Expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Crédito: Reuters.
¿El bolsonarismo en riesgo? Lo que implica la condena de Jair Bolsonaro para su movimiento político en Brasil
La condena de Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado marca un hecho sin precedentes en Brasil: nunca un expresidente había sido sentenciado por delitos contra el orden democrático. El fallo plantea interrogantes sobre el futuro del bolsonarismo y abre un debate regional que encuentra eco en la reciente condena a Álvaro Uribe en Colombia.
Por: Carolina Calero
Este 11 de septiembre, el Tribunal Supremo Federal de Brasil alcanzó una mayoría de votos de tres de los cinco jueces para condenar en primera instancia al expresidente Jair Bolsonaro por cinco delitos relacionados con un intento de golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022, en las que resultó ganador Luiz Inácio Lula Da Silva. Es la primera vez en la historia de ese país que un expresidente es llevado a juicio por intentar subvertir el orden democrático.
Los jueces concluyeron que Bolsonaro organizó un esquema para permanecer en el poder a pesar de su derrota en las urnas frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Los cargos incluyen tentativa de golpe de Estado, organización criminal armada, amenazas contra las instituciones y daño al patrimonio público. La condena de 27 años de cárcel se suma a las restricciones que ya enfrentaba durante su arresto domiciliario, como el uso de tobillera electrónica y prohibición de participar en redes sociales, plataformas en las que construyó gran parte de su poder político.
El analista internacional y docente de la Universidad Javeriana, Manuel Camilo González, explicó para CAMBIO las implicaciones que tendrá esta condena para el escenario político de la derecha en Brasil, específicamente para su movimiento social y político conocido como el “bolsonarismo”.
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¿Un golpe al liderazgo de Bolsonaro?
Durante años, Bolsonaro fue la figura indiscutible de la ultraderecha brasileña. Su estilo personalista y confrontacional, sumado al respaldo de pastores evangélicos, militares retirados, gobernadores aliados y empresarios del agro, lo convirtieron en un caudillo capaz de arrastrar multitudes. La condena lo debilita políticamente y lo expone a una inhabilitación prolongada, que ya estaba en curso tras ser declarado inelegible hasta 2030 en un proceso anterior.
No obstante, su figura conserva un peso simbólico que podría mantenerlo como referente, incluso desde la cárcel o la periferia de la política institucional. El victimismo y la narrativa de persecución judicial, en parte apoyada por gobiernos afines al exmandatario, como el de Donald Trump, podrían convertirse en banderas para sus seguidores.
Si bien el bolsonarismo no es un partido formal, este movimiento social y político articula a iglesias evangélicas, militares, empresarios rurales y sectores conservadores de clase media. Esa constelación de apoyos no desaparece con la condena de su líder, pero enfrenta la incógnita de cómo reorganizarse sin él.
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Los hijos del expresidente, Eduardo, Flávio y Carlos Bolsonaro, son mencionados como herederos naturales, aunque carecen del magnetismo de su padre. También hay gobernadores y líderes regionales que buscan ocupar ese espacio, lo que abre la puerta a disputas internas y fragmentación.
Sobre el futuro del movimiento en Brasil, González advierte que podrían emerger relevos generacionales, ya que, considera que Bolsonaro “no es un líder personalista muy firme y durante el proceso la figura de su hijo Eduardo Bolsonaro ha tenido un papel muy importante”. También mencionó que otros actores, como evangélicos y militares, podrían disputar espacio en lo que en Brasil se conoce como la “bancada de las armas y las biblias”. Según su lectura, el bolsonarismo podría evolucionar hacia una estructura más institucionalizada, lo que le daría mayor capacidad de sobrevivir en el tiempo.
Paralelo regional: la condena de Álvaro Uribe Vélez en Colombia y la Jair Bolsonaro en Brasil
El caso de Jair Bolsonaro recuerda al reciente proceso judicial de Álvaro Uribe Vélez en Colombia, pues ambos son expresidentes condenados con un gran séquito político detrás. En Colombia, la sentencia contra Uribe, dictada en julio de 2025 por soborno en actuación penal y fraude procesal, fue la primera condena penal firme contra un expresidente en la historia moderna del país.
Aunque Uribe fue absuelto del delito de soborno simple, recibió en primera instancia 12 años de prisión domiciliaria. Sin embargo, días después un Tribunal de Bogotá ordenó la liberación inmediata del expresidente mientras se resuelve la apelación a la condena.
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El docente también considera que las condenas contra Jair Bolsonaro en Brasil y Álvaro Uribe en Colombia ofrecen paralelos, pero también diferencias sustanciales. A su juicio, la similitud más evidente es que ambos expresidentes encarnan a las derechas más influyentes de sus países y que los procesos judiciales han limitado su permanencia en la arena política.
“La gran similitud es que encarnan como los símbolos más representativos de las derechas de sus países y que han enfrentado procesos judiciales que les impiden acceder al poder o seguirse manteniendo vigentes políticamente, particularmente en la arena electoral”, afirmó.
Sin embargo, González aclara que las coincidencias terminan allí.
“En el caso de Bolsonaro estamos hablando de un delito contra el régimen democrático, es decir, de subversión del orden constitucional. Mientras que en el caso de Uribe lo que estamos teniendo es un delito que se podría calificar como menor en términos judiciales, como fraude procesal y soborno”, señaló. Además, explicó que esa diferencia también se refleja en el impacto electoral. Bolsonaro aún podía aspirar a la Presidencia, pero con esta condena esa posibilidad se desvanece. Uribe, en cambio, no podía volver a ser presidente por disposición constitucional.
El experto también subraya las diferencias en la naturaleza de ambos movimientos políticos. Por un lado, califica a Uribe como un maverick, es decir, un dirigente que rompió con las estructuras tradicionales, en este caso el partido Liberal, para crear su propio movimiento político que se tradujo en un partido: el Centro Democrático, mientras que Bolsonaro, en contraste, siempre se movió dentro de las estructuras partidarias de derecha ya existentes en Brasil.
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“Bolsonaro no es un outsider, no es un maverick, sino un insider, alguien que está dentro de la política tradicional de Brasil. En cambio, Álvaro Uribe sí se puede considerar como un maverick … Él decide lanzarse como independiente y así surge el uribismo como un fenómeno personalista y electoral muy distinto al bolsonarismo”, explicó.
¿Qué efectos tendrá la condena?
En cuanto a los efectos inmediatos de la condena, González sostiene que existen dos posibles lecturas. Por un lado, puede debilitar la base de apoyo de Bolsonaro en favor de otros partidos de derecha en un sistema político fragmentado. Pero también podría ocurrir lo contrario: “Esta condena puede verse incluso como la que en su momento tuvo el presidente Lula da Silva, que fue entendida como persecución política. Y ahí, ciertamente, una decisión judicial terminaría por ser un revulsivo, no para la candidatura de Bolsonaro, pero sí para la de un posible heredero que tome las riendas”.
El experto concluye con que el efecto de la sentencia dependerá de cómo la perciban los votantes. “Puede existir un efecto que debilita al bolsonarismo y otro que paradójicamente lo fortalece de cara a las próximas elecciones”, apuntó.