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Lunes 4 de mayo de 2026
Crédito: Pablo David Gutiérrez

Crédito: Pablo David Gutiérrez

“Para la derecha es indispensable tener a una persona como yo”: entrevista con Mauricio Cárdenas

En diálogo con Federico Gómez Lara, el precandidato presidencial habla de su ruta hacia la Casa de Nariño. Aunque Cárdenas acaba de concretar una alianza con Luna y Galán, afirma que él no es de los que le cierra la puerta a Abelardo de la Espriella y que, en esa medida, no descarta participar en la consulta de la centroderecha.

Por: Federico Gómez Lara

CAMBIO: Arranquemos por la pregunta aburrida. Esta semana usted la embarró. Armó una campaña para recoger los datos de la gente con la promesa de beneficiar a quienes se inscribieran con un programa de vivienda si usted llega a la Casa de Nariño. ¿Qué tiene que decir sobre eso?

Mauricio Cárdenas: El tema no me parece espinoso. Independientemente de quien gane las elecciones, el país necesita esa solución de vivienda sin cuota inicial para las personas que ganan hasta dos salarios mínimos. Entonces no me arrepiento de haber lanzado esa idea que surgió de conversaciones con diversos sectores. Nuestra equivocación fue pedirle a la gente que se registrara en un enlace. Vi las reacciones y rápidamente me di cuenta del error. Se generó una mala interpretación y, para evitar malos entendidos, inmediatamente pedí bajar ese link. Nadie dejó sus datos ni tenía yo ningún interés en recibir esa información. Soy un tipo serio, un técnico, no un politiquero. 

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CAMBIO: Nadie discute la necesidad del programa. Pero lo que indignó a la gente fue que usted ofreciera darles prioridad para el subsidio a quienes se inscribieran. La cosa quedó presentada como un asunto transaccional y eso no se ve bien

M.C.: De acuerdo. Por eso rápidamente corregimos y tumbamos el link. Pero, al margen del episodio, quiero decirle que yo voy a insistir en ese programa porque el país lo necesita. ¿Quién dijo que en la política no se pueden ofrecer programas sociales? Entiendo la reacción que se generó porque a mí el país me mide con una vara distinta a otros candidatos más pintorescos. Eso, pues mi vida pública ha sido la de un hombre serio y estudioso de los temas. Pero no me voy a quedar patinando sobre este asunto y seguimos para adelante. 

CAMBIO: Hace unos días, con una valla, usted anuncio una coalición que en su primera fase está compuesta por usted, Juan Manuel Galán y David Luna. ¿Cómo va con esa nueva alianza?

M.C.: Lo primero es que somos aliados que se ponen de acuerdo con gran facilidad. Tenemos un estilo y una visión del país parecida. Ofrecemos una base sin populismo, con experiencia, visión de futuro y sin espejo retrovisor. Esta coalición se armó en un Zoom de 20 minutos. 

CAMBIO: ¿De quién fue la idea? ¿Quién buscó a quién?

M.C.: Esto arrancó hace como un año con un grupo de seis personas: David Luna, Juan Daniel Oviedo, José Manuel Restrepo, Jaime Pumarejo, María Claudia Lacouture y Mauricio Cárdenas. De esos, en el camino fuimos quedando solo tres candidatos. Buscamos a Oviedo pero, por ahora, nos dijo que está en su proceso de recolección de firmas y que quiere esperar un tiempo. Fue ahí cuando con Luna decidimos llamar a Juan Manuel Galán y arrancamos los tres con la idea de ir sumando más y más gente. Hay mucha gente buena y acá son bienvenidos. Queremos que esta alianza se convierta en una plataforma para una consulta en marzo del próximo año. A mí no me gusta el rótulo de “centro” porque se asocia con tibieza. Yo soy de centro derecha, con convicciones firmes, pero tampoco comulgo con esos extremos que prometen resolver los problemas del país a punta de bala. Este país tiene problemas muy de fondo y lo que yo le ofrezco a la gente es mi capacidad para resolverlos. 

CAMBIO: Esa denominación de centroderecha hace que usted también quepa en la coalición que está armando el expresidente Álvaro Uribe. ¿Es posible que lo veamos en el Ubérrimo tomándose la foto con el jefe?

M.C.: Creo que estoy en una buena posición. Puedo jugar en una consulta de centro en la que yo estaría más a la derecha, o en una consulta de derecha en la que estaría más hacia el centro. Soy una persona confiable que ofrecería programas interesantes para cualquiera de esas consultas. Lo mío son las soluciones. Lo que sé hacer es identificar las crisis y resolverlas. Este no es un cargo para que lleguen principiantes a aprender. La Presidencia de Colombia requiere a alguien con experiencia y recorrido. Lo que no me gusta de los extremos es que tratan de llenar su vacío de propuestas con retórica populista. Mi camino es diferente. Pero quiero decirle una cosa: para la derecha es indispensable tener a una persona como yo. Porque, si se quedan en los extremos, es muy posible que gane la izquierda. 

