Los pasaportes colombianos son uno de los documentos más solicitados por los ciudadanos dentro y fuera del país. Crédito: Archivo.
Este es el nuevo pasaporte que tendrían los colombianos: ¿cuáles son los cambios y cuándo será emitido?
El presidente Gustavo Petro presentó el nuevo diseño del pasaporte nacional, que empezará a emitirse en los próximos meses y mantendrá su apariencia tradicional, pero hay cambios en el interior de la libreta.
Por: Juan David Cano
Después de casi dos años de un tortuoso camino lleno de denuncias, demandas y hasta renuncias, el Gobierno nacional finalmente presentó el modelo oficial que tendrán los nuevos pasaportes de los colombianos. Desde la Plaza de Bolívar, en Bogotá, y en medio de su discurso en defensa del salario mínimo, el presidente Gustavo Petro fue el encargado de revelar los detalles del nuevo documento y exhibirlo ante los asistentes.
“Decían que no íbamos a poder hacerlo. Este es el nuevo pasaporte para Colombia. Este es el cuarto mejor pasaporte del mundo. Pasó ya por todas las entidades calificadoras y los exámenes demorados; debe ser llevado con orgullo. Se hará en Colombia”, afirmó el mandatario.
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El nuevo pasaporte mantiene el tradicional formato de libreta color vino tinto con detalles dorados. Sin embargo, presenta una leve redistribución de las palabras ‘República de Colombia’ y ‘Pasaporte’ en la carátula. El principal cambio está en sus páginas interiores. Según explicó el presidente, incluirá diseños y dibujos inspirados en elementos representativos de la cultura colombiana, como mariposas amarillas, cocos, pescadores y escenas de pueblos colombianos.
El mandatario también señaló que “cuando se necesite renovar o tramitarlo por primera vez, ya estaría este pasaporte disponible”. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores ya había precisado que el nuevo modelo entrará en vigencia a partir del 1° de abril de 2026.
Cabe señalar que quienes actualmente cuenten con el diseño anterior podrán utilizarlo para todos los trámites que requieran este documento hasta la fecha de su vencimiento. Es decir, el cambio de diseño no invalida los pasaportes vigentes. Una vez expiren, deberán renovarse bajo el nuevo modelo.
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Los cuestionamientos y alertas aún vigentes de los órganos de control
Pese al entusiasmo oficial, el nuevo modelo ha estado rodeado de cuestionamientos por parte de distintos organismos de control. Uno de ellos es la Procuraduría General de la Nación, que reiteró sus advertencias sobre presuntas irregularidades en el contrato suscrito entre la Cancillería, la Imprenta Nacional y la Casa de la Moneda de Portugal.
En primer lugar, según información publicada en Secop, el contrato no tendría fecha de inicio registrada, aunque sí establece como fecha de finalización el 31 de diciembre de 2026. La advertencia concuerda con varias alertas que hizo la Contraloría sobre la incertidumbre para iniciar la producción de pasaportes.
El pasado 16 de enero, el contralor delegado para la Gestión Pública, Luis Enrique Abadía, insistió en que la Contraloría había identificado riesgos que podrían derivar en afectaciones al patrimonio público y a la continuidad del servicio. En concreto, la entidad señaló que “retrasos e indefinición, así como el incumplimiento de plazos del Convenio de Cooperación Internacional 010 de 2025 y la falta de oportunidad en las acciones, ponen en riesgo la operación y amenazan la implementación y sostenibilidad del modelo”.
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Por ello concluyó que la “incertidumbre y el riesgo financiero acompañan el nuevo modelo de suministro de pasaportes por la falta de una estimación completa de costos, el posible incremento operativo y el riesgo cambiario, que pueden afectar las fuentes de financiación e impactar la disponibilidad de recursos del Fondo Rotatorio del Ministerio de Relaciones Exteriores”.
A pesar de esta advertencia, remitida directamente a la Cancillería, la cartera aseguró que el proceso avanza conforme a los cronogramas establecidos. “El nuevo modelo de prestación del servicio de personalización, custodia y distribución de libretas de pasaportes y documentos de viaje, así como el servicio de impresión, almacenamiento y entrega de visas colombianas con zona de lectura mecánica, avanza de manera continua y sin contratiempos, conforme a los convenios y cronogramas previamente estructurados”, señaló el Ministerio.
Y añadió: “El Convenio de Cooperación Internacional 010 de 2025, suscrito entre el Fondo Rotatorio del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Imprenta Nacional de Colombia y la Casa da Moeda S.A. de Portugal, garantiza la continuidad en la prestación y operación del servicio de expedición de pasaportes, así como una transición ordenada al nuevo modelo”.
Un proceso marcado por controversias
Este es apenas uno de los múltiples desacuerdos que ha tenido el Gobierno con los órganos de control en un proceso lleno de problemas que se remonta a 2022. Durante este tiempo se registró, entre otros episodios, la suspensión por tres meses del entonces canciller Álvaro Leyva y una demanda por 117.000 millones de pesos anunciada por el operador de pasaportes Thomas Greg & Sons, luego de que se declarara desierta la primera licitación, en la que fue el único oferente que cumplía todos los requisitos.
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La empresa alegó un presunto daño reputacional y operativo. Sin embargo, posteriormente el Estado renovó el contrato y la compañía desistió de la demanda. Cabe recordar, además, que el manejo que le estaba dando el gobierno a la licitación de los pasaportes fue la razón por la que renunció Laura Sarabia como canciller.
Lo curioso es que el trasfondo de toda esta controversia no radica en que el anterior proceso no cumpliera los estándares, si no en la intención del presidente Gustavo Petro de que la administración de los datos de los ciudadanos quede en manos de una entidad pública, como la Imprenta Nacional, y no de una empresa privada, como ocurre actualmente.