El asedio Israelí en Gaza ya deja más de 65.000 muertos. Crédito: Reuters.
Las guerras y operaciones militares a gran escala activas en el mundo en 2025
En 2024 se registraron 61 conflictos con algún Estado involucrado, la cifra más alta desde 1946. Ucrania, Gaza, Sudán y Etiopía concentran la mayor violencia.
Por: Carolina Calero
Cada 21 de septiembre, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Paz. Este año, la fecha llega en un contexto preocupante, ya que no se registraron tantos conflictos armados activos en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con datos del Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala (UCDP).
Bajo el lema ‘Act Now for a Peaceful World’, que traduce al español ‘Actúa ahora para la paz mundial’, las Naciones Unidas destacan este año la importancia de la prevención, la educación y la movilización ciudadana. Esta conmemoración busca recordar que la paz sigue siendo un desafío urgente y de todos.
El UCDP define como “guerra” aquellos enfrentamientos que superan las 1.000 muertes anuales en combate. Otras organizaciones, como la Academia de Ginebra (Rulac), incluyen también conflictos internos de menor intensidad y ocupaciones militares bajo la categoría de “conflicto armado”.
Según Global Peace Index, desde 2014 la paz mundial ha disminuido cada año, y los riesgos están en su punto más alto desde la Segunda Guerra Mundial. El aumento de los conflictos se relaciona con crisis políticas internas, disputas por recursos y otros factores.
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Las cifras del último año
Según UCDP, en 2024 hubo 61 conflictos en los que participó al menos un Estado, la cifra más alta desde 1946. De ellos, 11 alcanzaron el nivel de guerra.
El Global Peace Index 2025 coincide en el diagnóstico y contabilizó 59 conflictos estatales activos y más de 152.000 muertes por enfrentamientos armados solo en 2024. Si se amplía la definición, como hace Rulac, el número supera los 110 conflictos armados en el mundo.
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De igual forma, a finales de 2024, el número de desplazados forzados en el mundo alcanzó 123,2 millones de personas, un récord histórico. Para abril de 2025, la cifra seguía por encima de los 122 millones, marcada por oleadas de refugiados y retornos parciales.
Las zonas más afectadas se encuentran en África, Oriente Medio y Asia. Entre los conflictos más graves están la guerra en Sudán, la invasión rusa a Ucrania, la ofensiva en Gaza, la violencia en Etiopía, entre otros.
Operaciones militares activas en el 2025
En Rusia y Ucrania
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El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene sus raíces en 2014, cuando Moscú anexó la península de Crimea tras las protestas del Euromaidán en Kiev y la caída del presidente prorruso Víktor Yanukóvich. Aquella decisión abrió una crisis política y militar en Ucrania y alimentó la insurgencia de grupos separatistas prorrusos en Donetsk y Luhansk, respaldados política y militarmente por el Kremlin.
La confrontación se intensificó en febrero de 2022, cuando Rusia lanzó una invasión a gran escala sobre Ucrania. El presidente Vladímir Putin argumentó que buscaba “desmilitarizar y desnazificar” el país, además de advertir que la expansión de la Otan representaba una amenaza para su seguridad nacional. Desde entonces, la guerra se ha convertido en uno de los conflictos más devastadores del siglo XXI, con repercusiones como desplazamiento forzado, crisis humanitaria, sanciones económicas globales y una reconfiguración del orden geopolítico.
El genocidio contra Palestina que la ONU verificó
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El conflicto entre israelíes y palestinos tiene un trasfondo histórico que se remonta al Mandato Británico de Palestina y a las resoluciones de la ONU en los años cuarenta, que plantearon la partición del territorio en dos Estados. La creación de Israel en 1948 significó para la población palestina desplazamientos masivos y pérdida de tierras, marcando el inicio de una disputa territorial, política y religiosa que aún permanece sin solución.
