará fijada en 42 horas semanales, sin que esto implique una reducción del salario.
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Esta reducción aplica para trabajadores del sector privado y público que tengan contrato laboral, incluidas las trabajadoras domésticas a tiempo completo, tanto internas como externas. La norma no obliga a trabajar menos días, pero sí a reorganizar los horarios para que el total semanal no supere ese límite. En la práctica, muchas empresas deberán ajustar turnos, redistribuir descansos o acortar jornadas diarias para cumplir con la nueva duración legal del trabajo.
Desde cuándo empieza la hora nocturna y por qué cambia
Uno de los ajustes que empieza incluso antes de 2026 tiene que ver con la jornada nocturna. Desde el 25 de diciembre de este 2025, el trabajo nocturno ya no comienza a las 9:00 de la noche, como ocurría antes, sino a las 7:00 de la noche, y se extiende hasta las 6:00 de la mañana del día siguiente.
Este cambio amplía el número de horas que deben pagarse con recargo nocturno, lo que impacta directamente sectores como comercio, vigilancia, transporte, salud, hotelería y restaurantes. Para los trabajadores significa una mejor remuneración por las horas en la noche; para los empleadores, un ajuste en los costos de nómina.
Domingos y festivos: un recargo que seguirá subiendo y que no se puede ignorar
Otro punto central de la reforma es el pago por trabajo en días de descanso obligatorio. El recargo, que durante años fue del 75 por ciento, ya subió al 80 por ciento tras la entrada en vigor de la reforma.
Pero el aumento no se detiene ahí. Desde el 1 de julio de 2026, el recargo por trabajar domingos y festivos será del 90 por ciento, y en 2027 llegará al 100 por ciento, es decir, el pago doble por cada hora trabajada en esos días.
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Este incremento progresivo busca mejorar la compensación por sacrificar el descanso, aunque también representa un reto para empresas que operan de forma permanente los fines de semana.
Qué pasará con el día de la familia en 2026
Uno de los temas que más dudas genera es el llamado día de la familia, el beneficio que permite a los trabajadores contar con dos días al año para compartir con su núcleo familiar.
Este derecho sigue vigente hasta el primer semestre de 2026, pero dejará de ser obligatorio a partir del 15 de julio de ese año, cuando se complete la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales. La lógica detrás es que el tiempo libre adicional que se gana con una jornada más corta reemplaza ese beneficio específico.
Eso no significa que desaparezca por completo. Las empresas pueden seguir otorgándolo de manera voluntaria o por acuerdo con sus trabajadores, pero ya no será un derecho exigible por ley desde la segunda mitad de 2026.
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Contratos, estabilidad y lo que sigue de la reforma
Más allá de los horarios, la reforma laboral refuerza la idea de que el contrato a término indefinido sea la regla general, limita el uso prolongado de contratos temporales y fortalece derechos en modalidades como el trabajo remoto y el contrato de aprendizaje.
Aunque muchas de estas normas ya están vigentes, 2026 será el año en el que se empiece a medir su impacto real en el empleo, la formalización y la economía. Para los trabajadores, los cambios apuntan a mayor estabilidad y mejor remuneración del tiempo trabajado. Para las empresas, implican ajustes operativos y financieros que deberán incorporarse de forma permanente.