Foto: Fotoilustración de Kim Vega
Un programa de reclutamiento de mano de obra joven y barata puso sus ojos en las mujeres colombianas. Hace uso de 'influencers' para convencer, carga con acusaciones promesas engañosas y está relacionado, según investigaciones internacionales, con la guerra en Ucrania. CAMBIO conoció detalles de la estrategia en nuestro país.
Por: Lina Cuitiva
Si es mujer, no tiene experiencia, tiene entre 18 y 22 años y está buscando opciones de empleo fuera del país, es probable que haya sido blanco de publicidad en redes sociales sobre aparentes ofertas prometedoras para ir a trabajar y estudiar en la “zona más prestigiosa de todo Rusia”. Sin embargo, debería estar alerta, porque detrás de este programa de vinculación laboral que ya se publicita en Colombia hay acusaciones de condiciones de trabajo inseguras, quejas por promesas incumplidas y una conexión inesperada y potencialmente peligrosa con el conflicto bélico en Ucrania.
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Se trata de Alabuga Start, un programa de relocalización que lleva -en su mayoría- a mujeres jóvenes del sur global a trabajar en una zona industrial gigante ubicada en Yélabuga, una localidad en Tartaristán, en la Federación rusa, en donde a cambio de bajísimos impuestos decenas de empresas manufactureras del mundo se instalaron para producir en masa con mano de obra barata.
Las ofertas a mujeres jóvenes de países donde la desigualdad y la falta de oportunidades abundan contrastan con las denuncias con testimonios protegidos -publicadas en medios internacionales como AP, DW y Bloomberg- por exposición permanente a químicos cáusticos, jornadas laborales largas, salarios más bajos de los prometidos y presuntos engaños sobre las actividades que ejecutarán una vez lleguen a la Zona Económica Especial (ZEE), entre otras acciones que “podrían potencialmente cumplir los criterios de trata (de personas), si el reclutamiento es fraudulento y el propósito es la explotación”, según le dijo a AP en octubre pasado Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
A pesar de que lo que muestran las publicidades, según un informe publicado en mayo pasado por la organización Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI), con sede en Suiza, muchas de las recién llegadas a la ZEE en realidad terminan ensamblando drones militares. Este complejo industrial es un importante centro de producción de vehículos no tripulados Geran-2, que se basan en el modelo Shahed 136 de fabricación iraní, y que son utilizados ampliamente por Rusia para la guerra en Ucrania.
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Para convencerlas, Alabuga Start afirma que ofrece a las jóvenes el tiquete de ida a Rusia, el alojamiento, seguro médico, clases de ruso y sueldos a partir de los 680 dólares, entre otros beneficios. Algunos de los empleos que se ofrecen en la página web son en catering, transporte, logística, producción, hostelería. Quienes son admitidas pasan por diferentes ciclos de aprendizaje mientras trabajan y cuando cumplen dos años en el programa, la oferta dice que reciben certificados técnicos y de formación profesional.
En TikTok se pueden encontrar videos donde mujeres de origen africano muestran sus vidas en los complejos de viviendas que ofrece el programa internacional cerca de las fábricas. En las imágenes se ven apartamentos con habitaciones compartidas que incluyen camarotes, muebles y cocinas equipadas con utensilios y electrodomésticos.
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Alabuga Start quiere trabajadoras colombianas
Este medio conoció que agentes de recursos humanos de Alabuga Start contactaron en dos oportunidades (2022 y 2024) con la Embajada de Colombia en Moscú para presentar una propuesta de cooperación, pero según la respuesta a un derecho de petición conocido por CAMBIO, la Cancillería colombiana desestimó poner en conocimiento público las ofertas y oportunidades de la iniciativa rusa “debido a las particularidades del programa, dirigido exclusivamente a mujeres jóvenes entre 18 y 22 años”.
Sin embargo, el reclutamiento ya llegó a Colombia a través de publicidad con influenciadores en redes sociales. Recientemente un influencer de 16 años* de Medellín con más de 1,4 millones de seguidores publicó un video en TikTok en el que contaba detalles de la llamativa oferta laboral y le decía a su público que era una oportunidad que “no se podía perder”.
El video fue borrado de su cuenta horas después de la publicación luego de recibir una ola de críticas por los señalamientos que desde otros países rodean el programa internacional. Al parecer, ese no sería el único tiktoker de Colombia que publicado videos pauta para el programa de enrolamiento laboral en Rusia.
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Alabuga Start -que en los últimos años había estado enfocado en reclutar trabajadoras de países africanos como Sudáfrica, Nigeria, Botsuana, Lesoto, Uganda, entre otros- puso sus ojos en la región. Según pudo establecer este medio, una agente directa de Alabuga se puso en contacto con la agencia colombiana de relaciones públicas y management de influencers DAAL Company S.A.S. para buscar los creadores de contenido cuyos perfiles se alinearan con su estrategia. CAMBIO intentó comunicarse con la agente directa de Alabuga Start para conocer cuáles son esos perfiles, pero no obtuvo respuestas al momento de la publicación de este artículo.
Esa agencia de influencers constituida en la capital antioqueña es la que se ha encargado de intermediar y establecer los vínculos con los tiktokers en terreno colombiano y también ha tenido acercamientos en México y Argentina. La compañía rusa tendría intenciones de contratar pauta publicitaria con unos 30 influencers en la región que le hablen de tú a tú a mujeres menores de 22 años.