La violencia se recrudeció en octubre de 2023, cuando Israel lanzó una ofensiva militar de gran magnitud sobre la Franja de Gaza tras el ataque de Hamas en un festival de música el 7 de octubre de ese año, según Amnistía Internacional, murieron aproximadamente 1.200 personas y otras 250 fueron capturadas como rehenes.
El gobierno israelí declaró como objetivos desmantelar la infraestructura de Hamas y liberar a los rehenes capturados. La ofensiva ha incluido intensos bombardeos, bloqueos a los suministros básicos y desplazamientos forzados de la población civil. Bajo esta justificación, la operación ha derivado en una crisis humanitaria sin precedentes en la región, con más de 65.000 palestinos muertos a causa de los ataques y de la hambruna generada por las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria.
Expertos y organismos internacionales, incluida una comisión independiente nombrada por la ONU, han calificado estas acciones como un genocidio, lo que ha elevado la presión sobre Israel en el escenario internacional.
Guerra civil en Sudán (2023-presente)
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Tras la caída del dictador Omar al-Bashir en 2019, se abrió un proceso de transición hacia un gobierno civil. Sin embargo, en 2021, los militares dieron un golpe de Estado y se hicieron nuevamente con el poder. A partir de allí, se formó una alianza incómoda entre dos figuras claves: Abdel Fattah al-Burhan, jefe del ejército (Sudanese Armed Forces, SAF), y Mohamed Hamdan Dagalo Hemedti, líder del grupo paramilitar Rapid Support Forces (RSF).
Las tensiones se hicieron insostenibles en abril de 2023, cuando se debía concretar un acuerdo para integrar al RSF dentro del ejército regular como parte de la transición democrática. Hemedti temía perder autonomía y poder, mientras Burhan buscaba consolidar su control. La disputa se transformó en enfrentamientos abiertos en Jartum, capital de Sudán, y en otras zonas estratégicas, especialmente en Darfur y Kordofán.
Según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), el conflicto ha llevado a que más de 10 millones de personas tengan que abandonar sus hogares, dentro y fuera del país, lo que convierte a esta crisis en la peor emergencia de desplazamiento interno del mundo en 2024-2025.
Conflicto en la región de Amhara, Etiopía
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Etiopía es un país con más de 80 grupos étnicos que funciona bajo un sistema federal que otorga amplio grado de autonomía a sus regiones. Este modelo, diseñado para reconocer la diversidad, también ha generado choques constantes con el gobierno actual que apoya el centralismo. Durante décadas, el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) dominó la política nacional, pero la llegada al poder del primer ministro Abiy Ahmed en 2018 alteró ese equilibrio. Sus intentos de recentralizar el Estado y marginar al TPLF terminaron por escalar el conflicto.
En noviembre de 2020 estalló la guerra en Tigray, cuando el gobierno federal lanzó una ofensiva contra el TPLF. El conflicto involucró además al ejército de Eritrea y a milicias de la vecina región de Amhara. Este conflicto fue uno de los más mortales del siglo, con 600.000 víctimas civiles en dos años de acuerdo con cifras de la Unión Africana (UA). Finalmente, en noviembre de 2022 se firmó un acuerdo de paz que pondría fin a las hostilidades.
Sin embargo, apenas unos meses después, la violencia se trasladó a la región de Amhara. En abril de 2023, el gobierno central anunció la disolución de las fuerzas especiales regionales como parte de un plan para centralizar la seguridad. Para los amhara, la medida supuso una amenaza a su autonomía y a su capacidad de defensa, especialmente tras sentirse marginados en el acuerdo de paz con Tigray. Gracias a ese malestar surgió la insurgencia de las milicias locales conocidas como Fano, que desde entonces se enfrentan al ejército federal en combates que han dejado miles de muertos y desplazados.
La violencia, sumada a la falta de alimentos, la destrucción de infraestructura y las denuncias de abusos contra la población civil, ha desencadenado una crisis humanitaria en esa y otras regiones aledañas de Etiopía.