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CAMBIO: Póngale nombres a eso que usted llama extrema derecha. ¿Abelardo de la Espriella o Vicky Dávila entran en esa denominación? 

M.C.: Sí. Ellos están entre ese grupo que habla de solucionar el tema de seguridad solamente a punta de bala. No hay duda de que ese es uno de los problemas más graves del país, pero debe abordarse con soluciones integrales. Hay que recuperar el territorio y robustecer la fuerza pública. Pero también llevar desarrollo, hospitales, carreteras, infraestructura, empleo. No se trata de bala. 

CAMBIO: Es difícil ignorar el fenómeno de Abelardo de la Espriella en la derecha. Quien quiera quedarse con la candidatura única de ese sector, seguramente tendrá que medirse con él y derrotarlo. ¿Usted estaría dispuesto a competir con Abelardo y a cargarle la maleta si él resulta ganador?

M.C.: Sí. Quien vaya a una consulta, sea la de centro o la de derecha, tiene que estar dispuesto a apoyar al que gane. Para eso son. En la que no estaré nunca es en la del Pacto Histórico. Ahí tengo unas líneas rojas infranqueables. Por ejemplo, nunca respaldaré la idea tramposa de proponer una Asamblea Nacional Constituyente. Vengo a jugar con las reglas del juego establecidas. 

CAMBIO: Lo que usted dice es noticia: Mauricio Cárdenas no le cierra la puerta a De la Espriella… 

M.C.: Hay que esperar que esto evolucione y concentrarse en proponerle al país la mejor alternativa. Una que sea de derecha, pero moderada, más sólida y con elementos de profundidad. Es decir, una derecha no populista. Eso es lo que yo quiero proponer. 

CAMBIO: ¿De la Espriella es populista?

M.C.: Sí. Claro que es populista. Ni siquiera hay elaboración de las propuestas. Tiene un discurso que le apunta a polarizar. Lo que yo quiero es salir del espejo retrovisor y mirar hacia adelante. No me voy a quedar pensando en absurdos como echar para atrás el acuerdo de paz. Eso no tiene sentido. El acuerdo hay que cumplirlo. 

CAMBIO: Parece que una unión de la derecha con sectores tradicionalmente liberales o de centro ya se está cocinando. Pero algunos analistas consideran que esas fotos de todos los expresidentes y partidos unidos en una especie de “gavilla” contra Petro, en realidad puede acabar beneficiando electoralmente al presidente…

M.C.: Ese es uno de los elementos que nos une con Galán y con Luna: no tener jefes políticos. Los candidatos tenemos que poder actuar con autonomía e independencia. La única condición que pongo para ser presidente de Colombia es no tener jefes. Entiendo y comparto la preocupación de la “gavilla”. A Petro hay que derrotarlo con ideas y acuerdos programáticos, no politiqueros. 

CAMBIO: Si usted es presidente de Colombia va a recibir cinco grandes “chicarrones”: la seguridad, la salud, la diplomacia, la crisis fiscal y la posible crisis en el sector energético. Empecemos por el tema económico. Usted, y varios de los candidatos, consideran que el manejo del Gobierno en esa materia ha sido desastroso. Sin embargo, los indicadores macroeconómicos del país son saludables. ¿No será que el país va mejor de lo que ustedes están dispuestos a reconocer?

M.C.: Efectivamente son esas las cinco crisis que vienen y por eso el país no necesita principiantes. Para solucionarlas se requiere una persona con piel muy gruesa, que conozca el Estado y pueda tomar decisiones necesarias pero impopulares. Hoy en la economía existe una sensación térmica de que las cosas están bien. El consumo está disparado porque en el país se está moviendo mucha plata que viene principalmente del narcotráfico, de las remesas y de un gasto desbordado del Gobierno. Entonces eso da una falsa sensación de que las cosas van bien. Pero el mugre está debajo de la mesa. La inversión se cayó, pero lo más grave es la crisis fiscal que está a punto de estallar. Existe una sola manera de resolver esa crisis fundamental: un recorte grandísimo en los gastos del Gobierno. Cerrar entidades, ministerios, ineficiencias. Va a ser duro. Hay billones de pesos desperdiciados en gastos innecesarios del Estado. 

CAMBIO: A usted, que ha pasado por varias de las más importantes dignidades del Estado, ahora que es candidato le cuestionan no haber hecho como funcionario todas esas “maravillas” que ahora promete en la campaña. Usted tramitó reformas tributarias que tampoco solucionaron el lio…

M.C.: Yo maneje muy bien las finanzas públicas de Colombia. Los ingresos del gobierno se bajaron por cuenta del precio del barril de petróleo y aún así mantuve una situación fiscal estable. Tuvimos la mayor calificación de la historia en los bonos de la República. Cada gobierno debe saber cuáles son sus prioridades y cómo quiere invertir su capital político. El mío voy a invertirlo en recortar el gasto, no en tramitar una reforma tributaria. Hay cosas que se deben hacer como reducir el impuesto de renta en cinco puntos, acabar con el 4 por mil y el impuesto al patrimonio a personas naturales. Pero a mi llegada, más que en eso, me concentraré en reducir apretarnos el cinturón. 