Esta estrategia de reclutamiento de fuerza de trabajo a través de publicidad con creadores de contenido digital también ha sido utilizada por Alabuga Start de países africanos.
Las denuncias e informes que exponen desde adentro a Alabuga Start
El informe de la Global Initiative Against Transnational Organized Crim_e_ (GI) pone el foco sobre una pregunta incómoda: ¿quién está fabricando los drones que hoy sostienen buena parte del esfuerzo militar ruso en Ucrania? La respuesta de ese estudio, que contó con 60 entrevistas a participantes del programa, aplicantes, intermediarios y más actores, es la Zona Económica Especial en Tatarstán y, en parte, las manos de las migrantes que se inscriben en el programa Alabuga Start.
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El estudio revelado en mayo de 2025 coincide con las denuncias en medios de comunicación: una vez en Rusia, varias de ellas descubrieron que trabajarían en la producción de armamento para las tropas rusas, algo que nunca se les explicó con claridad y que, sin saberlo, también las ubicó en una posición de potencial peligro en medio de un escenario bélico al que no pertenecen.
Por ejemplo, el 2 de abril de 2024 drones explosivos de largo alcance que salieron desde Ucrania atacaron una de las fábricas de vehículos no tripulados de la ZEE e hirieron a unas 12 personas. Las imágenes del ataque aéreo circularon por internet:
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Testimonios recogidos por la investigación también describen jornadas extensas, salarios por debajo de los que se les pagaría a trabajadores rusos, vigilancia constante y exposición frecuente a sustancias tóxicas que se utilizan para la fabricación de drones. Una trabajadora entrevistada por GI describió los efectos de trabajar con productos químicos en una de las líneas de producción, diciendo que causaba hemorragias nasales persistentes e irritación de la piel.
El informe concluye que, aunque **Alabuga Start no encaja de forma exacta en la definición legal y clásica de trata con fines de explotación laboral, “**sí incurre en cierto grado de engaño sobre la naturaleza del trabajo que ofrece a sus reclutas”. Sin embargo, otros aspectos que promociona “sí son precisos”, como algunas vacantes de empleo y la información sobre los cursos del idioma ruso.
La investigación de GI estableció que, al menos para mayo de 2025, en el programa de enrolamiento laboral había una persona de nacionalidad colombiana. La Cancillería colombiana, en cambio, no tiene registros de ninguna connacional que se haya reportado de la ZEE.
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Las suspicacias que levanta Alabuga Start
La primera pregunta que muchos se hacen al conocer el programa es por qué sólo recluta a mujeres y en edades tan jóvenes (18 a 22 años), un requisito por lo menos extraño si se tiene en cuenta que en los trabajos industriales y de manufactura los hombres suelen tener participación amplia. En un pronunciamiento de una vocera de Alabuga Start conocido por CAMBIO, la empresa se defendió argumentando que el programa “está dirigido a las jóvenes que están comenzando su camino. Tienen más flexibilidad, menos compromisos y mayor capacidad de adaptación y aprendizaje. No es una limitación, es el perfil del programa”.
Sobre las acusaciones de presunta explotación laboral, la vocera también dijo: “algunos pueden haber tenido conflictos con recursos humanos, mientras que otros expectativas poco realistas y otros problemas personales, pero eso no significa que la empresa sea mala, y mucho menos que sea explotación. Si realmente fuera algo ilegal o abusivo, el proyecto no podría operar abiertamente, crecer ni colaborar con mercados internacionales. El hecho de que siga funcionando y expandiéndose demuestra que la mayoría de los participantes están satisfechos con las condiciones, los ingresos y las oportunidades que reciben”.
La manera de comunicarse también abre interrogantes. Aunque se supone que es un programa dirigido a jóvenes, la empresa no tiene presencia en las redes sociales más usadas: no tienen cuentas oficiales ni verificadas en Facebook, Instagram, TikTok, ni X, y solo tienen canales en inglés y en ruso de Telegram. Ahí comparten fotos, videos e imágenes con Inteligencia Artificial de las instalaciones tanto de la zona industrial como de los edificios de alojamiento. En uno los canales de Telegram, a los que accedió CAMBIO, los administradores sugirieron que las cuentas de redes les fueron bloqueadas tras las “noticias sin pruebas” de medios internacionales.
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En esos grupos de Telegram publican contenido que muestra actividades de esparcimiento, tips de adaptación para el clima y la cultura rusa y les dan la bienvenida a las nuevas integrantes del campo industrial. Es a través de esos canales por donde se deben comunicar las jóvenes interesadas en aplicar.
Sobre las denuncias de medios de comunicación de presuntos incumplimientos y condiciones inseguras de trabajo, la dirección de la Zona Económica Especial de Alabuga declaró que las acusaciones “eran contrarias a la realidad”. La empresa también señaló que la contratación de trabajadoras extranjeras está avalada con permisos del Kremlin.
Hasta finales de 2025, el complejo industrial tenía siete campos de trabajo activos con casi 8.500 empleados.
*Nos abstenemos a publicar el nombre de usuario del influencer mencionando debido a que es menor de edad.