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Lunes 4 de mayo de 2026
Apagones masivos en Cuba reflejan la crisis energética tras sanciones de EE. UU. y caída del turismo

Apagones masivos en Cuba reflejan la crisis energética tras sanciones de EE. UU. y caída del turismo

Foto: Colprensa

Cuba al borde del colapso: sin petróleo, con apagones y el turismo en caída

La crisis energética y económica en Cuba se profundiza tras nuevas sanciones de Estados Unidos y la suspensión de vuelos desde Canadá y Rusia. Con menos divisas y sin suministro estable de combustible, la isla enfrenta apagones prolongados, caída del turismo y mayores dificultades para importar alimentos y medicinas.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

Cuba atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La combinación de sanciones energéticas de Estados Unidos, la pérdida de aliados clave y el deterioro interno ha puesto a la isla en una situación que Washington describe abiertamente como “al borde del colapso económico”. La crisis se ha hecho visible en varios frentes al mismo tiempo: apagones masivos, falta de combustible, aerolíneas que cancelan vuelos y un turismo que se hunde, justo cuando el país más necesita divisas.

Sin turismo y sin petróleo

El golpe más reciente llegó desde el aire. Aerolíneas de Canadá, que conforman el principal motor del mercado turístico para Cuba, y compañías de Rusia, suspendieron sus operaciones hacia la isla ante la imposibilidad de abastecerse de combustible en los aeropuertos cubanos. Desde comienzos de marzo no hay queroseno comercial disponible, lo que ha obligado a evacuar turistas y cancelar rutas completas.

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Canadá y Rusia aportaban casi la mitad de los visitantes internacionales. Sin esos vuelos, la industria turística, uno de los pilares de la economía de ese país, queda prácticamente paralizada. En 2025 ya había sido el peor año en dos décadas para el sector, y ahora la situación amenaza con ser todavía más grave. Menos turistas significa menos dólares. Y sin dólares, Cuba no puede importar lo básico: petróleo, alimentos, medicinas y repuestos.

Estados Unidos endureció su política contra La Habana a comienzos de 2026. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza imponer aranceles y sanciones a cualquier país que venda combustible a Cuba. El mensaje fue claro: cortar el “oxígeno” del régimen. El impacto fue inmediato. 

Venezuela, el principal proveedor de crudo para la isla, dejó de enviar petróleo tras la captura de Nicolás Maduro en enero. México también frenó sus envíos ante la presión de Washington. Y otros países evitan comerciar con Cuba por miedo a represalias financieras.

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Cuba consume alrededor de 120.000 barriles diarios y solo produce una parte. Sin proveedores externos estables, la isla quedó con reservas mínimas y sin capacidad real para sostener su sistema eléctrico y su transporte.

Apagones de hasta 20 horas

La consecuencia más visible es la crisis energética. Provincias enteras pasan hasta 18 o 20 horas al día sin electricidad. Hospitales funcionan con plantas improvisadas, el agua no llega a muchas casas y la producción industrial está casi detenida. Las autoridades cubanas admiten que 2026 será un año “extremadamente difícil”. Desde Estados Unidos, analistas y funcionarios aseguran que la situación es comparable al Período Especial de los años noventa, pero con menos margen político y económico.

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La falta de combustible no solo afecta la luz. También impacta el transporte, la agricultura y la distribución de alimentos. El resultado es más escasez y precios imposibles para una población que gana salarios equivalentes a pocos dólares al mes. La moneda cubana sigue devaluándose en el mercado informal, la inflación se dispara y la migración continúa aumentando. Lo que hace que cada vez más cubanos salgan del país buscando una vida que la isla hoy no puede ofrecer.

Lo que dice Estados Unidos y lo que vendrá para Cuba

Desde la Casa Blanca, el discurso es directo: el régimen cubano está en sus “últimos momentos” y la presión busca provocar un cambio político. Trump ha afirmado que el Gobierno de La Habana “caerá pronto” y que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

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Washington sostiene que la crisis no es solo resultado del embargo, sino del fracaso del modelo económico cubano. La Habana responde que se trata de un “bloqueo energético criminal” que empuja al país hacia una catástrofe humanitaria.

Las previsiones desde dentro de Cuba son alarmantes:

  • Apagones prolongados y más frecuentes
  • Desabastecimiento agudo de combustible
  • Escasez creciente de alimentos y medicinas
  • Más cancelaciones de vuelos y caída del turismo
  • Menos divisas y más inflación

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Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, ha dicho que estaría dispuesto a dialogar con Estados Unidos, pero sin presiones. Para muchos analistas, esa sola declaración ya muestra el nivel de asfixia que vive el régimen. La falta de petróleo, la suspensión de vuelos internacionales y la disminución de ingresos por turismo profundizan una crisis económica que ya acumulaba años de deterioro. El escenario inmediato apunta a más apagones y mayores restricciones en el acceso a bienes básicos.

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