CAMBIO: ¿Usted está de acuerdo con la inclusión del presidente Petro en la llamada Lista Clinton?

M.C.: No lo pondría en esos términos. Conozco bien el funcionamiento de la Ofac y debo decir que la inclusión de alguien en esa lista se da después de un proceso muy serio. No es algo que pueda hacerse por simple capricho. 

CAMBIO: ¿Es decir, usted no ve un componente político en la decisión de Estados Unidos de incluir al presidente de Colombia en esa lista? 

M.C.: No. Alguna razón de fondo tiene que haber porque la Ofac no toma decisiones caprichosas. Yo no conozco las razones, pero lo que sí sé es que es un proceso serio. Y es muy grave para el país tener a su presidente ahí metido. Petro ha cometido errores en su ideología y en esa necesidad de provocación. Lo que hizo en Nueva York es la prueba de que el presidente de Colombia no está pensando lúcidamente. Además, existe una realidad objetiva y es que la política paz total ha beneficiado al narcotráfico y a los grupos criminales. El país está pagando los platos rotos de las actitudes de Gustavo Petro. 

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CAMBIO: Vamos al tema de la salud. Entre los distintos sectores políticos hay consenso en que el sistema está en crisis. ¿Usted cómo piensa solucionarla?

M.C.: La gente se está muriendo y ese es un tema urgente que requiere un plan de choque. Hay que reconocer que la deuda de 30 billones con las IPS y los laboratorios existe y hay que pagarla. Las EPS tienen que mejorar su eficiencia en la atención de los usuarios y se debe restablecer sus convenios con las IPS. Tenemos diseñado un plan de gerencia para destapar la cañería de ese sector. Una vez ejecutado, hay que reformar el sistema de fondo. Se requiere sincerar el plan de beneficios de la salud y crear un nuevo tipo de entidad que da el aseguramiento. Eso ya no deben hacerlo las EPS actuales que perdieron todo tipo de legitimidad. 

CAMBIO: Supongo que tiene también un “plan de choque” para el tema de seguridad. 

M.C.: Lo primero es levantar las mesas de negociación de la paz total, revocar todas las decisiones que han suspendido las órdenes de captura, y un traslado presupuestal al sector defensa. Hay muchos equipos de la fuerza pública que no están activos por falta de plata. Por ejemplo, hoy solo están operativos 32 de los 135 helicópteros que tenemos. El otro tema crítico tiene que ver con el manejo de la frontera con Venezuela que se convirtió en un corredor de narcotráfico y criminalidad. Voy a impulsar la negociación de un nuevo plan Colombia con  Estados Unidos. Ellos nos pueden ayudar con tecnología, equipos, inteligencia artificial, información. 

CAMBIO: ¿El glifosato es necesario en su estrategia? 

M.C.: Necesitamos glifosato en acciones particulares. Ya no es la era de usarlo de manera general y desde avionetas. Pero una aspersión con drones, puntual y focalizada, sí la necesitamos como herramienta. He trabajado muy de cerca con Estados Unidos, me conocen y tengo toda la capacidad para estructurar esa nueva era de las relaciones. 

CAMBIO: Usted considera que una crisis energética es inminente. ¿Cuál va a ser el panorama de ese sector de aquí a un par de años? 

M.C.: El dolor va a surgir por el gas. Inevitablemente se nos van a empezar a subir las cuentas a todo nivel. El malestar se va a sentir rápidamente porque el gas importado cuesta el triple del que podríamos producir en Colombia y, paradójicamente, es mucho más contaminante. Todo lo que se guía por la ideología sale mal y a Petro eso le salió pésimo. Quedamos pagando más y contaminando más. Vamos a tener que regular el tema de la consulta previa. Eso nos está saliendo carísimo. Eso no lo puede hacer el Gobierno solo. Necesita al Legislativo y a las cortes. El tema de la energía eléctrica es muy complicado y hoy parece probable un escenario de racionamiento que hay que tratar de evitar a toda costa. 

CAMBIO: La vida de un presidente de Colombia es bastante tortuosa. ¿Para qué se metió en esto?

M.C.: Lo público es para mí la vocación de vida. Es lo que me cautiva. Me dediqué a ser un muy buen funcionario. Y creo que a Colombia le llegó el momento de una persona con experiencia, ideas y metodología. Yo no quisiera ser recordado como un mesías o un caudillo. Mi misión es poner a Colombia en la senda correcta y lograr que haya muchos jóvenes que digan que ese camino de Cárdenas de estudiar, prepararse y hacer las cosas bien, es un modelo a seguir. Quisiera ser recordado como un ejemplo.

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