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Supersociedades ordena la reorganización del Deportivo Pereira: ¿qué implica y qué viene ahora para el club?
La Superintendencia de Sociedades decretó de oficio el inicio del proceso de reorganización empresarial del Deportivo Pereira F.C. S.A, aunque el club tiene patrimonio positivo. ¿Qué está pasando y qué implicaciones tiene para el equipo?
Por: Juan David Cano
La Superintendencia de Sociedades decretó de oficio el inicio del proceso de reorganización empresarial del Deportivo Pereira, una figura prevista en la Ley 1116 de 2006 para empresas que, pese a conservar viabilidad patrimonial, han dejado de cumplir oportunamente con sus obligaciones financieras.
La decisión fue adoptada mediante el auto 2026-01-023551 del 22 de enero y se hizo pública este 23 de enero, apenas días después de que la misma entidad sometiera al club matecaña al máximo nivel de control, tras advertir una situación crítica de orden jurídico, contable y administrativo. El paso de control a reorganización marca un cambio sustancial: ya no se trata solo de vigilancia reforzada, sino de la entrada formal a un régimen de insolvencia.
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Una decisión que llega tras el sometimiento a control
El pasado 16 de enero, la Supersociedades había sometido al Deportivo Pereira F.C. S.A. al nivel más alto de supervisión que puede ejercer sobre una empresa: control. En ese momento, la entidad explicó que había identificado debilidades persistentes en el manejo administrativo, el gobierno corporativo y la información financiera del club, así como incumplimientos laborales y sanciones previas.
Ese control implicaba acompañamiento técnico, exigencia de planes de mejoramiento y la posibilidad de autorizar o restringir decisiones clave. Sin embargo, el análisis posterior permitió establecer que los problemas del club no se limitaban a fallas de gestión, sino que habían escalado a una pérdida efectiva de capacidad de pago, lo que obligó a activar un mecanismo más profundo.
En otras palabras, la reorganización no reemplaza el control, sino que es consecuencia directa de él, al evidenciarse que el deterioro financiero ya no podía corregirse únicamente con medidas preventivas.
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Las cifras que llevaron a la reorganización
La Dirección de Supervisión de Asuntos Especiales de la Supersociedades verificó que, con corte al 31 de agosto de 2025, el Deportivo Pereira registraba una cesación de pagos por 11.252 millones de pesos, cifra que equivale al 50,40 por ciento del total de sus pasivos.
Estas obligaciones vencidas superaban los 90 días y correspondían a múltiples acreedores, entre ellos la Dian, otros clubes deportivos, proveedores y accionistas. En algunos casos, las deudas con accionistas presentaban moras superiores a los 240 días, un indicador que, para el régimen de insolvencia, evidencia un incumplimiento estructural y no meramente coyuntural.
Sin embargo, la Supersociedades fue enfática en aclarar que el club no se encuentra en quiebra. De acuerdo con la información financiera revisada, al 30 de octubre de 2025 el Deportivo Pereira reportaba activos por 45.804 millones de pesos, frente a pasivos por 23.399 millones, lo que demuestra la existencia de patrimonio positivo y, por tanto, viabilidad para intentar su recuperación.
¿Qué es la reorganización y por qué no significa liquidación?
La reorganización empresarial es un proceso judicial y administrativo diseñado para rescatar empresas viables que atraviesan dificultades financieras. A diferencia de la liquidación, su propósito no es cerrar la compañía ni vender sus activos, sino ordenar sus deudas y restablecer su capacidad de pago.
En la práctica, la apertura del proceso implica que las obligaciones del club se concentran en un solo escenario de negociación, evitando embargos individuales y permitiendo que los acreedores participen en la construcción de un acuerdo común. El Deportivo Pereira puede seguir operando, disputar competencias deportivas y generar ingresos, pero bajo reglas estrictas y con limitaciones relevantes en su manejo financiero.
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Desde ese momento, la administración pierde casi toda su autonomía en materia económica, ya que las decisiones más sensibles deben ajustarse a las reglas del proceso y a la supervisión de la autoridad.
El rol del promotor y el plan de recuperación
Para conducir la reorganización, la Supersociedades designó como promotor a Rodrigo de Jesús Tamayo Cifuentes, auxiliar de justicia especializado en insolvencia empresarial. Su función será verificar la información financiera del club, coordinar la relación con los acreedores y estructurar el acuerdo de reorganización que permita normalizar las obligaciones vencidas.
El club plantea dentro de su plan de negocios una serie de ajustes deportivos y administrativos, el fortalecimiento de su cantera, la gestión de nuevos patrocinadores y la optimización de ingresos provenientes de taquillas, publicidad y derechos de televisión. La viabilidad de estas medidas será evaluada dentro del proceso y condicionará el éxito de la reorganización.
Lo que está en juego para el Deportivo Pereira
Para la Supersociedades, el proceso no solo busca proteger a los acreedores y trabajadores del club, sino preservar una institución que cumple una función social y económica en la región. Así lo expresó el superintendente Billy Escobar Pérez:
“El fútbol profesional colombiano es un sector que mueve empleos, tejido empresarial y valor social en las regiones. Por eso, desde la Superintendencia actuamos con firmeza para garantizar que los clubes con deportistas profesionales cumplan sus obligaciones y mantengan su operación. Acompañar estos procesos no solo protege a los acreedores y trabajadores, sino que preserva instituciones que son patrimonio deportivo del país. La reorganización es una herramienta para estabilizar y recuperar empresas que cumplen funciones esenciales para la economía y la comunidad en general”, dijo.
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El futuro del Deportivo Pereira dependerá ahora de su capacidad para negociar y cumplir un acuerdo de reorganización creíble. Si el proceso avanza de manera exitosa, el club podrá superar la crisis financiera y salir del régimen de insolvencia. Si fracasa, el escenario podría escalar hacia una liquidación judicial, una posibilidad que, por ahora, la autoridad busca evitar.