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Lunes 4 de mayo de 2026
¿Qué pasó en Alemania?

El próximo canciller (jefe de Gobierno) será seguramente el líder de la CDU, Friedrich Merz, hombre de negocios multimillonario de 69 años.

Foto: REUTERS

¿Qué pasó en Alemania?

Eduardo Sánchez, corresponsal de Cambio en Europa, analiza el resultado de las elecciones alemanas.

Por: Eduardo Sánchez

En medio de una importante crisis económica y política, Alemania, quinta potencia económica mundial y primera europea, celebró este domingo 23 de febrero unas elecciones anticipadas para elegir los 630 escaños de su parlamento (Bundestag).

Con una participación récord del 82,5 por ciento, las elecciones fueron ganadas por la CDU, que junto con la CSU (Unión Cristiana Social), su socio más conservador de Baviera, obtuvieron un 28,5 por ciento, un 4,4 por ciento más que en las elecciones anteriores de 2021, aunque por debajo del 30 por ciento esperado. Los tres socios de la actual coalición tuvieron resultados por debajo de los de 2021: los social-demócratas, 9,3 por ciento menos, con un 16,4 por ciento, la mayor derrota de su historia; los Verdes, 3,1 por ciento menos, con un 11,6 por ciento; los liberales, un 7,1 por ciento menos, con un 4,3 por ciento. El caso de este último partido es el más dramático: partido bisagra, miembro de todas las coaliciones de gobierno, desaparece del parlamento al no cumplir con la exigencia de un 5 por ciento mínimo de votos.

Pero, al lado de la CDU, el gran vencedor de las elecciones es la AFD, que con un 20,8 por ciento obtiene un 10,4 por ciento más que en 2021 y la mayor votación de la historia de un partido de extrema derecha, superando inclusive el 30 por ciento en la antigua Alemania oriental. Aunque lo más seguro es que no haga parte del próximo gobierno, se consolida como principal partido de oposición, lo que le dará acceso a puestos importantes en el Parlamento, como ciertas presidencias de comisiones, aumentando de esta manera la difusión de sus ideas radicales en los debates políticos, especialmente sobre la inmigración. Su líder, Alice Weidel, es un personaje bastante peculiar dentro de la formación: sus posiciones conservadoras radicales las concilia con un domicilio en un pequeño pueblo suizo, donde vive desde 2018 con su esposa, una suiza de origen sri-lanquesa, con quien educa dos hijos.

Los dos grandes partidos alemanes, la CDU (Unión Democristiana) de centro-derecha, y el SPD (Partido social-demócrata) de centro-izquierda, han sido incapaces de gobernar en solitario durante la mayor parte de este siglo y se han visto obligados a hacer coaliciones de gobierno con los Verdes (Die Grünen) y con el FPD (Partido Liberal-demócrata). Pero, en todos los casos, se han negado a colaborar con la AFD (Alternativa para Alemania), partido de extrema derecha, racista, xenófobo y nostálgico del nazismo.

Estas elecciones fueron el resultado de un voto de confianza negado por el Parlamento a la coalición dirigida por el canciller social-demócrata Olaf Scholz, en ruptura con sus socios liberales desde noviembre del año pasado, y que llegaron al gobierno después de 16 años de coalición dirigida por Angela Merkel, líder de la CDU.

La campaña estuvo dominada por tres temas: la inmigración, la crisis económica y la inseguridad (asociada a la inmigración por los partidos de derecha). El debate sobre la inmigración, central en el discurso de la AFD y agravado por recientes atentados terroristas cometidos por refugiados, eclipsó casi completamente los temas económicos y medioambientales. Además, la elección de Donald Trump introdujo un nuevo elemento de inseguridad, ligado a la guerra en Ucrania: la amenaza expresada por Trump de abandonar la defensa de Europa, dejándola sola ante los peligros imperialistas de Putin. Asociado igualmente a la elección de Trump, la campaña estuvo marcada por la proliferación de desinformación en las redes sociales, liderada por Elon Musk, el multimillonario propietario de X y principal consejero de Trump, así como por un intervencionismo directo del gobierno estadounidense en favor de la AFD, ilustrado por un discurso, en Alemania misma, del vicepresidente J. D. Vance.

El futuro

El próximo canciller (jefe de Gobierno) será seguramente el líder de la CDU: Friedrich Merz, hombre de negocios multimillonario de 69 años, sin ninguna experiencia de gobierno y con ideas más de derecha que la anterior canciller de la CDU, Angela Merkel (el padre de Merz se retiró de la CDU para manifestar su oposición a Merkel).

En una de sus promesas de campaña, Merz prometió a los alemanes que haría una política “para gente sensata y no para esos locos verdes e izquierdistas”. Su primera labor será establecer una coalición que le permita alcanzar la mayoría de escaños (el número total es de 630 desde la reforma electoral de marzo de 2023; desde las elecciones de 2021 eran 736). Estas discusiones suelen durar varios meses y Merz se ha dado como plazo el mes de abril, antes de Semana Santa. La desaparición de dos pequeños partidos, el FPD y el BSW (Alianza Sarah Wagenkencht), populistas de izquierda que no alcanzaron el límite del 5 por ciento por unos 10.000 votos, va a facilitar las discusiones: una alianza CDU/CSU con el SPD tendrá la mayoría, frágil, pero real, sin necesidad de los Verdes, que tendrían una fuerte oposición de la CSU. El actual canciller Scholz declaró que no participará en las discusiones ni aceptará ser ministro de esa eventual coalición. La alianza de la CDU/CSU con la AfD tendría una mayoría más amplia, pero Merz excluyó públicamente esta posibilidad.

El primer gran desafío del nuevo gobierno será el establecimiento de un presupuesto que tenga en cuenta el freno a la deuda exigido por la Unión Europea, cuando el abandono del paraguas militar estadounidense obligará seguramente a un aumento importante de los gastos en defensa.

Los resultados definitivos, en porcentaje y en escaños, pueden verse en las dos figuras siguientes, proporcionadas por la Bundeswahlleiterin (Oficina electoral federal):

Figura 1: Resultados en porcentaje, comparados con los resultados de 2021

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Figura 2: Resultados en escaños

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Nota: El partido SSW (Asociación de Votantes del Schleswig Meridional) obtiene un escaño a pesar de no alcanzar el límite del 5 por ciento de votos, por representar una minoría danesa. Die Linken (La Izquierda) es un partido heredero del antiguo Partido comunista de Alemania oriental, que ha logrado atraer numerosos jóvenes opuestos al desplazamiento a la derecha de los partidos tradicionales. Bajo el nombre Sonstige (Otros) aparecen pequeñas formaciones sin real importancia.

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